Semiótica del Poder
Octubre 15 de 2000
La "Venganza de Salinas" en The Global Village
 
Por Pablo Espinosa Vera

Carlos Salinas de Gortari retornó a México con la espada desenvainada. La retórica y la estilística quedaron atrás, opacadas por una pragmática incruenta y devastadora donde se detenta el discurso de la ‘rendición de cuentas’  que el Presidente Zedillo no podrá soslayar por más que lo intente. El desafío, en sí, se instrumentó en la logósfera massmediática teniendo como testigos no sólo a los cien millones de mexicanos, perplejos por el performance protagonizado por el exPresidente, sino a la comunidad internacional en pleno como lo revela el hecho de iniciar la  propia presentación de su  joyceano libro de 1,393 páginas (México un paso difícil a la modernidad) en Madrid, Barcelona y Frankfurt antes que en México develando la “intención globalizadora” de Salinas quien busca llevar su pleito al  encordado de un ring mundial que le permita reivindicar su imagen a nivel planetario. En sí, el exmandatario pretende exhibir y despedazar a su ‘sucesor’, a quien no baja de ‘traidor’,  en el escenario más amplio posible: el del planeta entero o ‘aldea global’ en términos de McLuhan aunque parezca algo inconcebible, propio de un genio del mal o del mismo Maquiavelo en su versión posmoderna y neobarroca (¿cuándo vendrán las traducciones en inglés, francés, alemán, italiano, chino, japonés y portugués, por sólo mencionar los idiomas más usuales para consumar la vendetta de manera tajante?).

Muchos analistas y legos se preguntan el porqué se esperó el exPresidente cinco años con diez meses para declararle abiertamente la ‘guerra’ a su sucesor con quien mantenía cuentas pendientes y facturas por cobrar de alturas inmensurables (desde mantenerlo a él en un ‘exilio forzoso’ y a su hermano Raúl tras los muros de Almoloya de Juárez hasta inculparlo, subrepticiamente, de ser el ‘autor intelectual’ del crimen de Colosio y de ser el responsable directo del fatídico ‘error de diciembre’). Y la respuesta no es muy obvia:  simplemente, porque era el momento, a menos de tres meses de concluir su gestión presidencial y acotado por su propio sucesor, de lanzar el ‘golpe mortal’ asegurando el blanco, lo que hasta el momento le ha dado resultado aunque quizás Zedillo tenga un as bajo la manga que podrá lanzar en cualquier momento para contrarrestar la furia de su antecesor en el Poder y responsable único de que él, Ernesto Zedillo Ponce de León, hubiése arribado a Los Pinos de manera más que imprevisible tras el asesinato del candidato del PRI Luis Donaldo Colosio y tras la descalificación de Pedro Aspe por no cumplir con las exigencias constitucionales. Zedillo, en ese entonces como ‘caballo negro’, resultó ser el gran beneficiario del colosidio y del descarrilamiento de los principales ‘delfines’ de Salinas: Manuel Camacho, quien se hizo el hara-kiri al hacer público su malestar y su colosofobia, y el entonces secretario de Hacienda quien no renunció seis meses antes para poder competir por la Presidencia. Y ante el acoso de la vieja guardia priísta encabezada por Fernando Ortiz Arana, así como por el maquiavélico grupo que peleaba por la ‘postulación’ de Emilio Gamboa  Patrón (hasta Luis Echeverría cayó en su juego), Salinas no tuvo más opción que ‘videodestapar’ a Zedillo, ignorante de cuál iba a ser la reacción de su elegido tras tomar las riendas del poder supremo, reacción que ya todos conocemos y que forma parte, ya, de los anales de lo insólito.                             

Pero Salinas, antes que nada, ‘súperfoxista

Experto en el arte del ‘doble lenguaje’ el exPresidente y ‘discípulo’ de James Joyce por ósmosis (convivió en la misma logósfera dublinesa que inspiró al genial escritor irlandés lo que le valió el producir un ‘librazo’ de proporciones gargantulescas que supera en cantidad de hojas al mismo Uyises sumando el críptico Finegans Wake), Carlos Salinas responsabiliza directamente al Presidente Zedillo de la derrota ignominiosa del PRI sin hacer mención, ni por accidente, de que él fungió como potencial ‘arquitecto’ del arribo del PAN al poder tras las históricas ‘concertacesiones’ iniciadas en su sexenio (el ‘Jefe’ Diego es testigo de cargo además de ejecutor de muchas decisiones al igual que Carlos Medina Plascencia), acciónes que, además de horadar al PRI en su rol de ‘partido presidencialista’, perfilaron al PAN hacía Los Pinos convirtiendo, fáctica y simbólicamente a Salinas (más que a Zedillo) en nadamás y nada menos que en el ‘Primer Panista del México del Tercer Milenio’ (con amplia dosis de humor negro, que conste).

En este escenario, no resulta nada raro que el propio Fox haya sostenido, en plena campaña electoral, una entrevista con Salinas en La Habana, como se mencionó reiteradamente en los medios y por filtracioness de analistas, donde se ‘pactaron’ acuerdos de enorme trascendencia como lo pueden ser, a nivel inferencial, el del “linchamiento” del propio Zedillo por el exPresidente a cambio de un apoyo a ultranza hacía Fox que incluía la poderosa ‘base de poder’ política y empresarial de matices salinistas incluyendo al influyente grupo formado por las facciones de Roberto Madrazo (potencial líder del PRI nacional apuntalado por Salinas, quien recibió un trato muy cordial y deferente por parte de Fox durante la gira por países centroamericanos) y de Carlos Hank González  (cabeza del poderoso Grupo Atlacomulco, menospreciado abiertamente por Francisco Labastida)  además de Jose Angel Gurría, Luis Téllez Kuenzler y Herminio Blanco, secretarios de Estado que Salinas le ‘heredó’ a Zedillo pero que siguen manteniendo lealtad a su antiguo jefe. Quizás por lo anterior, el propio Zedillo optó por  sumarse a la cargada foxista la misma noche del 2 de julio para aminorar, en parte, la feroz ofensiva del team Fox-Salinas ya avizorada por el aún inquilino de Los Pinos aunque, como se vió, la consigna del exPresidente es la de aniquilar y hacer polvo a Zedillo quien difícilmente podrá defenderse y, mucho menos, contraatacar esgrimiendo armas similares a las utilizadas por Salinas: un librazo, como diría Miguel Angel Granados Chapa, de por lo menos mil páginas (¿requerirá, Zedillo, recluido en las Islas Fidji, de todo un sexenio para escribirlo, e inspirado por quién?).

Además de responsabilizar al Presidente Zedillo de la debacle del PRI, partido maldecido por el imaginario social tras el asesinato de Colosio y del cual Salinas busca reapropiarse a través de testaferros (Roberto Madrazo & Co.) para apuntalar las acciones del propio Fox,  el exPresidente ya adoptó el triunfo del panista como un triunfo propio, adheriéndose, de inmediato, a la política neoliberal que seguramente emprenderá el Presidente electo como lo ha dejado entrtever en sus pasadas giras a Estados Unidos y Canadá y a varios países europeos donde declaró que la principal vocación de su gobierno sería la de hacer negocios, espacio privilegiado donde puede Salinas lo puede apuntalar considerando su extensa red de relaciones que ha tejido en torno a las principales corredurías de Wall Street y de otros centros financieros internacionales. En fin, si alguien está de plácemes por la victoria de Fox lo es, antes que Zedillo, Carlos Salinas de Gortari.

La Weltanschauung salinista en la nueva ‘Biblia’

En ‘México un paso difícil a la modernidad’, el exPresidente esgrime una serie de argumentaciones en torno a grandes  temas nacionales (y personales) que conforman una verdadera ideología de connotadores salinistas que abruman de entrada (y de salida)  al lector más avezado por no hablar de los olímpicamente desinformados. Pero el matiz o las grandes ‘marcas semióticas’ están presentes a partir de la Parte 7 hasta la 13 donde Carlos Salinas relata, bajo su propia lectura o interpretación, los ‘hechos’ que marcaron (y estigmatizaron) a su Gobierno, empezando con el fatídico affaire Colosio (más el capítulo dedicado al “sustituto”) para pasar al candente tema de la Guerra en Chiapas detonada por el EZLN (allí, Salinas se pone el uniforme de héroe por no caer en las provocaciones de los halcones de derecha que exigían la “solución final” = exterminación de los alzados o inconformes)  y proseguir por la “historia” o versión tautológica del fatídico ‘error de diciembre’ (el ‘pitazo’ que desde Los Pinos les dieron a los megaempresarios que en horas “limpiaron” las reservas internacionales), concluyendo, en cuatro capítulos finales, con el tema telenovelesco de “La traición” (aquí se incluye todo lo humanamente traicionable enfatizando al pool de traidores del propio Salinas) y de la “Fabricación de Estado”, dedicado al surrealista caso de Raúl Salinas, rehén del sistema zedillista a quien, según el exPresidente, nunca se le ha podido probar su autoría directa en el asesinato de su cuñado José Francisco Ruíz Massieu a pesar de la insólita “siembra de osamentas” y de la contratación de brujas y videntes generosamente pagadas por la PGR).

Como todo un Tratado de Semiótica Salinista, donde destacan las más disímbolas e imprevisibles significaciones así como la propia producción de signos que conforma la arquitectura de la visión o ‘puntos de vista’ salinistas, así está construida esta posmoderna ‘Biblia’ o ‘Summa Político-Ideológica’  donde el continuum del contenido de los últimos grandes eventos nacionales (1988-2000) es segmentado con una fuerte dosis maquiavélica y retórica para ‘sedudir’, ‘fascinar’ y ‘persuadir’ a miles de lectores (¿millones?) en torno a la verdad última instaurada por el exPresidente. Aquí es donde resulta peligrosa la lectura de esta ‘super-novela’ donde ficción y realidad se entrecruzan predominando, a veces, una sobre la otra y viceversa.

Pero ello no significa que no se aconseje dicha “aventura literaria” que representa un formidable ejercicio interpretativo en relación con la realidad de Salinas, la de Zedillo y la de cada uno de los mexicanos víctimas o victimarios de esta escalofriante ‘puesta en escena’ de inspiración shakespeareana donde las pasiones, la intriga, las mentiras, el crimen y demás ingredientes propios de un film de James Bond (007) están perfectamente mezclados. Lo positivo o buena noticia es que, a partir de ahora, contamos ya con una excelente macrohistoria de héroes y villanos que hará palidecer a la  Ilíada o a la Odisea por referirnos a grandes gestas epopéyicas protagonizadas por héroes (casi superhombres) de la talla de Zedillo y de Carlos Salinas, quien parece que aprovechó muy bien su autoexilio en la tierra de James Joyce, cuyos fantasmas aún lo rondan.

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