Semiótica del Poder
Septiembre 10 de 2000
Empatía de Fox con el...¿Áncien Régime?
 
Por Pablo Espinosa Vera

El mensaje del Presidente Zedillo en el marco del último Informe de Gobierno estuvo manufacturado a la medida de Fox bajo la técnica de la moda  pret-á-potter. Fué un documento diseñado, más que para despedirse de sus correligionarios priístas, para satisfacer el ego del Presidente electo y de la propia bancada panista en el Congreso, que fué la única que se atrevió a festejar los enunciados presidenciales además de, por supuesto, el cuadro de Generales del Ejercito Mexicano (varios de ellos -Mario Arturo Acosta Chaparro y y Francisco Quiróz Hermosillo-  bajo la mira de los sabuesos de la PGR por sus  comprobados nexos con los Barones de la droga de los Cárteles de Tijuana y de Ciudad Juárez)  y los miembros de su Gabinete que celebran, en automático el más mínimo signo o señal proveniente de su Jefe máximo ("amor al hueso", diría el célebre "Tlacuache" Garizurieta).

     En fín: fué un mensaje donde el Presidente, además de optar por la técnica alocutoria donde el sujeto de la enunciación (el amo del micrófono y de la palabra absoluta, o para ser más claro: la voz cantante) se dirige a sí mismo (yo, ésto; yo, lo otro; yo, lo de más allá), hizo un acto de mea culpa (responsabilizarse de la jornada electoral del 2 de julio) para, inmediatamente después, reconocer a Fox como el gran triunfador de la transición democrática la que, según Zedillo, cobra dimensión y sentido con la alternancia en el poder, tesis no compartida por algunos distinguidos priístas como Manuel Bartlett quien declaró, parcamente, que "...yo no aplaudí, ni muchos más, porque la teoría política escueta (sic) con la que el Presidente explicó el proceso electoral, no me satisface". Otros no aplaudieron al Primer Priísta de la Nación (¿¿??) porque, aseguraron, democracia no es sinónimo de alternancia en el poder, sino de respeto a la voluntad ciudadana manifestada en las urnas. Es decir, siguiendo a Protágoras: si hubiera triunfado Labastida, hubiése sido señal de democracia plena, a pesar de no darse la tan esperada alternancia.

     El Mandatario casi saliente estuvo en su papel (personal): ¿para qué elaborar un mensaje dedicado a los vencidos (con los que nunca generó una auténtica empatía), cuando Fox y sus neotecnócratas representan el continuismo virtual de su obra y de la de sus antecesores Miguel De la Madrid y Carlos Salinas de Gortari?. Además, Fox es una persona que sabe agradecer

y difícilmente instrumentará una cacería de brujas contra Zedillo a quien elogió tras la lectura del pre-informe: "Reconozco la actitud republicana de Ernesto Zedillo y su contribución a esta nueva etapa de avance democrático". ¿Seguirá pensando así después del 1 de diciembre?.

Empatadas, la Semiótica Zedillista,  y la de Fox

     Es un hecho que la Semiótica de Zedillo empata a la perfección con la Semiótica de Fox, refiriéndonos, globalmente, a sistemas significantes  muy similares, tanto en el plano de la Forma como en el plano del Contenido (punto de partida de toda función semiótica en su correlación , como dirían Hjelmslev y Umberto Eco) acuñados por ambos Presidentes  aunque difieran en ciertos matices y texturas. Por ejemplo, en el rubro macroeconómico, Fox es un convencido de la política instrumentada por su aún par (sobre todo, en su concepción del  imperio del mercado al estilo de los Chicago boys friedmanianos, tesis digerida tras pasar quince años de su vida trabajando al servicio de The Coca-Cola Co.) igual que en el rubro de política-política, dondel términos como  Democracia se adapta a sus prácticas discursivas en forma camaleónica  (el mensaje del sexto informe es un ejemplo contundente como lo es, por el lado de Fox, su discurso al recibir su constancia como Presidente electo donde el uso y abuso del sintagma democracia  connota, ni más ni menos, que al utópico País de las Maravillas recreado por Lewis Carroll; es decir, presupone felicidad). ¿¿??..

Y en el crítico renglón de Política Social, ambos personajes han adoptado códigos afines en el maremágnum significante del "combate a  la pobreza extrema", por poner un ejemplo (en este contexto, el continuum del Contenido es 'segmentado', arbitrariamente, por los omnipotentes sujetos de la enunciación que detentan y ostentan el Poder, y nunca por los sujetos que padecen la pobreza) utilizando mecanismos tecnocráticos y de total simulacro como lo fué, primero, el Pronasol (Carlos Salinas está a un paso de retornar a México como potencial Kissinger de Fox; no hay que olvidar que el expresidente es, fácticamente, el Primer Panista del País como director intelectual de las legendarias concertacesiones), y después, el Progresa, invento éste último de otro tecnócrata muy apreciado por Fox: Santiago Lévy). Siguiendo con el tema, una aportación muy personal de Fox al capítulo  de la pobreza (él es empresario antes que político) lo será la creación de la Banca Social para que todo mundo "se ponga a jalar", inspirado en el ejemplo del Banco Grameen de Bangladesh y de la Banca Santa Fe de Guanajuato como se lo platicó al Presidente Clinton en su reciente viaje a la Casa Blanca (¿estará en su agenda contratar, como 'súperasesor de la pobreza' al Premio Nobel Amartya Senn, muy amigo del pobreólogo Julio Boltvinik, crítico de izquierda y recientemente reclutado al foxismo por los ortodoxos y feroces  head-hunters?).

     La misma visión ideológica o 'Weltanschauung' (abusando del término de Manheim) de Zedillo es la de Fox. En sus respectivos modelos semióticos, ellos coinciden en grandes puntos de vista, como lo son el adelgazar al Estado ad limiten para instaurar el Imperio del Libre Mercado regido por sus propias leyes (base del neocapitalismo más cruento); privatizar los activos gubernamentales que por su naturaleza deban pertenecer al 'Reyno del Becerro de Oro' (Pemex, CFE, Infonavit, IMSS, aeropuertos, educación superior, un amplio esquema de servicios de salud,  el Metro de la Ciudad de México, y todo tipo de servicios públicos concesionables incluyendo al tristemente célebre Renave);  promover, a tambor batiente, la IED (Inversión Extranjera Directa); dolarizar la economía e instaurar un Consejo Monetario en sustitución del Banco de México; minimizar el rol de partidos políticos  y organizaciones parapolíticas (el propio Fox ya estableció las reglas del juego: él va a gobernar, no el PAN; la era del  Partido de Estado ya "chupó Faros") y muchos más que pueden conformar la posmoderna Enciclopedia del Neoliberalismo Mexicano´prologada por Carlos Salinas.

Ante le Realpolitik 'desideológica', el imperio del Pragmatismo Feroz

     Un análisis de la enunciación subyacente del Mensaje Presidencial (reflexiones en torno a sus seis años de Gobierno, como lo expresó Zedillo) nos remite, en un ejercicio de prospectiva para niños, a la fría realidad del futuro, que ya está aquí (como en "Matrix").

 En en el ámbito denotativo, deíctico, en la 'Era Fox', el imperio de la  Política Económica predominará sobre otros  rubros (igual que en la 'Era Salinas' y que en el gobierno zedillista) pero con un sentido más pragmático, o como diría Truman Capote: "A sangre fría", sin 'contaminaciones ideológicas',  por lo que no hay que hacerse ilusiones ni generar falsas expectativas.El  universo de la Política-Política, de tendencia connotativa,  donde las interpretaciones y la lectura de los discursos operará a sus anchas, se transformará en un escenario lúdico, neoiluminista  y controversial donde toda clase de presupuestos, de presuposiciones  y de mundos posibles tendrán cabida resonando, a toda voz, en el sagrado espacio de los mass-media y en logósferas catárticas  como lo es y lo seguirá siendo (esa es la función real de los legisladores como actores de reparto) el propio Congreso de la Unión así como en los reconocidos espacios de comunicación pública donde protagonistas de la sociedad civil, incluyendo al inefable sup Marcos y al EZLN en pleno,  además de Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska y Guadalupe Loaeza , quienes nunca se alinearon con Fox, a pesar de sus llamadas, podran  manifestar sus puntos de vista sin cortapisas. Pero nada más, sin más efecto que el de la evocación poética que pertenece al reino de los metalenguajes.

     El 6o. Informe del Presidente Zedillo no se diferenciará, en gran medida, del Primer Informe del Presidente Fox en el 2001: macroeconomía estable; microeconomía sometida a una nueva 'arquitectura de Economía Social' en proceso; "combate a la pobreza extrema" sin grandes cambios (quizás  3 millones de familias 'bendecidas' por las chiquibecas del Progresa, medio millón más que con Zedillo); 'Democracia', el gran tema a explotar en su dimensión multiinterpretativa pero abogando a la construcción de consensos en el imaginario social (aquí, Fox se erigirá como el Mesías del Tercer Milenio, así reconocido por influyentes creadores de corrientes de opinión y por intelectuales orgánicos al servicio de la Presidencia); Política Exterior, 'digna' (¿el "síndrome Echeverría" a la vuelta de la esquina?), pláticas y acuerdos con el EZLN, en stand-by ("...ellos no quieren dialogar, se esconden, se niegan a la pacificación, exigen el fin del neoliberalismo a pesar de infinidad de muestras de buena voluntad..."); apertura del capital privado y de la IED en el ramo de la industria eléctrica y de la petroquímica generando avances contundentes para el bien de la Nación, etc. etc.

     Sí, Zedillo y Fox están hechos de la misma madera y arribaron al poder, ambos, en contra de todo augurio y premonición,  casi 'accidentalmente' (más Zedillo, que Fox, quien siempre  estuvo convencido de sus intenciones y de sus obsesiones por el poder). Son como una especie de socios políticos, y de allí su gran analogía semiótica  (enfatizando el nivel de la producción del sentido) que los proyectará, en el corto y largo plazo, en una especie de hermandad o cofradía donde son muchos los llamados, pero poquísimos los elegidos. Y si no, al tiempo.

artículo siguiente >
Hosting por TuSite