Semiótica del Poder
Septiembre 3 de 2000
Ante ocaso de Zedillo, irrumpe Fox, triunfalista
 
Por Pablo Espinosa Vera

Fox lo dijo, enfático, ante Joaquín López Dóriga en "El Noticiero": no asistiré, ni como invitado (la invitación oficial nunca llegó) al sexto Informe del Presidente Zedillo por ser éste el momento (¿¿??) del Mandatario saliente, aunque al instante de escribir estas líneas ignoramos si cumplió su palabra. Pero lo que sí es indudable es que fué un atento oyente del último gran récit presidencial, como diría J.F. Lyotard en relación con los textos gargantulescos de índole sagrada u 'oficialista' que tanto les fascinan a los tlatoanis mexicanos aunque Fox podría ser la excepción (le damos el beneficio de la duda hasta el 1 de septiembre del 2001).

     ¿Y por qué decimos que fué un 'atento receptor' del último discurso del Presidente Zedillo?. Porque Fox es un gran admirador del "Ultimo de los Tecnócratas", que no vaciló en asumir la voluntad de la mayoría de los votantes y reconocer, antes que el IFE lo anunciara por cadena nacional, el triunfo del candidato de la 'Alianza por el Cambio', que aún dudaba de la voluntad presidencial (el propio Labastida y la cúpula priísta que lo acompañaba se resistieron hasta el último minuto, lo mismo que sucedió en Chiapas donde Roberto Albores Guillén tuvo que aceptar, entredientes, la victoria de Pablo Salazar Mendiguchía después de recibir órdenes directas desde Los Pinos y desde Gobernación).

     Fox le debe, en forma simbólica, la Presidencia a Zedillo; eso lo ha reconocido a voz en cuello (por supuesto, si hubiera perdido en las urnas, nunca habría arribado a Los Pinos, por más simpatías que generara entre la tecnoburocracia que no lo veía con malos ojos), y Fox es una persona agradecida; como ejemplo, allí están, en la jugada, personalidades como Porfirio Muñoz Ledo o como Alfonso Durazo que apostaron por el panista enfrentando riesgos de toda clase. Pero, además, Fox, como buen neocapitalista (no es un revolucionario ni un liberal), aplaudió, desde su época de campaña, la Política Económica instaurada por el Presidente Zedillo, que le hereda una deuda global de casi $200,000 millones de dólares (sume la deuda externa más la interna más la "nueva deuda" creada por el Fobaproa) y un déficit en la balanza comercial producido por un aumento del 35% de las importaciones que la SHyCP dice que no es "preocupante" y que podrá resarcirse (3/4 partes) con fondos provenientes de la Inversión Extranjera Directa (IED). ¿¡¡?.

     El Presidente Zedillo, por su parte (aún desconocemos el contenido del 6o. Informe pero podemos inferirlo sin necesidad de ser semióticos), se rasgará las vestiduras en su comparecencia final y magnificará su vocación democrática a toda voz  y hasta, quizás, le pida perdón al pueblo de México por no haber combatido rezagos ancestrales pero eso sí, presunirá con orgullo una 'rendición de cuentas' de la economía nacional que pocos podrán criticarle (bajo índice de inflación, crecimiento económico anual del orden de 4.5%, política cambiaria estable, decrecimiento de las tasas de interés y un "blindaje" soportado por más de $54,000 millones de dólares, incluyendo las reservas en el Banco de México y las líneas de crédito disponibles para enfrentar cualquier contingencia, lo que mantiene muy en alto el ánimo de Fox y de Luis Ernesto Derbez). Aunque en el rubro de lo social, no podrá lucirse a sus anchas, como lo anunció ante los líderes del comercio organizado de la Ciudad de México al  señalar que  "...si puedo participarles que el balance que podemos hacer los mexicanos en cuanto al esfuerzo que hemos aplicado para alcanzar metas importantes en el campo de lo social, es satisfactorio". Pero no es suficiente. Y  así, reconoció que subsisten graves deficiencias y rezagos, además de condiciones de injusticia "y una señalada desigualdad de oportunidades" (casi 70 millones de mexicanos sobreviven en condiciones de pobreza, incluyendo a 26 millones en situación de pobreza extrema, cifras reconocidas por la Secretaría de Desarrollo Social, por el Consejo Nacional de Población  y por 'pobretólogos' del nivel de Nora Lustig y de Julio Boltvinik, entre otros) que le toca a su sucesor enfrentar, lo que se dice fácil.

El neodiscurso triunfalista de Fox

Tras su fallida visita a Canadá y al Imperio USA, al margen de lo que escriban sus apologistas como Jorge G. Castañeda ("La Gira por Norteamérica", Reforma, 29-VIII-00), el Presidente electo declaró tras asistir a misa en su tierra natal de San Cristóbal, que "...se acabó el México sumiso, se acabó el México timorato en el exterior (...)  queda atrás la imagen de narcotráfico, corrupció e impunidad y surge la imagen de un México dinámico, con ideas grandes, de un México con futuro, de un México con Gobierno democrático". Pero esos enunciados son cuestionables. ¿O acaso, por el triunfo de Fox en las urnas, todo cambiará ipsofacto?. Y si es así, ¿por qué, tanto Jean Chrétien como Bill Clinton, Al Gore y George Bush Jr.  rechazaron la propuesta de "revisar" los límites del TLCAN y de derribar los "muros fronterizos" para instaurar un libre flujo de mano de obra equiparable al libre flujo de bienes y de capitales que beneficia con amplitud a los colosos del Norte?.

     Sí, es reconocible el espaldarazo simbólico que le dió Clinton a Fox en la logósfera de la Casa Blanca ("...Usted está caminando sobre las nubes; todos los países del mundo están interesados en Usted y en México..."),  pero el Mandatario mexicano debe interpretar el mensaje, en su dimensión subyacente ("¡por favor, deje de soñar!") y debe poner las botas sobre la tierra y desterrar los escenarios triunfalistas que tanto irritan al imaginario social y posmoderno de las mayorías nacionales como se corroboró ante el hartazgo priísta.

     Insistir en que México ya es otro México, por decreto, o por la fuerza de la enunciación presidencial de carácter ilocutivo, es caer en el universo de las connotaciones donde toda evocación, color de rosa, tiende a esfumarse al primer soplo.  Y así lo entendió, precisamente, el triunfador en Chiapas Pablo Salazar Mendiguchía: "Les aseguro que el candidato que hoy ha sido acreditado como Gobernador electo no sufrirá mañana cambios repentinos en su personalidad, ni padecerá amnesia postelectoral. Ahora, vamos por la democracia de carne y hueso". Y esta democracia real es la que deben entender y asumir personalidades como José Luis Reyes Vázquez, el del 'affaire BMW & Jet Privado', a quien el propio Fox tuvo que meter en cintura exigiéndole "austeridad" (¿empezar a detentar privilegios e impunidad antes de hacerse, oficialmente del hueso como probable Secretario de Justicia?).                    

Prosigue hundimiento del 'PRItanic'

Y mientras Fox intenta posicionarse en el plano discursivo, el PRI reitera su vocación de partido perdedor en todos los espacios.Tras la nefasta exhibición caciquil protagonizada por Guadalupe Buendía "La Loba",  ya a buen recaudo en Almoloya de Juárez junto con sus compinches ("...les quiero decir a los medios de difusión, respeto, nada más, y a los hombres que tuerzan la boca para decir La Loba: no me he comido a nadie porque si no mi pueblo no me querría"), los priístas, incluyendo a los tecnócratas de Los Pinos, prosiguen atestiguando el derrumbe del Imperio Tricolor tocándole al turno a  la CNC que autoanaliza su desaparición para transformarse en una nueva organización además de insistir en que su líder, Heladio Ramírez López, luche por ocupar el cargo que detenta Dulce María Sauri y por el que sueña Roberto Madrazo. En fin, a río revuelto hasta la 'revolucionaria' CNC puede pintarse de azul.

     Y es en este mismo contexto de 'revoltura' donde encaja la segunda carta-comunicado enviada por el Gobernador de Oaxaca José Murat a la Presidenta del CEN priísta Dulce María Sauri enfatizando "...un ya basta al abuso de poder al amparo de las siglas del PRI" (¿referencia a la célebre 'Loba' que se jacta de ser una cacique sin adjetivos?), a la vez que subraya que "...la militancia auténtica se pronuncia en todo el país contra el tráfico de influencias a la sombra de nuestro Partido, los priístas demandamos desterrar esa subcultura política que desvirtuó los objetivos de democracia y justicia social que animaron su fundación". Y ya inspirado, el Mandatario oaxaqueño, quien en sus años estudiantiles militó en el M.U.R.O., organización de ultraderecha igual que el famoso "Yunque"  que inspiró la "ley antiaborto" en Guanajuato  propone, tal vez por efectos de la desesperación o de la impotencia ante la reciente pérdida de Chiapas, que el 6 de diciembre se convoque  a la creación de un nuevo Consejo Político para llevar a efecto, el 6 de marzo del 2001 la megahistórica Asamblea Nacional requerida por las bases (¿¿??) para reformar (o refundar) al PRI de una vez por todas con Madrazo a la cabeza, por supuesto. Como se ve, el espíritu mesiánico empieza a permear, fuertemente, a lo que queda de la nomenklatura priísta en franco proceso de extinción.

     Y el último clavo del ataúd de la Pax Priísta lo simboliza, en forma brutal, el 'affaire Renave' escenificado por el secretario de Comercio Herminio Blanco (al final, y aterrado ante el escenario de caer de la gracia de Fox, lo que ya es un hecho, y a nivel de burdo simulacro,  hizo la intentona de parar el escándalo ordenando la intervención de la Secofi en el búnker de Ricardo Miguel Cavallo y/o Miguel Angel Cavallo) al ceder  a un ex-criminal de la dictadura militar argentina y a un gangster-robacarros nada menos que  la concesión para registrar el parque vehicular de los mexicanos, incluyendo información confidencial de millones de connacionales entregados, en 'charola de plata', a un genocida. Y después del Renave, ¿qué última sorpresita nos depara la élite tricolor aún en el poder?.

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