Semiótica del Poder
Agosto 12 de 2002
PRI, nuevo discurso: "¡Salvemos a Fox!"
 
Por Pablo Espinosa Vera
Por: Pablo Espinosa Vera
Semiotica del Poder

Dos signos, provenientes de dos ‘condottieros’ de la realpolitik más un informe de la Unión Europea criticando a los partidos de oposición representados en el Congreso por “frenar” al actual gobierno, permiten inferir el ‘state of art’ dentro de la megamáquina foxista. Por una parte, lo declarado desde Bruselas a El Universal el pasado 4 de agosto por el Embajador Porfirio Muñoz Ledo en lo referente al desfase del gobierno presidido por su jefe máximo, el Presidente Fox  enfatizando el  entreguismo de México (y del Canciller Jorge G. Castañeda), a niveles de abyección, al gobierno de George W. Buch en detrimento de las relaciones con los países europeos: “...cuando el Presidente Fox habló de la necesidad de bascular de alguna forma las relaciones exteriores de México para hacerlas más cercanas y productivas con Europa, parecía que hablaba en serio. Sin embargo, parece que persiste un desinterés  desde los sectores públicos y privados hacía Europa, ¿cómo explicar esta paradoja?...porque plantear que el futuro de México es una alianza política, económica y social con Estados Unidos, pues es un planteamiento falso”.

Y por otra parte, las insólitas declaraciones de la Secretaria General del PRI Elba Esther Gordillo culpando, de facto, a la facción encabezada por el excandidato del PRI a la Presidencia de la República, Francisco Labastida, junto con el jefe de la fracción panista en el Senado, Diego Fernández de Cevallos, de ser los culpables de la ingobernabilidad prevaleciente en la logósfera foxista provocada por la virtual paralización y estancamiento del actual gobierno: “...hay muchos labastidistas que no quieren que el régimen tenga éxito, y hay muchos panistas, muchas veces encabezados por Diego, que tampoco les gustaría el éxito del Presidente”

Tras su crítica severa a la política exterior implementada por el ‘dúo dinámico’ Fox-Castañeda se infiere que Muñoz Ledo busca, desesperadamente,  abandonar el ‘barco’ ante el inminente naufragio en puerta del sincrético Gobierno de la República (en una reunión imaginaria con Fox, Muñoz Ledo le reprocharía: “¿ya ves? ¡te lo dije! Mira a dónde te han llevado Creel y Castañeda, y todo por mantenerme lejos de ti. ¿Y realmente crees que el PAN va a alcanzar mayoría en el Congreso en el 2003 para empezar a gobernar en serio?”) abocándose, desde ya, a la tarea de preparar el escenario que, según él, lo reivindicará políticamente (¿postularse como Senador a través del recién aprobado partido “México Posible” de Sergio Aguayo Quesada o de cualquier otro de los ‘pequeños’ para, de allí ,repetir la vieja historia de ‘destaparse’ como candidato a la Presidencia en el 2006?. Lo que sea, menos hundirse en el “Bismarck”).

La ‘Maestra’, aterrada por los niveles de corrupción del ‘Pemexgate’

Elba Esther Gordillo está más aterrizada en sus afanes de insistir en que el PRI se debe deslindar del desastre del ‘Pemexgate’ protagonizado por zedillistas y labastidistas, enemigos mortales de la dueta Madrazo-Gordillo, como lo revela lo declarado a Reforma:  “...que se finquen responsabilidades a quien las tenga, pero el PRI siempre tiene que marcar una distancia clara y absoluta, no podemos defender delincuentes (Rogelio Montemayor, el principal indiciado de desviar $1,400 millones de pesos de PEMEX al comité de finanzas de Labastida vía el STPRM  fue protegido de Carlos Salinas de Gortari, actual ‘Godfather’ de los madracistas), no podemos estar del lado de la corrupción”. Pero lo que no queda claro son sus intenciones subyacentes.

Y lo más seguro es que ante el gris y patético papel protagonizado por Reyes Tamez Guerra al frente de la SEP, la ambiciosa ‘líder moral’ del SNTE (mismo rol jugado por Carlos Jonguitud edificando un cacicazgo que sólo logró echar abajo el Presidente en turno Carlos Salinas de Gortari) intenta congraciarse con Fox y ascender a dicho cargo –nunca un líder del SNTE ha logrado el control de los mandos de la SEP- para legitimarse y entronizarse, de por vida, al frente del gremio magisterial manipulado por líderes a los que lo único que le preocupa es conservar sus cuotas de poder y a quienes les importa un rábano y les “viene wilson’ (en argot de Gabriel Vargas) el tautológico discurso de la ‘calidad en la educación’ reiterado por Fox y por Tamez hasta el infinito (el  publicitado concepto de ‘revolución educativa’ abortó antes de tiempo igual que el impactante ‘salto de rana’ –‘leap frogging’- que, según Fox,  colocaría a México en la frecuencia del Primer Mundo vía la instauración de‘tecnología educativa’ de punta).

“¡Hundan al Bismarck!”: la consigna

Lo comentado por ambos ‘sujetos de la enunciación’ en torno al gobierno de Fox incluyendo la contundente crítica de los países europeos al PRI y al PRD (el PAN, aparente ‘partido en el poder’, se salva por ‘de faul’) devela y revela la fría realidad en torno al gobierno en curso. Mientras Muñoz Ledo destaca los ‘puntos débiles’ del aparato estatal enfatizando la pérdida de visión  en el ámbito de la política exterior, Elba Esther construye una ‘realidad’ en torno  a dos factores para llevar agua a su molino, of course: por una parte, ostentarse como potencial ‘correa de transmisión’ entre el PRI y Los Pinos para quedar bien ante Fox (léase: como verdadera ‘mandona’ en el Revolucionario Institucional) y, por la otra, exhibir a la fracción perdedora (Labastida & Co.) y señalarla como culpable de los tropiezos del actual gobierno como lo destaca el reporte de la Comisión Europea (a fin de curarse en salud el Senador Emilio Gamboa, quien coordinó la campaña del derrotado candidato declaró: “...es un desconocimiento de quién es Francisco Labastida, tengo años de conocerlo...jamás haría algo que ponga en riesgo la gobernabilidad del país”).

La teoría política de “¡Hundan al Bismarck!” y después a ver qué pasa (igual que la pragmática de Pancho Villa ante los prisioneros de guerra: “¡Fusílenlo, después averiguan!”) es una teoría obsoleta, según las visiones de Elba Esther quien, en actitud más civilizada y conciliatoria, intenta preservar al “Bismarck” –el Gobierno de Fox- antes de su hundimiento por las facciones tricolores embozadas en el Congreso (Manuel Bartlett, Enrique Jackson, Genaro Borrego, Eduardo Bours, Fidel Herrera, Humberto Roque Villanueva, Dulce María Sauri, Beatriz Paredes Rangel, Eloy Cantú Segovia, Rodolfo Echeverría, Oscar Levin Coppel, Fernando Ortiz Arana, David Penchyna, Rafael Rodríguez Barrera, etc.) quienes ya festinan la caída de Fox por adelantado. Pero, ¿tendrá  razón “La Maestra” en torno a dichas  hipótesis inferidas para garantizar su sobrevivencia política ante un inminente ‘ajuste de cuentas’ interno dentro del expartidazo, como todos los signos lo dejan entrever, que la dejaría de patitas en la calle por más que insista en que gracias a ella (y al apoyo de dos millones de maestros a la causa madracista) el tabasqueño arribó a la presidencia de la megamáquina priísta?.

Pero tampoco se vale caer en escenarios maniqueístas. Hay que entender que el gobierno neocapitalista de Fox empieza a dar tumbos no sólo por las andanadas de fuego cruzado detonadas por los tricolores impactando, en primer término, las famosas ‘reformas estructurales’ que requiere el país para salir avante (la reforma eléctrica, la reforma fiscal, la reforma laboral, la reforma en telecomunicaciones, la aprobación de los Contratos de Servicios Múltiples inventados por PEMEX, etc.) sino por la insensibilidad política y la incapacidad para ‘cabildear’ de la que adolecen la mayoría de los ‘operadores’ del Presidente destacando, para ilustrar lo anterior, los ‘papelazos’ de Pedro Cerisola y Weber en el caso del aeropuerto de Texcoco; el de Jorge G. Castañeda exigiendo “apoyo incondicional” a los actos revanchistas a ejercer por la potencia del Norte tras el atentado terrorista del 11 de septiembre sin poder contener su odio visceral hacía el Presidente de Cuba y hacía el gobierno revolucionario imperante en la isla (fue el verdadero culpable de la ‘guerra’ detonada entre Fidel Castro vs. Fox); el de Luis Ernesto Derbez afirmando que era un “error marxista” preocuparse por la distribución equitativa de la riqueza en beneficio de los pobres y de los marginados cuando lo realmente importante era la productividad; el de Francisco Barrio quien, a pesar de haber provocado infinidad de ‘filtraciones’ desde la Secodam para desprestigiar a los priístas no ha logrado apresar a ningún pez gordo como lo sería el exdirector de PEMEX Rogelio Montemayor quien se placea a sus anchas por la ciudad de Houston, Texas; el de Santiago Creel afirmando, tras el beso de Fox al ‘Anillo del Pescador’, que la ‘era de la simulación’ ya había terminado lanzando al vacío toda la herencia legada por Juárez y por los liberales de 1857 y de 1917, y los ejemplos de ‘actos fallidos’ pueden seguir, interminables incluyendo el de Rodolfo Elizondo al avalar y justificar los actos anticonstitucionales protagonizados por la Primera Dama (¿realmente, la recibió el Papa en Roma y en la Nunciatura de México, como ella aseguró, o fueron ‘mentiras piadosas’ para no quedar en ridículo ante la nación?),

El “Factor Marta Sahagún”, para cerrar con ‘broche de oro’

Un verdadero hoyo similar al del “Titanic” es el que la Primera Dama le ha propiciado al ‘indestructible” casco foxista ante los ojos de la opinión pública coadyuvando, con ello, al deterioro de la maquinaria gubernamental que empieza a hacer agua por todas partes.

El excesivo protagonismo político ejercido por la consorte del Presidente, que incluso llegó a molestar a Juan Pablo II en su reciente visita, se ha convertido en una modalidad simbólica de efectos imprevisibles. Y es que el electorado ungió a Vicente Fox como jefe del Estado Mexicano, pero sólo a él; nunca eligió a un segundo, como se estila en Estados Unidos: a un Vicepresidente, cargo que ha asumido la Señora de Fox cogobernando a ultranza a la vista de todos.

Pero, en fin, ¿logrará el Presidente, a unos días de enfrentar al ‘pueblo en vilo’ (Luis González y González) en la ceremonia de liturgia política del 2º. Informe de Gobierno, rehacer en algo la deteriorada credibilidad y legitimidad de la investidura presidencial –efecto de la mitomanía y del simulacro compulsivo- convertida en una  auténtica arpillera de clochard?.

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