Semiótica del Poder
Septiembre 1 de 2002
'Pacto priísta' refuerza a Fox
 
Por Pablo Espinosa Vera

Santiago Creel, responsable de la política interior, y Jorge G. Castañeda, arquitecto en jefe de la política exterior, ambos potenciales sucesores del Presidente Fox sintetizaron el nuevo discurso instaurado por el jefe del Estado vía su 2º. Informe de Gobierno: construir acuerdos y consensos de mayoría con el PRI, en primer y último término.

La ‘práctica significante’ que ilustró la “tercera vía” política a la mexicana (considerando la ortodoxia representada por los “Amigos de Fox” y por el PAN), el ‘cogobierno’ con el PRI  fue escenificada, simbólicamente, por una complaciente y casi apologista Beatriz Paredes provocando el repudio de la plana mayor del PRD quienes ni tardos ni perezosos abandonaron el espacio litúrgico del salón de plenos del H. Congreso reforzando su ‘performance’ dos elementos claves del nuevo priísmo: José Murat (salió enfurecido, impugnando la comedia de la ‘alternancia’ más que de la transición  ante el arribo a tribuna de la labastidista Beatriz Paredes quien acababa de desafiar el liderato de Madrazo vía la CNC encabezada por uno de sus ‘discípulos’: Heladio Ramírez) y la controvertida Elba Esther Gordillo, autora intelectual del ‘golpe de timón’ protagonizado por el Presidente Fox y quien se exhibió y se placeó a sus anchas en compañía del Canciller para subrayar su vocación profoxista y su menosprecio al excacique Carlos  Jonguitud, quien la acusó de haber mandado a asesinar al Profr. Misael Núñez Acosta en 1981 como lo reveló a La Jornada el pasado 25 de agosto: “...no sé si ustedes recuerden el asesinato de un maestro en el Estado de México, Misael (Núñez Acosta)...Misael murió en manos de ellos...”.

Pero Fox se lució. Por primera vez, en actitud conciliatoria y civilizada llamó a la construcción de acuerdos y a la corresponsabilidad para llevar a buen destino la nave gubernamental que amenaza con naufragar aparatosamente: “...es tiempo de discusiones constructivas que lleven a la conjunción de esfuerzos, de manera que, sin dejar de lado nuestras legítimas diferencias políticas e ideológicas, logremos encausarlas. Es tiempo de fortalecer la política. Es tiempo de darle naturalidad e intensidad al diálogo y al acuerdo...Es tiempo de restaurar el clima de entendimiento; de fortalecer el diálogo con genuina disposición para alcanzar acuerdos y de traducirlos en reformas, a través de la construcción de mayorías en el Congreso (léase: PRIPAN), para pasar de la democracia que hoy gozamos, a un Estado y un Gobierno cada vez más eficientes”.

En un final de paroxismo enunciatario, entre fanfarrias y trompetas, el Presidente se lanzó a fondo en su proyecto de ‘todo o nada’ que mantenía sonrientes a sus destinatarios priístas a excepción de algunos como Manuel Bartlett y Oscar Cantón Zetina: “...es la hora de los acuerdos. Atendamos ese reclamo social. Mi Gobierno está abierto a escuchar (lo reiteró Santiago Creel en ‘Plaza Pública’ de Radio UNAM: “...la convocatoria que hace el Presidente es para construir esas mayorías sin excluir de entrada a nadie...el Presidente Fox ha dicho de una manera clara que ve y escucha a todos los partidos políticos y así va a ser a lo largo de este sexenio”), a enriquecer sus propuestas y a ejercer la autocrítica; a encontrar soluciones dentro de un ámbito de pluralidad. Hoy, cooperación democrática es la consigna. La relación entre Poderes ha de verse en términos de colaboración y de acuerdo, con un amplio sentido de corresponsabilidad”.

Castañeda y Creel, como Alicia en el ‘País de las Maravillas’

Destellando romanticismo el Canciller, como ya lo había hecho Creel,  retroalimentó el discurso de esperanzas y expectativas posibles magnificando los últimos enunciados del texto presidencial (“...demos oportunidad a la democracia para avanzar en un cambio responsable”) tras enfatizar que “...debemos darle la posibilidad a la democracia de que funcione. No desesperarnos, no impacientarnos (tenemos todo el tiempo del mundo, ¿no?, ¡si al PRI lo soportamos 70 años!), no exigirle demasiado antes de tiempo, pero sí darle su oportunidad y que todo el mundo se comprometa y se empeñe en que salga este experimento democrático en México”.

Pero la faz antidemocrática y autoritaria del Canciller salió a flote al justificar a ultranza al ‘cogobierno’ en puerta (Fox-PRI) maquinado por su amiga Elba Esther Gordillo: “...creo y tengo la esperanza de que, efectivamente, ahora vayan saliendo las cosas, como sé que la tiene todo el Gobierno y como sé que la tiene también una parte importante del PRI, que es el que ahorita es indispensable...hay un diálogo con ellos, creo que las cosas van avanzando bien”.

Por supuesto, Jorge G. Castañeda igual que Santiago Creel solo se limitaron a reproducir el escenario neoiluminista que exhibió el documento en su primer tramo: “...La misión fundamental de mi gobierno se basa en un humanismo socialmente responsable, que parte de reconocer la capacidad, dignidad y diversidad del ser humano. Esta propuesta doctrinaria da sustento y articulación a nuestro proyecto de gobierno  y constituye la brújula que nos guía. Estamos en ruta y tenemos un itinerario bien definido. Hemos terminado la primera fase de la consolidación de la democracia”.

A que ‘democracia’ se refiere el Presidente es otra cuestión pero como señala Castañeda “...debemos darle la posibilidad a la democracia de que funcione”. Y funcionará pero en un contexto de ‘democracia selectiva’, de interélites, como diría Noam Chomsky al referirse a las democracias neocapitalistas, de alianzas y acuerdos cupulares, entre los ‘grandes’, los que detentan el 89% de representatividad en el Congreso como lo subrayó Beatriz Paredes al menospreciar el abandono de las fuerzas del PRD del Congreso (antes, respetuosamente, atendieron la palabra presidencial hasta que Fox concluyó su lectura, que conste).

Difícilmente, en un pueblo con más de 70% de habitantes en condiciones de pobreza (incluyendo variables como las ‘cuentas nacionales’ que no consideró el Comité Técnico para la Medición de la Pobreza de la SEDESOL cuyo porcentaje se elevó a un 65% pero que la propia SEDESOL, en acuerdo con Los Pinos, rebajó a 53.7% al eliminar el ‘nivel 3’ como se puede confirmar en Internet: www.sedesolmediciondelapobrezaalaño2000 y en un texto de Julio Boltvinik: “Verdad técnica y verdad oficial”, ‘La Jornada’, 16-VIII-02) se puede hablar de ‘democracia’ cuando persiste, a pesar de ser la economía No. 9 a nivel mundial, como presume el Presidente, una férrea concentración de la riqueza y del ingreso consignado en el ‘coeficiente de Gini’ que beneficia ampliamente al 1% de la población; el decil X del INEGI.

El triunfo de Fox lo ‘verosímil’ del texto presidencial y de la ‘puesta en escena’

Al margen de metáforas y alegorías de toda clase, Fox resultó el ganador en el Informe mientras el PRD asumió el rostro de la derrota y de la frustración. Tras elevar su nivel de popularidad, como lo demuestra la última encuesta trimestral de ‘Reforma’ a pesar de la infinidad de actos fallidos, el Presidente salió airoso del ‘performance’ logrando una calificación superior al 7 de promedio, lo que es un ‘pase’ ante los ojos de la opinión pública que aprobaron la actitud cautelosa y el tono conciliatorio del Primer Mandatario.

El texto presidencial, por supuesto, resultó poco verosímil (había poco de qué jactarse  aunque Fox acababa de alardear en una comida con la comunidad judía de que “...no es por presumir, pero ¡créanme que México está en marcha!”) pero el lenguaje verbal y la semiopragmática en sí funcionó a las mil maravillas (actitud del ‘sujeto de la enunciación’ como dueño del micrófono) destacando, en la lectura del documento, los capítulos de política macroeconómica y de ‘política-política’ antes que los de ‘realidades sociales’ cuyas menciones fueron abucheadas mediante lluvias de chiflidos (recuperación de 250,000 puestos de trabajo sin mencionar la pérdida de un millón en el 2001; construcción de 400,000 obras diversas en el papel; batalla contra la pobreza; compromiso con la educación de calidad, etc.).

El gran triunfo para el Presidente, que esa misma noche voló a Sudáfrica rumbo a la Cumbre para el Desarrollo Sustentable o Cumbre para la Tierra escenificada en Johannesburgo, fue haber logrado el consenso (para sacar adelante sus ‘macrorreformas estructurales’) en el salón del plenos del H. Congreso de la Unión en torno a su nuevo discurso de ‘superalianzas’ para construir ‘mayorías’ involucrando a los priístas como factótum decisorio. Dicho ‘golpe de timón’ le permitirá, por un buen trecho (¿resistirá el ‘gran pacto’ lo que se avecina en el 2003 donde se prevé un triunfo contundente del partido tricolor tanto en la conquista de las principales gubernaturas en juego –Nuevo León y Querétaro- como en la mayoría en la Cámara baja?), gobernar sin presiones aunque a costa de perder la Presidencia en el 2006.

El ‘contenido’ del 2º. Informe no deja lugar a dudas: se garantiza gobernabilidad pactando el poder supremo sin que ello signifique ni que Fox ni que el PAN “tiren la toalla” y cedan amablemente el Despacho Presidencial pero sí, al menos, de que no habrá ‘guerra sucia’ en el trayecto incluyendo el lastre del ‘Pemexgate’ confinado en el clóset de las dilaciones infinitas al igual que el ‘Foxgate’ que poco a poco irá quedando en el olvido. Así, las huestes de Madrazo & Gordillo (suponiendo que ésta última no sea cooptada por Fox para sustituir a Reyes Tamez en los mandos de la SEP) podrán afinar sus estrategias de posicionamiento y perfilarse rumbo a Los Pinos a paso firme, aunque aún lejos de cantar victoria por adelantado considerando los grandes obstáculos a superar: desde la potencial candidatura de Jorge G. Castañeda y hasta de Martha Sahagún de Fox hasta el encuentro con la amazónica Rosario Robles disputando la Presidencia (¿o Cuauhtémoc Cárdenas?) además de las ‘cartas fuertes’ del panismo tradicional: Santiago Creel, Diego Fernández de Cevallos y Francisco Barrio sin excluir otras sorpresas.

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