Semiótica del Poder
Octubre 20 de 2002
New ‘mass-media’: ¡el imperio!
 
Por Pablo Espinosa Vera

“Golpe mortal” recibieron los legisladores abocados a estudiar las reformas a la Ley Federal de Radio y Televisión y al Reglamento respectivo en la Mesa de Diálogo de la Secretaría de Gobernación al enterarse, vía los medios de comunicación que el Gobierno federal acababa de reformar dicho Reglamento por decreto presidencial incluyendo el eliminar la ‘espada de Damocles’ que significaba el 12.5%, tiempo que debían otorgar los concesionarios de medios electrónicos en ‘especie’ (tiempo de transmisión) para difundir programas y acciones del Estado reduciéndose, sin explicaciones ni justificaciones lógicas y verosímiles (a excepción de las esgrimidas públicamente por la C.I.R.T.) dicho ‘tiempo mediático’ a un total de 18 minutos por televisión y a 35 minutos por la radio en un horario abierto de 6:00 a 24:00 horas, el que se visualiza será utilizado ampliamente para incrementar la propia imagen presidencial en detrimento de  instituciones públicas como los otros Poderes, entidades federativas y hasta partidos políticos y ONGs (¡’Vamos México’!). Junto con dicho ‘golpe de timón’ (hacía la derecha extrema) que la SCJN puede revocar si se promueve una controversia constitucional por parte del Poder Legislativo como lo anunció el senador panista Javier Corral y como lo analizan legisladores del PRD y del PRI, hay que incluir la renovación en ‘automático’de todas las concesiones de radio y televisión refrendándose hasta por 12 años, medida que ha generado amplias suspicacias considerando la cercanía de los tiempos electorales que transformarán el mapa político nacional. En síntesis: un festín para los ‘mass-media’.

Ante el grotesco ‘albazo’ Felipe Calderón Hinojosa, coordinador de la fracción albiazul en la Cámara baja y a quien se cabildea para sustituir a Josefina Vázquez Mota en los controles de la SEDESOL se limitó a externar un tibio comentario que refleja la falta de oficio político por parte de los ‘conspiradores’: “...creo que hubo un problema de comunicación por parte de la Secretaría de Gobernación. Probablemente pudieron haber sido mucho más cuidadosos en las formas”

En las mismas modificaciones al Reglamento en ciernes, fuertemente impugnadas por la diputada panista Teresa Gómez Mont, se menciona el ‘derecho de réplica’ (reclamos de la ciudadanía a concesionarios al demostrarse calumnias, infundios o mentiras en el manejo de la información mediática), mismo que debe incluirse en la ley respectiva y no en un reglamento técnico-administrativo a decir de la presidenta de la Comisión Especial para la Reforma del Estado y miembro de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía de la Cámara de Diputados quien destacó, tras subrayar lo obsoleto de la propia Ley:  “...sin embargo, surgió el nuevo reglamento que va mucho más allá de lo que contempla la misma ley. Habla del derecho de réplica, que no tiene que estar en un reglamento; los derechos (constitucionales) no están en reglamentos, ya que éstos marcan cómo se aplican las leyes...quien haya redactado este reglamento, es una persona que tiene deficiencias y además desconocimiento de lo que debe ser la ley”. Dicho agregado que afecta a la ciudadanía resulta nebuloso y vago y siempre a favor de los ‘massmediócratas’ contrastando con los beneficios a favor de estos últimos, puntualizados ‘deícticamente’ en el texto en cuestión. ¿Cuestión de ‘enfoque’?.

“Traición”, y “vergonzoso arrodillamiento”: Gómez Mont & Javier Corral

Coincidiendo con la diputada Teresa Gómez Mont que arremetió contra el propio Fox  por actuar en forma discrecional (“......traicionó la lucha de Acción Nacional y es el momento de convocarlo a la rectificación”) tras lamentar que “...haya sucumbido ante los intereses de los empresarios”, el senador panista Javier Corral se lanzó de lleno contra dicha medida enfatizando, en un comunicado ante los medios y en entrevista con ‘La Jornada’  estar dolido y decepcionado por ese “...arrodillamiento vergonzoso del Secretario de Gobernación, Santiago Creel, con los concesionarios de radio y televisión” tras deplorar el engaño perpetrado por el propio Creel durante dos años involucrando a partidos, legisladores y académicos mientras “...en un proceso paralelo, realizado con absoluta secresía, sólo con los concesionarios, se haya trabajado en ese albazo reglamentario que hoy quiere ser presentado como un avance democrático”.

En ese mismo contexto el Presidente Fox subrayó, durante un evento convocado por los jóvenes del PAN en Villahermosa, Tabasco, con todo y “Chespirito como conferencista que “...es imprescindible para el avance del País superar esa caduca y paternalista normatividad que se creó en el pasado, con un interés autoritario para coartar la libertad de expresión...a partir de ahora, los medios han quedado libres de compromisos políticos condicionados por el Gobierno”. Pero Javier Corral se tiró a fondo al alertar, ante el mito de la flamante ‘libertad de expresión’ y de la transparente relación de los gobernantes con ‘The New Media’: “...hay que tener cuidado, porque se está anunciando que el gobierno repartirá concesiones y permisos televisivos y radiofónicos, con la misma discrecionalidad que permite la actual ley”.

Con relación al ‘derecho de réplica’, que es la garantía de la que goza el ciudadano para defenderse del poder mediático (hasta el ombudsman del poderoso Washington Post Michael Getler es ignorado en sus recomendaciones, junto con los lectores que se quejan del histérico ambiente de  guerra contra Irak, por el influyente mass-media alineado, ahora, con el discurso beligerante instaurado por Bush)  el propio Javier Corral, Presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado manifestó que “...nos quieren convencer de que lo incluido en el artículo 38 del nuevo reglamento es el derecho de réplica, aunque es lo mismo que tenemos ahora. Si yo voy con un concesionario y le pido que rectifique o que aclare, pues estará en su voluntad hacerlo. No hay nada que vincule u obligue el cumplimiento del derecho de réplica”, lo que deja desamparada a la ciudadanía en sí y a toda clase de televidentes y radioescuchas ante el discurso ilocutivo y perverso perpetrado desde los mass-media que han iniciado un linchamiento de facto contra el senador rebelde vía el consentido y favorito ‘sujeto de la enunciación’ del Poder Institucional: Joaquín López Dóriga.

¿Javier Corral, émulo de Mussolini, o un simple l’enfant terrible?

Obedeciendo a la consigna de asestar un golpe demoledor a l’enfant terrible, el  conductor de ‘El Noticiero’ de Canal 2 de Televisa consigna, desde su columna periodística (‘En Privado’):  “...desde esa su luz, única y suya, claro, el senador panista por Chihuahua ha declarado la guerra a Fox (le increpó ‘téte-a-téte’ en el Senado, tras concluir la ceremonia de entrega de la Medalla ‘Belisario Domínguez,  la resolución arbitraria de modificar “...en la madrugada de hoy y a espaldas de la sociedad” y en connuvencia con la C.I.R.T. la Ley Federal de Radio y Televisión y de su respectivo reglamento,  medida publicada apresuradamente en el Diario Oficial de la Federación  en una edición especial), habiendo roto con él, lo que confirma que hay alianzas  interesadas a partir de la razón omnipotente y, por supuesto, infalible, de una de las partes: si estás en todo lo que estoy yo, estoy contigo; si te separas en una sola decisión, eres una basura. Y en eso está Corral. Sólo se puede estar con él en todo, o contra él; no hay espacio para diferir, es el iluminismo, el fundamentalismo vestido de azul y blanco, de camisa negra (fascista)”. Antes, había escrito en la misma columna de El Heraldo de México: “...me dicen que el Senador Corral me acusa de manipulador y cómplice de algo. No me extraña de él: son quehaceres que domina”.

Al margen de si tiene o no razón el enunciador televisivo, no se puede ignorar el franco retroceso sufrido por la naciente ‘democracia’ ante actos de poder que se consideraban superados destacando los potenciales efectos que conllevan dichos actos como lo es el que la megamáquina massmediática, liberada de molestas regulaciones fiscales y políticas (el famoso12.5% connotaba un ‘chantaje institucional’ permanente), y hasta legales (el reglamento en cuestión la dota de un inmenso poder ‘interpretativo’ a su favor) proseguirá, impunemente,  la construcción de la posmoderna y neobarroca ‘poscultura de masas’ en su fase degenerativa que incluye desde ‘talk shows’ transgresores de todo límite y ‘reality shows’ –‘The Big Brother & ‘La Academia’- verdaderamente deleznables en su contenido hasta espectáculos ‘gruperos’ de corte circense; telenovelas estupidizantes saturadas de reiteraciones hasta el infinito; violencia y erotismo subyacentes en la barra de ‘entretenimiento familiar’; comicidad degradatoria al estilo del cine de cabareteras y mecánicos;  ídolos prefabricados y deshechables –‘efecto kleenex’- regidos por el rating como medida suprema y, por supuesto, programas informativos acordes a la Política Comunicacional instaurada desde Los Pinos.

La Ley Federal de Radio y Televisión, como su antecesora, connotan un marco legal que nada tiene que ver con la realidad. Expertos comunicólogos así lo confirman al ser entrevistados por ‘Milenio Diario’. Enfocando el tema surrealista del ‘derecho de réplica’ mencionado en el artículo 38 de la Ley, Alma Rosa Alva de la Selva señala que “...apenas fue enunciado y no será factible ponerlo en práctica”, a lo que se suma Javier Esteinou Madrid al criticar el intento de simulación de presentarlo como un avance democrático: “...en realidad fue dar una migaja frente a los grandes privilegios que se les refrendó a los concesionarios...pero al final este derecho se convertirá en un trámite burocrático, un reflejo por parte del gobierno de no querer cambiar el modelo de comunicación y de traicionar las demandas sociales...es increíble que todos los derechos ciudadanos hayan quedado nebulosos y que los intereses de los concesionarios queden altamente pulidos y detallados”. Y Fernando Mejía Barquera quien enfatiza, contundente: “...los medios electrónicos son muy proclives a cometer excesos a sabiendas de que no hay mecanismos para aclarar la información...(con el nuevo reglamento) siguen siendo libres de aceptar o rechazar una aclaración sin temor de recibir alguna sanción”. Pero en fin, como dice Fox, hay que festinar la nueva ‘libertad’ de que goza, a partir de ya, el imperio de los mass-media en el ámbito audiovisual para gloria de todos los mexicanos.¿O no?.

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