Semiótica del Poder
Septiembre 29 de 2002
El "Pemexgate", en 'código rojo'
 
Por Pablo Espinosa Vera

Si a estas alturas las negociaciones fracasaron entre los grandes protagonistas (Gobierno Federal, PRI y Sindicato de PEMEX), y si no hubo una segunda prórroga(‘código naranja’, como dirían los estadounidenses), estamos a 72 horas de ser testigos de un verdadero holocausto político-económico sin precedente tras la potencial paralización del País ante el estallido de una huelga largamente anunciada por el gremio petrolero quien se niega a disociar el factor laboral (aumento salarial del orden de 15% entre otras prestaciones) con el penal  (la persecución vía la UEDO –Unidad Especializada en Delincuencia Organizada- de la PGR, de sus principales líderes, Carlos Romero Deschamps y Ricardo Aldana indiciados como auténticos representantes del legendario ‘Syndicate of Crime’ creado por Al Capone e institucionalizado por Lucky Luciano & Meyer Lansky. A ambos digentes se les acusa y se les hacen cargos de delincuencia organizada, peculado, lavado de dinero,  enriquecimiento ilícito y un largo etc. ).

Mientras el Presidente Fox y su ‘think tank’ insisten en llevar hasta sus últimas consecuencias el “Pemexgate” (exhibir ampliamente y hacer pagar con cárcel a los culpables, todos de procedencia priísta y a punto de ser desaforados en el Congreso vía la unilateral ‘Comisión Instructora’) para arrasar, en un contexto mediático, con el repunte  y las expectativas de los tricolores por recuperar la Presidencia en el 2006, las huestes de Roberto Madrazo se aprestan a enfrentar, en un verdadero ‘campo de batalla’, a la nueva élite en el poder decidida a extender su hegemonía en un contexto transexenal más allá del 2020 como lo sugiere el ‘Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006’ que se extrapola hasta el 2025.

Ante el escenario de confrontación total (‘descarrilamiento de trenes’), no hay duda de que el Presidente Fox y el PAN en pleno se están jugando todo su capital político al enfrentar al corporativismo de manufactura priísta en su conformación más peligrosa previendo un triunfo ‘pírrico’ que los apuntale y relegitime ante la opinión pública en la jornada electoral del 2003 y, ya catapultados, en la del 2006 lo que suena a “misión imposible”.

Y es que al hablar de triunfo ‘pirrico’ nos apegamos a lo descrito en el ‘Larousse’ (“...dícese de la victoria obtenida con grandes sacrificios, éxito estéril”), por lo que el  “triunfo” en cuestión, en un escenario de “guerra del fin del mundo” como diría Mario Vargas Llosa,  lanzará al precipicio al sistema político en sí (PRI-PAN) sin definir a vencedores y a vencidos como lo pretende la élite presidencial y la cúpula blanquiazul obsesionada con ocupar, en el ánimo de Fox, el lugar que les estaban arrebatando los priístas vía la inefable Elba Esther Gordillo, verdadero ‘vaso comunicante’ en la compleja conexión PRI-Los Pinos sin pasar por el Palacio de Covián.

La huelga petrolera, peor que la visualizada por Eisenstein (“Stashka”, 1924)

Una huelga como la anunciada, más dramática que la representada por el ruso Serguei Eisenstein en “La Huelga”, representa un golpe mortal a la economía nacional cuyas variables y equilibrio se sostienen con alfileres a pesar de presumirse indicadores macroeconómicos paradigmáticos (por impuestos y por exportaciones el Gobierno perdería miles de millones de dólares al cortísimo plazo), por no hablar de la virtual paralización de todos los factores de la producción y de los servicios que dependen de los energéticos (el autotransporte y el aerotransporte que se nutren de gasolinas, del diesel y de la turbosina, en primer orden) incluyendo la propia energía eléctrica suministrada por la CFE que tendría que recortarse en forma brutal (desde apagones hasta cancelación del servicio sumiendo a vastos sectores de la población en infinidad de  “Dark Cities” –Alex Proyas- propias de la science-fiction de terror).

De golpe, el País en vilo retrasaría sus magros esfuerzos para salir del subdesarrollo alineándose con naciones en crisis explosiva como Argentina, Brasil, Venezuela y Perú, por solo poner unos ejemplos. Y es que una economía petrolizada, como la nuestra (cerca  del 40% de los ingresos gubernamentales provienen de la paraestatal; en el 2000 el porcentaje fue de 36.1%), no puede darse el lujo de jugar con fuego y de poner en riesgo a la Nación aunque se enarbole, con la frente en alto, la bandera de la “lucha contra la corrupción” subrayando que, en el ‘affaire’ de los $1,580 millones de pesos (o más de $2 mil millones “escamoteados” de las arcas de PEMEX para apuntalar la campaña de Francisco Labastida vía el STPRM) existen grandes lagunas legales que pondrían en graves dificultades a las instancias acusadoras (desde la SECODAM y la PGR incluyendo a las Secretarías de Hacienda, de Energía, de Economía  y del Trabajo hasta la misma empresa paraestatal extendiéndose hasta la Presidencia considerando que Fox asumió el rol de ‘Gran Ilocutor’ –antes que interlocutor- ante la pérdida de credibilidad  de su Secretario de Gobernación Santiago Creel y de su ‘Zar Anticorrupción’ Francisco Barrio, ambos serios aspirantes avalados para sucederlo en el despacho de Los Pinos).

Aunque quizás en la mente del Presidente esté latente la idea de desmantelar, vía violentos ‘golpes de timón’, al poderoso sindicato petrolero (en primera instancia, ‘degollar’ a sus líderes y proseguir con los secretarios seccionales, varios de ellos ya amparados) para proseguir gradualmente con el temido proceso de ‘privatización’ que le dejaría las manos libres a Fox para negociar, sin condicionamiento ni presiones, la entrega del ‘oro negro’ a los vecinos del Norte vía la sospechosa “Coordinación Regional Energética” inspirada en la futura ‘Coordinación Energética Latinoamericana’ del ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas) pactada con George W. Bush y con Jean Chrétien en reuniones anteriores incluyendo la de Monterrey en el marco de la Cumbre para la Financiación del Desarrollo convocada por la ONU (marzo de 2002). Y es que, en “tiempos beligerantes” (la guerra contra Irak es inminente, ya está declarada), los Estados Unidos requieren de todo el petróleo posible por contar, igual que México, con apenas el 2% global de las reservas mundiales. Sin dejar de mencionar los intereses ocultos tras la próxima conflagración en el Medio Oriente: apoderarse, de facto, de las reservas probadas iraquíes superiores al 10% del total mundial (112,000 millones de barriles).

Mientras Fox habla de ‘chantaje’ los priístas inician el contraataque

A pesar de que el Presidente Fox insiste en que “...esto tiene que ver con corrupción y con el compromiso de este Gobierno para erradicarla” enfatizando que “...el acuerdo laboral es diferente y está aparte (del penal, y que) no deberíamos tener problemas en resolver eso, pero nos están chantajeando”, los priístas velan armas para la gran batalla dando por hecho el fracaso de los acuerdos y de las negociaciones pactadas apenas en agosto pasado entre Fox & Creel con la dueta Madrazo & Gordillo en los elegantes comedores de Los Pinos que han perdido sentido a la velocidad de la luz, a pesar de estar en juego las estratégicas ‘reformas estructurales’ como la reforma eléctrica.

Además de insistir en medir ‘con la misma vara’, dentro del contexto legal y penal, a los culpables del “Pemexgate” y del “Foxgate” (el Presidente negó esa posibilidad propuesta por el propio Madrazo con un rotundo “¡eso no!”), los tricolores han denunciado actos de corrupción protagonizados por los mismos foxistas como es el haber utilizado, el Secretario de Gobernación Santiago Creel en su pasado viaje a la Convención Nacional del PAN en Boca del Río Veracruz el 14 y 15 de septiembre,  un avión oficial de la Fuerza Aérea Mexicana de la SEDENA (Lear Jet 35 matrícula 3909) por lo que se le demandará ante la PGR y la FEPADE –Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales- bajo el cargo de ‘peculado’ (el evento al que acudió, utilizando recursos públicos, era de orden partidista). Otra acusación similar tiene que ver con la remodelación del rancho de San Cristóbal de la familia Fox durante la recepción del Presidente George W. Bush  echando mano de fondos del erario municipal y, por supuesto,  el “Foxgate”, virtualmente congelado tras la aceptación de los juicios de amparo concedidos por dos juezas a Lino Korrodi y a Carlota Robinson contraviniendo los esfuerzos del IFE por aclarar dicho affaire (con dicha estrategia legal los “Amigos de Fox” ganaron un tiempo valiosísimo que trascenderá más allá de la jornada electoral del 2003 como lo deseaban los panistas obsesionados con lograr una mayoría en la próxima legislatura y conservar gubernaturas estratégicas como Nuevo León y Querétaro).

Pero al Presidente Fox parece no preocuparle en demasía las acciones instrumentadas por los priístas ostentando un fuerte discurso de corte criminal para deslindar las acciones penales de las laborales: “...estamos siendo chantajeados por las personas que están acusadas. No tenemos reclamos en contra del sindicato ni en contra del PRI. Esto es en contra de personas específicas que participaron en el desvío de fondos”, discurso apuntalado por el propio Secretario de Gobernación: “...el Gobierno federal no puede aceptar que se mezclen asuntos de naturaleza diversa. Uno de ellos eminentemente laboral entre PEMEX y su Sindicato, y el otro claramente jurisdiccional por conductas denunciadas como ilícitas, consistentes en desvíos de recursos de manera indebida”.

En un contexto de ubicuidad, en el discurso contestatario esgrimido por el Secretario del Exterior y Propaganda del STPRM Fernando Navarrete se destaca: “...es un acto de torpeza y ceguera del Gobierno federal el cerrar las puertas al diálogo como pretende hacerlo con su postura unilateral...es evidente que el Gobierno y su partido, y no los trabajadores petroleros, son quienes están llevando a México a una situación de alto riesgo...a este País lo sostenemos los petroleros. Que no se engañen, los ataques infundados  no son contra Carlos Romero Deschamps o Ricardo Aldana, es al sindicato petrolero al que quieren quebrar” (antes, había subrayado que “...no se permitirá que se violente la ley y se abuse del poder para tratar de acorralarnos y acusarnos...de los graves daños que está sufriendo el país”), enunciados que no dejan lugar a dudas de lo que deviene tras la huelga: una verdadera “guerra del fin del mundo” para los mexicanos y para el sistema político en sí. ¿Habrá ganadores de la hecatombe “un día después”?.

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