Semiótica del Poder
Septiembre 22 de 2002
¿Guerra de Fox vs. PEMEX?
 
Por Pablo Espinosa Vera

Ante la amenaza de huelga anunciada por las huestes de Carlos Romero Deschamps y Ricardo Aldana Prieto, que pondría al país al borde del abismo, el Presidente Fox adoptó el rol de “apagafuegos” enfatizando durante una visita al puerto de Veracruz que “...lejos de poner en riesgo esa empresa, lo que tenemos que hacer es fortalecerla (aún quedan por explotar 20,200 millones de barriles, que son las ‘reservas probadas’para agotarlas en 10 años –se producen 3.4 mdb diarios- aunque la SEC estadounidense acaba de rectificar las reservas ubicándolas en 18,767 mdb argumentando la falta de inversión para exploración y explotación), lo que tenemos que hacer es impulsarla a que siga generando más y más ingresos para el País” (¿incluyendo el robo y adulteración de combustible  que les reditúa más de un millón de pesos diarios a funcionarios y trabajadores corruptos de la paraestatal coludidos con empresarios privados, saqueo descubierto por la SECODAM y por el Depto. Jurídico de PEMEX e investigado por la PGR como lo consigna la revista ‘Proceso’ en su edición del pasado15 de septiembre?).

A Fox no le conviene, por nada del mundo, provocar una “guerra” contra el Sindicato de PEMEX; sería tanto como autoflagelarse, lo que además de descabellado resulta suicida. Y esa potencial “guerra” la simboliza la persecución escenificada por la UEDO –Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada-, instancia de la PGR en contra de los principales líderes petroleros indiciados por los cargos de lavado de dinero, peculado, uso indebido de facultades y atribuciones y hasta por signos de “crimen organizado” (el verdadero cargo, del que se exoneró al exdirector de la paraestatal Rogelio Montemayor: haber desviado $1,580 millones de pesos de PEMEX al comité de campaña de Francisco Labastida) por lo que han emprendido una solicitud ante el Congreso para desaforar, de su cargo de diputado, a Carlos Romero Deschamps (declaró ser “perseguido político” por lo que no declarará ante la PGR) y del Senado de la República a Ricardo Aldana, pero falta saber qué opinan las fracciones tricolores en ambas Cámaras aunque el diputado Manuel Añorve, vicecoordinador de la bancada priísta ya comentó que su partido no está de acuerdo en que se utilicen ambas acusaciones –además de la de Jesús Olvera- como “bandera electorera” visualizando la jornada electoral del 2003 donde el PAN piensa capitalizar a plenitud los saldos del “Pemexgate”,  como lo sugirió el propio Fox en el marco de la Convención Nacional del PAN en Boca del Río, Veracruz el 14 de septiembre: “...consideramos la lucha contra la corrupción como un asunto de principios, no de propaganda política ni de ajuste de cuentas”.

¿Primero hay que destruirlo (el Sindicato de PEMEX) y después, fortalecerlo?

Pero mientras Santiago Creel insiste en que el “Pemexgate” no está a negociación tras la humillación recibida durante su fallida comparecencia ante los diputados(“...ningún amago le llega al gobierno en

materia de procuración de justicia. Primero se procura justicia y lo demás, pues cada quien tiene la libertad de decir o hacer lo que desee, pero en términos de ley”), el Presidente clama por la reconciliación para evitar que la sangre llegue al río presuponiendo un deslinde entre las acusaciones en contra de los dirigentes indiciados y el propio STPRM: “...lejos de atentar contra su sindicato, lo que queremos es fortalecerlo. Queremos un sindicato que realmente haga su función ahí en PEMEX, y por eso lo vamos a fortalecer, y por eso queremos que cada uno de los trabajadores y cada uno de sus familiares tenga también en PEMEX su fuente de ingreso”, aunque su doble lenguaje es difícil de decodificar considerando lo manifestado en Dolores Hidalgo tras su patriótica cabalgata de 5 kilómetros en la mañana del 15 de septiembre: “...Es indispensable el Estado de Derecho y el respeto a la ley. Así habremos de atacar a fondo la corrupción (¿incluyendo a los indiciados en el “Foxgate?”), la impunidad y todo aquello que nos desvía del camino del engrandecimiento de nuestra patria”.

El llamado de Fox recibió respuesta inmediata de los petroleros en una misiva firmada por los representantes de las 36 secciones del STPRM además del propio Carlos Romero Deschamps y Ricardo Aldana donde subrayan: “Usted tiene la palabra” tras inferir el apoyo de Fox a sus demandas y peticiones ante el emplazamiento a huelga: “...su afirmación de que queremos que cada uno de los trabajadores y cada uno de sus familiares tenga en PEMEX  su fuente de ingresos y su realización personal, nos lleva a suponer que contaremos con su apoyo para concluir las negociaciones iniciadas desde el 15 de julio”. Entre las demandas destacan, además del aumento del 15% (la empresa ofreció un 5.5% que fue rechazado), mejoras en prestaciones de vivienda, hospitalarias y de infraestructura en plantas y refinerías.

Elba Esther, como “La Maga”, del lado de Fox, de Creel...¡y del STPRM!

Oscilando entre apoyar la posición del Gobierno y la adoptada por el STPRM, Elba Esther Gordillo se lanzó a la ‘arena enunciataria’ ostentando un discurso polisémico de abierto desafío para los interpretantes. Para empezar, expresó una amenaza velada en contra de los líderes indiciados y de abierto tono progubernamental: “...creo que es clave la democratización de los sindicatos, es fundamental; la rendición de cuentas también lo es. Ya no podemos seguir siendo las organizaciones versus simulación o corrupción, porque desgraciadamente así nos han visto, y a veces (¿a veces?) algunas conductas lo han permitido”. Por la otra, se puso la camiseta priísta sonando la matraca del sindicalismo en su versión color-de-rosa (iluminista, virtual): “...la gobernabilidad y la estabilidad política y social pasa por los sindicatos. Nada más hay que imaginar qué pasaría si se diera una huelga del Sindicato de PEMEX, del SME (Sindicato Mexicano de Electricistas) o de maestros”.

Como toda una samurai inspirada en el reciente film de Ang Lee (“El tigre y el  dragón”) la lideresa del tricolor insistió en su visión hegeliana de las nuevas organizaciones de trabajadores regidos, la mayoría, por poderosos ‘raquetts’ o mafias inamovibles que parasitan a sus agremiados argumentando una surrealista “defensa” de sus derechos como lo estila la propia Elba Esther con el SNTE: “...los sindicatos no pueden estar al margen de la transición, tienen que ser actores para discutirla. Yo veo a muchos, a varios (¿la UNT en primer orden?), en plena disposición, aunque también veo resistencias, pero es normal”.

Y ejerciendo un golpe de timón enunciatario, su inconsciente la traicionó para alinearse a la derecha del espectro ideológico apoyando a uno de sus más fieles representantes dentro del Gabinete, Carlos Abascal Carranza: “...se me hace muy curioso, pero yo he visto que el Secretario del Trabajo se lleva bien con los sindicatos, no sé hasta dónde, pero su relación no es mala” agregando, en tono inverosímil, de candorosa ingenuidad: “...lo que a mí no me queda claro, es en qué consiste la nueva relación laboral entre los empresarios, la sociedad y el Gobierno”. ¿Una ‘superlideresa’ desinformada?.

¿Y la famosa ‘construcción de acuerdos’ y de consensos, al cesto de la basura?

Exigir ‘rendición de cuentas’ a los sindicatos es muy loable, pero en un sistema donde la regla ha sido la complicidad (con el gobierno y con las propias instancias patronales en detrimento de los trabajadores)  no se pueden exigir reglas claras a estas organizaciones políticas ni líneas de conducta regidas por la ética y por el juego limpio, como lo pretende retóricamente la Maestra.

En este contexto Fox se enfrenta a un desafío abierto, de verdadero chantaje (una modalidad distinta a la enfrentada ante los pobladores de Atenco pero no muy diferente en el fondo) que difícilmente afrontará el gobierno refiriéndonos al emplazamiento a una huelga general que paralizaría al país y a la economía de facto como respuesta a las intentonas oficiales por cazar a ‘peces gordos’ (no ‘pecesotes de colores caribeños’ como el tristemente célebre Ricardo Pascoe Pierce, aún Embajador en Cuba agredido coloquialmente por  Mauricio Toussaint, Oficial Mayor de la SRE quien terminó pidiéndole ‘perdón’).

Y es que revivir el “Pemexgate” difícilmente le redituará un triunfo a la élite gobernante por estar involucrado en el centro del affaire el megacorporativo medular de la economía de la que depende el presupuesto gubernamental hasta en un 40% por lo que cobra sentido lo expresado por el, a veces tolerante, Diego Fernández de Cevallos: “...los asuntos por delicados que sean y por grave que parezcan tiene cauce legal, tienen forma serena y sensata para resolverse, nadie tiene porqué ocupar, aprovechar una situación de esa naturaleza para atropellar a personas, instituciones, sindicatos y mucho menos al país” subrayando que si cada quien de los involucrados –el Gobierno, la PGR, el STPRM y el PRI- hacían su trabajo actuando con mesura el asunto se resolvería sin mayores complicaciones.

¿En qué devino los acuerdos pactados entre Fox y los líderes del PRI el pasado mes de agosto? ¿Dónde quedó el llamado presidencial en su pasado Informe a la construcción de acuerdos y de consensos para garantizar la gobernabilidad vía la ‘corresponsabilidad’ entre Poderes –como el Legislativo, donde están atoradas las ‘reformas estructurales’ que activarán al país- y partidos políticos, entre otras instancias decisorias? ¿Qué sucederá con la reforma eléctrica, la reforma laboral, la Ley de Telecomunicaciones, la reforma de Estado, la aprobación de los Contratos de Servicios Múltiples de PEMEX para explotar la Cuenca de Burgos –se están importando 700 millones de pies cúbicos diarios, la tercera parte del consumo total-, la “reforma de la reforma” fiscal y la propia “reforma de la reforma” de la ley indígena propuesta por el PRD, por citar algunos grandes pendientes nacionales?.

Lamentablemente, el factor ‘político’ trastoca siempre las buenas intenciones. En este caso, utilizar el “Pemexgate” y exhibir la naturaleza corrupta de los priístas para lograr ventaja, a favor del PAN, quien empieza a repuntar en la intención de voto según una reciente encuesta de ‘Reforma’ que ubica a los blanquiazules por encima de los tricolores (29% contra 27%) en la preferencia electoral, resulta estratégico, aunque el saldo a pagar sea muy alto.Y la ‘factura a pagar’, que cobrará el PRI en la primera oportunidad, será la de desatar una verdadera guerra de guerrillas contra el foxismo en infinidad de escenarios (el ámbito legislativo, en primer plano) entorpeciendo, aún más, el afán de gobernar y la gobernabilidad misma como ha sucedido en este primer tramo de gestión presidencial.

¿Logrará el Presidente Fox y la élite en el poder posicionar al PAN en la mente del electorado conquistando la mayoría en el Congreso en el 2003 y manteniendo la Presidencia de la República en el 2006? Tal parece que esa es la apuesta de Fox: olvidarse de los ‘acuerdos en lo oscurito’ con los priístas y arriesgar todo su capital político a favor de los ‘azules’.

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