El Porvenir

Juicio semiótico: ¡López Obrador, Presidente!

Por Pablo Espinosa Vera*

Monterrey, Nuevo León, 29 de Abril de 2005

El Presidente Vicente Fox, asumiendo su rol como ‘Jefe de Estado’, el que había menospreciado durante este último año, finalmente tomó una decisión de estadista tras mandar freir espárragos a su ‘think tank’ ideológico (Marta de Fox, Carlos Salinas de Gortari, Santiago Creel, Manuel Espino, Roberto Madrazo, y todos los empresarios neoliberales de Mexico Inc.) reivindicando su papel como árbitro imparcial del proceso electoral del 2006 respetando los derechos políticos de todos los contendientes, aún cuando estuvieran sometidos a un proceso judicial (el caso de López Obrador por el tergiversado, surrealista y retorcido caso de El Encino).

Ahora sí, Fox podrá ufanarse de ser un defensor a ultranza de la democracia, como se lo restregó a un empavorecido estudiante de Cuilapán de Guerrero, Raúl Alberto Sánchez a quien enfrentó el pasado 26 de abril por portar una pancarta que decía: “Fox, traidor de la democracia”: “Yo no soy ningún traidor a la democracia. Al contrario, trabajé por ella. ¿Tú crees que soy traidor a la democracia? ¿Tienes miedo, o qué? ¿Por qué no me dices qué es eso? (refiriéndose a la cartulina). No te va a pasar nada”. Y, en efecto, nada le pasó al joven que no logró pronunciar una palabra ante el inesperado arranque del Jefe de Estado quien, además, mide dos metros (uf).

Para no dejar dudas de su ‘solitaria decisión’, que lo eleva a alturas insospechables, el Presidente anunció por televisión en cadena nacional, que le había aceptado al General Rafael Macedo de la Concha su renuncia como titular de la PPP (Policía Política de la Presidencia o exPGR), a la que se sumó el rabioso “Inspector Javert” (Les Miserables), el subprocurador Carlos Vega Memije (solo falta la del otro subprocurador y ‘perro cancerbero’ de todo perseguido político: Santiago Vasconcelos).

El discurso del Presidente Fox, aunque tardío, tiende a resarcir el destruido discurso de la clase política, como lo destaqué en el artículo del pasado 15 de abril: “Semiosis social: fin del discurso político”, y oxigena la enrarecida logósfera política que contaminó instituciones de primer nivel como la propia Presidencia de la República, la PGR, la Secretaría de Gobernación, la Cámara de Diputados, el CEN del PRI y del PAN, y en algo a la Suprema Corte de Justicia, que aún no define su papel en esta tragicomedia ‘shakespeareana’. Pero, además, le da un nuevo aliento al ideal de la ‘democracia’, tan degradada y mancillada por todos los actores políticos.

Andrés Manuel López Obrador, mitificado al nivel de ‘símbolo de la democracia’ por 1,200,000 personas que marcharon en silencio el pasado domingo 24 de abril desde el Museo de Antropología e Historia hasta la plancha del Zócalo capitalino, está de plácemes. Finalmente es el gran beneficiario de la decisión adoptada por Fox, que lo convierte de facto en el ya casi Presidente de la República en el 2006, si no sucede algo imprevisto como un tsunami (del Golfo de México hasta el pacífico) o un terremoto trepidatorio que acabe con la ciudad de México por no hablar de algún fatídico “Colosidio” que hay que conjurar por todos los medios.

Azuzado por la prensa internacional y por personalidades de la clase del Comandante Fidel Castro (“…¿(Fox) le va a pedir a su amigo (George W. Bush) que le envíe la división aerotransportada para desalojar a López Obrador de la gobernación de la capital?. O pide la división aerotransportada o se jubila anticipadamente, puede ser una de las soluciones…Es un desaforado desafuero por desaforados desaforadores” (ojo: 300 o más diputados que votaron “democráticamente” por echar al Sr. López del gobierno de la Ciudad de México), Fox y su Canciller eludieron responder de frente, pero las cosas, definitivamente, se habían salido de control y había que hacer algo.

En el contexto de una semiótica política (se invita a los lectores y no-lectores a consultar la página Web del ISEPOL -Instituto Internacional de Semiótica Política y Comunicación Pública- y en especial el link de la columna periodística “Semiótica del Poder: Nueva Era”: www.semioticapolitica.com), el performance foxiano puede interpretarse como la reacción de un gobernante (una especie de ‘mea culpa’) agobiado por mentiras y simulaciones de toda clase que provocaron, en lo más profundo de su inconsciente o cerebro (para ilustrar, nos remitimos a la secuencia de imágenes que se suceden en el cerebro del pequeño Jimmy Neutron –The Boy Genious en Cartoon Network- cuando está a punto de dar nacimiento a una idea o hipótesis genial partiendo de la lógica de la abducción o pensamiento inferencial propuesto por Charles S. Peirce y enriquecido con las aportaciones de Umberto Eco, Thomas A. Sebeok, Massimo Bonfantini, Jean Umiker-Sebeok et alt.) una reacción catártica que le permitirá vivir en paz consigo mismo (de Marta de Fox no respondemos) y arribar, con una aureola de ‘democracy-in-progress’ al reino de los cielos, mismo caso de Ernesto Zedillo al reconocer y anunciar sospechosamente, antes que lo hicieran el PRI y el IFE, el triunfo de Fox en el 2006. Y vea usted cómo se le ha pagado al expresidente, que acaba de ser nominado para encabezar el World Bank.

Los damnificados por la imprevisible ‘mise in scene’ del Presidente Fox serán, por supuesto, los más encarnizados enemigos de López Obrador y potenciales aspirantes a suceder a “The Marlboro’s Man” en Los Pinos, empezando por Lady Macbeth (¿Martita?) y terminando con Roberto Madrazo, además de Santiago Creel que ya estaba descontado por ‘defaul’, y Cuauhtémoc Cárdenas sin dejar de incluir a “El Güero” Jorge G. Castañeda, izquierdista que devino en ultraderechista, quien abanderó la ‘tesis’ de que había que sacar, “como fuera”, a López Obrador de las boletas electorales en el 2006.

Desde ahora, sin necesidad de recurrir a complicadas hipótesis generadas por pensamientos adbuctivos, y utilizando los ‘juicios semióticos’ (nivel de ley), antítesis de los ‘juicios factuales’ (mentiras, rumores, chismes) propuestos por Umberto Eco en el ámbito de la ‘producción de signos’ (Tratado de Semiótica General) podemos proclamar, desde ya, a López Obrador como potencial Presidente de la República en el 2006, por más artimañas y trapacerías que se inventen para descarrilarlo, partiendo de la promesa presidencial en relación a que se respetarían sus derechos políticos y aparecería su nombre en las boletas electorales aunque estuviese sometido a un proceso judicial. Así, que, igual que Benedicto XVI, “¡Presidente Habemus!”.

* Presidente de ASEMASS&COMGLOBAL (Asociación Mundial de Semiótica Massmediática y Comunicación Global: www.semioticamassmedia.com) y Director del ISEPOL (Instituto Internacional de Semiótica Política y Comunicación Pública: www.semioticapolitica.com)

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