El Porvenir

Sócrates: rendición de cuentas sin artilugios

Por Pablo Espinosa Vera*

Monterrey, Nuevo León, 27 de Mayo de 2005

En un contexto de semiótica política, el ascenso y caída de Sócrates Rizzo establece una práctica significante para analizar con seriedad. ¿Por qué cayó el exgobernador de Nuevo León, siendo acosado y perseguido bajo una consigna clásica del canibalismo político: “¡Destruyan a Sócrates!”?. La historia de su “escape” es conocida por todos. Señalado como culpable y lanzado a la horca antes de ser juzgado, tuvo que refugiarse en el claustro de la cátedra en una universidad estadounidense además de dedicarse, con todo el tiempo del mundo, a la reflexión intelectual produciendo un texto sobre políticas tributarias modernas en el contexto de la economía global que algún día se decidirá a publicar.

Tras ser redimido por la justicia (la propia ex-Procuradora de Justicia Alida Bonifaz en el gobierno panista de Fernando Canales firmó un dictamen de inejercicio penal fechado el 12 de marzo de 2003 donde lo libera de los cargos de peculado que pendían sobre su cabeza, nunca comprobados, como lo alegaba su entonces defensor y abogado Aldo Fasci, actual Subprocurador del Ministerio Público), Sócrates, doctor en Economía por la Universidad de Chicago y cercano a Milton Friedman, el gurú del neoliberalismo y teórico de cabecera de los “Chicago Boys”, prepara su retorno a la vida pública en plan reivindicativo y propositivo, como lo deja entrever la entrevista en “blanco y negro”, como diría Norman Mailer, que le hace el periodista Antonio Argüello para el periódico quincenal “Hora Cero” dirigido por Heriberto Deándar Robinson (asegura que su circulación de 30,000 ejemplares está certificada por la firma PriceWaterHouseCoopers, lo que es un signo de valentía en tiempos de competitividad salvaje, recordando en algo el título del último libro que acaba de presentar en Monterrey Raúl Trejo Delarbre: “Poderes salvajes: Mediocracia sin contrapesos”; Ed. Cal y Arena, 2005).

En dicha entrevista, el exmandatario hace catarsis (katharsys, para ser precisos) en tono moderado y prudente, y con frialdad ubica al principal referente de su caída y casi destrucción: el expresidente Ernesto Zedillo, quien nunca logró superar el hecho de que el gobernante neoleonés hubiese sido gente cercana y ‘bendecida’ (¿el beso del diablo?) por su feroz enemigo que le entregó la silla presidencial: Carlos Salinas de Gortari. La ‘vendetta’ desatada por Zedillo contra todo lo que connotara ‘salinismo’ rebasó todas las expectativas de canibalismo político, centrándose la bestial persecución nada más y nada menos que en el ‘hermano incómodo’ del expresidente, Raúl Salinas de Gortari, quien está a punto de cumplir casi dos sexenios (1994-2005) en presidio.

Así como Carlos Salinas, en su ‘super-crónica’ de su gobierno titulado “México, el difícil paso a la modernidad” (el gobierno de Fox lo ha hecho ‘un paso’ casi imposible de darse), acusa a Ernesto Zedillo de haberlo traicionado (antes, en una áspera entrevista con Carlos Marín, de la revista ’Milenio’, el exmandatario, desde Barcelona, lanzó un ¡yo acuso! contra su excolaborador: “Zedillo me traicionó…será mejor que Zedillo, desde ahora, empiece a buscar abogados. Se lo dije desde la última vez que nos vimos, hace cinco años”), ahora es el turno de Sócrates Rizzo quien sin aspavientos pone el dedo en la llaga aunque deslinda el cargo de traición: “ …(Zedillo) no es gente de amistades ni de lealtades; te traiciona un amigo, alguien que es leal y en algún momento es desleal; pero de alguien que nunca ha tenido esa capacidad de mostrarse como amigo, como leal, no se puede pensar que haya una traición”, pero sí acusa al exmandatario de haberlo puesto contra la pared al cortar el suministro de recursos públicos hacía Nuevo León por la actitud “rebelde” asumida por Sócrates al ganar un amparo para evitar que el agua de la Presa “El Cuchillo” fuera trasvasada al Distrito de Riesgo 026 de Tamaulipas por decisión de la Comisión Nacional del Agua. Finalmente, fue obligado a rendirse. Antes, cuenta Sócrates, Zedillo “concertacesionó” la alcaldía de Monterrey entregándosela al panista Jesús Hinojosa Tijerina a pesar de demostrarse, tras contar voto por voto al abrir los paquetes electorales, que el triunfador había sido Jorge Manjarrez, considerado el ‘delfin’ del entonces Gobernador. Pero Zedillo necesitaba el apoyo del PAN en el Colegio Electoral de la Cámara de Diputados para acreditar su triunfo, y Manjarrez fue el ‘sacrificado’ a espaldas del propio Sócrates, como lo revela en la entrevista.

La gota que derramó el vaso y que generó la ira de Zedillo fue la famosa “huelga de hambre” escenificada por Carlos Salinas en Monterrey, en pleno Fomerrey donde se ubica la casa de doña Rosa, ‘performance’ que Sócrates apoyó por la vieja cultura de la ‘lealtad’ que opera, con efectividad, como un sistema de vasos comunicantes en las entrañas más recónditas del sistema político mexicano. Durante la famosa “huelga”, fue histórica la entrevista que el exmandatario en desgracia, alimentándose solo de agua “Evian” y con un paso al exilio, le concedió al entonces director editorial de El Norte, Ramón Alberto Garza, ahora aliado al empresario regiomontano Alfonso Romo en la nueva organización civil denominada “Opción Ciudadana”, que dará mucho de qué hablar.

Cargando con una abrumadora carga histórica (la persecución en su contra fue de factura ‘siciliana’), el exGobernador retorna en actitud conciliadora y civilizada, muy alejado de conductas facciosas de tipo revanchistas o de ‘vendetta’ mafiosa. Es consciente de cómo opera la política y del dicho popular que reza así, y que algunos políticos utilizan con frecuencia en tono humorístico: “los carniceros de hoy serán las reses de mañana”. Pero regresa sin renegar de sus viejas amistades y de sus lealtades, como lo fue su relación con el expresidente Carlos Salinas y con los salinistas en pleno, que cayeron en desgracia durante la ‘Era Zedillista’ y que pueden ir enfrentando facturas del pasado si “El Indestructible” Andrés Manuel López Obrador arriba a la Presidencia de la República, como lo prevén todos los oráculos (cosa de recordar el “odio jarocho”, con su dosis teatral, que mantiene El Peje” en contra del expresidente Salinas, a quien se acusa de asesorar a la propia Marta de Fox para “descarrilarlo”, según las “Crónicas Malditas” de Olga Wornat. Pero, claro, no hay que olvidar, como lo dijo en una ocasión el propio Carlos Salinas utilizando el humor negro en sí mismo: “soy el villano favorito”).

Sócrates necesita escribir su historia para aclarar esa oleada de interpretaciones erróneas y de lecturas facciosas que los mass-media locales y la opinión pública neoleonesa le dio a su renuncia y hasta a su “huida”, y hay que reconocer el mérito y la valentía de haber dado un gran paso al “romper el silencio”, como lo destaca la entrevista publicada en “Hora Cero”, que sería recomendable que todos leyeran.




* Presidente de ASEMASS&COMGLOBAL (Asociación Mundial de Semiótica Massmediática y Comunicación Global: www.semioticamassmedia.com) y Director del ISEPOL (Instituto Internacional de Semiótica Política y Comunicación Pública: www.semioticapolitica.com)

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