Semiótica del Poder
Agosto 26 de 2003
Fox como Joyce: "Work in Progress"
 
Por Pablo Espinosa Vera

El título inicial del histórico y revolucionario “Ulysses” (sic) de James Joyce fue, precisamente, “Work in Progress” que nos remite a un trabajo inacabado, en proceso interminable (¿cuántas secuelas más, en libros de 800 páginas, podrían protagonizar los peculiares Leopold Bloom y la bella Molly?). En este marco ‘semiosemántico’ se inscribe la ‘Mitología Oficial’ instaurada en Los Pinos y, por supuesto, uno de sus principales ‘productos’: el 2º. Informe de Gobierno que el próximo 1º. de septiembre presentará el Presidente Fox a la Nación.

Por más esfuerzos que realice Carlos Flores Alcocer, símil de Thomas Moro (autor de la inefable ‘Utopía’), quien intenta competir y compararse con el actual patrono de los gobernantes y de los políticos tras el lanzamiento del futurista y tautológico “Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006”, fracasará irremediablemente en su loco intento por hacer verosímil el contenido del 2º. Informe considerando al público receptor que, más que una ‘masa crítica’ ha devenido en una ‘sociedad inteligente’ que no está dispuesta a seguir el ominoso ‘juego del poder’ al que ha sido sometida durante más de un siglo.

La nueva sociedad mexicana, que creyó en una muy cantada ‘transición a la democracia’, desencantada y frustrada (el 19 de agosto, desde Cancún, Fox insistía en que “...hemos transitado a este nuevo estadio democrático con paz social y eso no es poco”), se ha instalado de lleno en el espacio de la ‘comunicación pública’ (Dominique Wolton, Eliseo Verón, Jean-Marc Ferry) para asumir el papel de ‘Gran Interlocutora’ ante los soberbios Señores del Poder que aún insisten, regidos por los cánones de viejas ideologías y de esquemáticas ‘partidocracias’ y apuntalados por ‘mass media’ oficiosos, en que esa entelequia definida como ‘pueblo’ es una masa informe a la que se puede engañar y manipular impunemente (primero, los indígenas chiapanecos del EZLN que declararon la guerra al Estado y posteriormente los ejidatarios de San Salvador Atenco han demostrado lo contrario a pesar de sólo contar con armas obsoletas y con oxidados machetes).

Carlos Flores, igual que Fox y su ‘think-tank’ de cabecera (Jorge G. Castañeda, Santiago Creel, Eduardo Sojo, Francisco Ortiz, Rodolfo Elizondo, Ramón Muñoz y hasta.Santiago Pardo y Carlos Carrera, exfoxista y director de “El Crimen del Padre Amaro”) están muy equivocados si intentan imponer, ilocutivamente, sus ‘escenarios neoiluministas’ inspirados en el ‘México Posible’ (nada que ver con el nuevo partido político de  Sergio Quesada Aguayo, Patricia Mercado y Elena Tapia) inserto en una ‘Semiótica de las Presuposiciones’ (de ‘Mundos Posibles’, como diría Umberto Eco).

Códigos y prácticas significantes: herencia del ‘áncien régime

Fox y su ‘Gabinetazo’ no han innovado, en absoluto, el ‘arte de gobernar’. La megamáquina de la administración pública opera en ‘piloto automático’. Tras 24 meses en el poder el mandatario ‘panista’ ha demostrado una gran ineficiencia que mantiene al Estado-Gobierno al borde del abismo. Las ´políticas públicas’, sometidas a un proceso de ‘reingeniería’ vía Eduardo Sojo, han fracasado rotundamente como lo destacó The Washington Post en su edición del 23 de junio de 2002 igual que las ‘grandes reformas’ que no han logrado sortear los obstáculos exigidos por el Congreso de la Unión (la ‘reforma eléctrica’ enviada por el Ejecutivo a la Cámara de Senadores recién entra en su fase crítica de discusión y enfrentamientos, de la que difícilmente saldrá airosa como sucedió con la tristemente célebre ‘reforma hacendaria distributiva’).

La herencia del ‘áncien régime’ priísta ha sido asumida por Fox al pie de la letra. Los códigos que rigen el plano de la significación (el discurso en sí de cada sector, como el educativo, el energético, el de salud, el de procuración de justicia, etc.) y las prácticas significantes mismas (las ‘mises in scene’ protagonizadas por los altos funcionarios en turno) prosiguen inalterables. La ‘ortodoxia’ es el super-signo por excelencia. Por eso se insiste, en el espacio de la ‘comunicación pública’, en que más que una transición a la democracia, lo que se dio el 2 de julio del 2000 fue una simple alternancia en el poder, un simple cambio de estafeta a nivel formal (la ‘transición votada’ antes que una ‘transición pactada’ como escribe Mauricio Merino en un texto reciente; Milenio Diario; 18-VIII-02) predominando el criterio del ‘statu quo’ imperante, ¿O qué diferencia substancial se da entre los regímenes gobernados por tecnócratas del corte de De La Madrid, Salinas y Zedillo, con el gobierno neocapitalista y megagerencial impuesto por Fox & Co.?. Por supuesto: ninguna, amén de cambios superficiales en la ‘escenografía del Cambio’.

El expresidente Zedillo podría estarle dando lectura a su 8º. Informe (el 2º. Informe foxiano) sin alterar ni la forma ni el contenido. El énfasis se pondría en lo económico, por supuesto, magnificando cifras y logros antes que en lo social (¿qué se puede celebrar tras conocerse, oficialmente, la existencia de 53.7% de pobres en México o tras la celebración de un retórico y connotativo  ‘Compromiso Social para la Calidad de la Educación’ donde no se compromete nadie ‘deícticamente’?). Y en el capítulo de lo político se reiteraría el respeto a los otros Poderes y la sana convivencia con partidos políticos y fuerzas y organizaciones parapolíticas así como con grupos y gropúsculos de interés. Parteaguas en el ‘Gran Texto’ lo sería ‘The Atenco’s affaire’ (“...este Presidente, servidor de ustedes, no es un represor y jamás lo va a ser”, diría Fox) y la digna actitud adoptada por el Presidente al cancelar su visita a Texas incluyendo una reunión con el Presidente Bush en su rancho de Crawford  tras la ejecución del mexicano Javier Suárez Medina (el elemento emocional) sin dejar fuera el performance massmediático de la canonización de Juan Diego vía el Papa Juan Pablo II (el elemento subliminal). Y por supuesto, del “Foxgate”, nada, aunque los priístas no se salvarían de ser ‘balconeados’ por la novela negra del “Pemexgate” incluyendo la persecución (no implacable ni peliculesca, que conste) de sus principales protagonistas que se pasean a sus anchas, en plan de desafiante shopping, por mall’s y restaurantes de lujo de Houston, Texas. ¡La ‘Feria de las Complicidades’, qué más!.

La microhistoria que el Presidente Fox nos develará el 1º. de septiembre no tendrá similitud, para nada, con un film como “Minority Report: Sentencia Previa” (Spielberg-Cruise) que nos mantiene al borde de la butaca ni con el especial transmitido por Canal 22 relatado por Bono (‘U2’) para conmemorar el 25 aniversario de la muerte del ‘Rey del Rock’ Elvis Presley en una dimensión evocadora y ensoñadora. Lo que nos exhibirá el  Jefe de la Nación será un cuento infantil (Vladimir Propp: “Les transformations des contes merveilleux”; 1965) o un guión de lacrimógena  telenovela, ambos géneros  articulados  por un código implacable como las propias ‘soup operas’ estadounidenses (Eliseo Verón, Patricia Escudero, Armand Mattelart) cuyo nivel de modificación es mínimo (lo mismo que sucede con las caricaturas donde todo es predecible). En este contexto, la incertidumbre se sacrifica en aras de la redundacia para que el código, ampliamente convencionalizado, cubra su función y penetre sin dificultad en la ‘masa acrítica’ que conforma el llamado, por Fox, ‘circulo verde’ (sus seguidores).

Foxilandia, el ‘Reyno del México Posible’

El texto presidencial forjado por los ‘metálogos foxistas’ confinados en Los Pinos insistira, como lo destacó Fox al revisar el borrador (“...ojalá todo México pudiera ver los cambios, los logros, todo lo que yo veo”) en magnificar los “grandes cambios” de orden virtual que se han generado en el ámbito discursivo, en el plano de la ‘enunciación enunciada’ (A. J. Greimas) y en el simple terreno de la ‘lingüística pragmática’ donde es posible jugar o sustituir a los referentes reales por instancias ‘fantasmáticas, arreferenciales  contando con la complicidad de los enunciatarios (receptores del mensaje) refiriéndonos a audiencias influidas ideológicamente por ‘factores simbólicos de poder’ de alta connotación subliminal (espacio del ‘marketing político’). Aquí se  incluyen a amplios segmentos de televidentes y radioescuchas que asumen actitudes acríticas, complacientes y pusilánimes (Alain Berrendonner, Teun A. Van Dijk).

En el contexto de las presuposiciones o de los ‘mundos posibles’, todo puede suceder. A nivel de escenarios virtuales, los ‘grandes cambios’ publicitados por Francisco Ortiz y su ‘pool’ de imagócratas (se incluye la edición y distribución de comics a gran escala para estar en la frecuencia de la ‘cultura visual’ predominante) son un hecho, como es un ‘hecho’ la épica del ‘ataque de los clones’ recién estrenada dentro de la saga de ‘Star Wars’ (capítulo 2). Y es que el mismísimo Fox está convencido de que los cambios y las expectativas se están cumpliendo (“...hay rumbo político y cumplimiento de las metas planteadas, a pesar de que muchas veces algunos dicen que vamos mal, con un ánimo pesimista”) y que, incluso, se va más allá (ante el anuncio de las reservas internacionales del orden de US$45,000 millones –Zedillo les heredó US$40,000 millones- el Presidente Fox expresó que “...de hecho ya casi no sabemos qué hacer con esa cantidad de enormes reservas que acumula el país”, manifestaciones perturbadoras ante una realidad de 54 millones de pobres  que se amplían a más de 60 millones, que permearon el anuncio del INEGI en torno al crecimiento del PIB en el segundo trimestre del 2002 del orden de 2.1% frente al mismo período del 2001 lo que generó sospechas y suspicacias).

En fin, ¿cómo hubiese asesorado James Joyce a Vicente Fox en relación con el ‘Gran Discurso Oficial’ en boga, conformador de una inflexible ‘Hermenéutica’ detentadora de la ‘verdad última’? Adaptando el modelo del ‘Work in Progress’  para reinventar la realidad paso a paso de aquí hasta diciembre del 2006. Y Carlos Flores, el flamante Coordinador de ‘Planeación Estratégica y Desarrollo Regional’ tiene listo el lápiz para darle forma a la “Utopía Foxista del México del Tercer Milenio”.

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