Semiótica del Poder
Noviembre 26 de 2000
Murió la Revolución; ¡viva el 'México Global'
 
Por Pablo Espinosa Vera

El próximo viernes 1 de diciembre se hará realidad la gran utopía conformada por Vicente Fox y por un ejercito de idealistas de todas partes de la Nación: el arribo, por fin, a Los Pinos, por parte de un Presidente ajeno al PRI. Fox mismo plasmó este sueño en un libro titulado “Fox a los Pinos”  destacando en su última reimpresión una cintilla color naranja sobre el fondo azul de la portada: “Su historia e ideales y ¡YA ESTA EN LOS PINOS!”.

Y sí, ya está en Los Pinos, pero la   pregunta que se impone a continuación es la siguiente:

¿y ahora, qué? ¿qué hará Fox instalado en ese espacio del Poder Absoluto aunque no se atreva a ocupar el edificio central bautizado como “Residencia Miguel Alemán” optando por una de las tres “cabañas ubicadas frente a la ‘Casa Grande’ también flanqueada por la “Residencia Lázaro Cárdenas” donde se ubica el despacho presidencial?.

¿Cumplirá, en algo, el Nuevo Mandatario, las promesas generadas a granel durante su competida e imprevisible campaña electoral que en varias ocasiones dio la impresión de desbarrancarse, como en el fatídico “martes negro” del 26 de Septiembre convertido en una fecha victoriosa por efectos de la “guerrilla semiótica” instrumentada por los telerreceptores? ¿Logrará, Fox, satisfacer las expectativas creadas ante una sociedad en estado de alerta que, como los zapatistas del EZLN expresó un contundente “¡Ya basta! ¡Ya estamos hartos!”, ante la dictadura impuesta por priístas “revolucionarios” (concepto rechazado por el aún Presidente Zedillo el pasado 20 de Noviembre donde simbólicamnente “murió” de inanición el “Discurso de la Revolución Mexicana” ante la ira de los priístas que le chiflaron al Mandatario saliente en un evento interno realizado en el Auditorio Plutarco Elías Calles cuando alguien mencionó su nombre) y tecnócratas a lo largo de siete décadas?

Quien ha traspasado las murallas de Los Pinos se sorprende ante la paradisíaca logósfera permeada por infinidad de bien cuidados jardines y de esmerados corredores que lo permean  todo, saturado de pajaros, pavorreales y otras especies exóticas así como por la atmósfera casi monacal que se respira en todos los rincones. Esta ‘edenósfera’ color-de-rosa, según las intenciones del nuevo Presidente, será democratizada al “abrir” Los Pinos, igual que la Casa Blanca, a turistas y curiosos que deseen conocerla vía tours aprobados por los propios administradores del moderno Xanadú o ‘Jardín del Edén’ que fue la obsesión y el sueño enfermizo del legendario massmediócrata norteamericano Randolph Hearts inmortalizado por Orson Welles en “The  Citizen Kane”. En síntesis, y con visión pragmática y ‘empresarial’, la magna residencia debe producir, igual que cualquier theme park como los explotados por Disney Co, o por Universal Studios a nivel transnacional.

Pero al margen de visiones mercantilistas y aún  ocupando una de las “modestas cabañas” donde habitaron familiares de Luis Echeverría y de José López Portillo, el flamante Presidente deberá enfrentar y dominar al ‘Monstruo del Poder’ (sic)  para ponerlo al servicio de la ciudadanía, lo que suena muy “labastidista” pero que tiene sentido, y más cuando se exhibe a un Gabinete donde destacan connotadores de un neoliberalismo salvaje, así como  signos de ‘dureza’ impresos en la mayoría de sus integrantes. ¿Más castigo, como Valor Agregado, al sufrido y ascético pueblo de México que sale de Guatemala para entrar a “Guatepeor” como diría coloquialmente el propio Fox?.

¿Cómo se construye un gobierno de línea dura y fundamentalista?

La mayor parte de los personajes que conforman el Dream-Team Foxiano se rigen por una Weltanschauung pragmatista, neotecnocrática y fríamente eficientista (de Francisco Gil Díaz y Luis Ernesto Derbez a Pedro Cerisola, Javier Usabiaga, Francisco Barrio, Carlos Abascal, Julio Frenk, Leticia Navarro, Pedro Curi, Luis Téllez, Santiago Levy y los eminentes miembros del ‘Grupo Guanajuato’ que fungirán como megasecretarios ), a excepción de unos pocos de  tendencias semihumanistas o ‘izquierdizantes’  a nivel discursivo, por supuesto (Jorge G. Castañeda, Reyes Tamez Guerra, Santiago Creel, Adolfo Aguilar Zínzer, Alfonso Durazo y el futuro Embajador en Francia Porfirio Muñoz Ledo cuya consigna siempre fue: “Lo que venga es ganancia”) que intentarán equilibrar la posmoderna megamáquina donde brillan por su ausencia los auténticos panistas.

Pero Fox, hábil como Humpty Dumpty y como Maquiavelo juntos corrigió en un ‘coup-de-dés’ el desaguisado transformando el ‘error’ en ‘acierto’ en una jugada maestra o golpe de magia asestado en el marco del Consejo Nacional del PAN al que convirtió, como ‘Merlín’ y en medio de porras y aplausos, en un sui géneris “Consejo Nacional de la Presidencia de la Republica” (“...conociendo su generosidad y sabiduría, quiero pedirle a este Consejo Nacional de mi partido que durante los próximos seis años sea también mi Consejo Nacional, el Consejo de la Presidencia de la República...”), enunciado performativo que  Jesús Ortega, líder del PRD en el Senado calificó como un simple  “premio de consolación” (¿o ‘castigo político’ por la oposición subyacente de los panistas a la nueva corriente foxista que poco se identifica con los lineamientos ideológicos de los blanquiazules aunque Fox haya enfatizado, en su discurso ante los 240 miembros del Consejo, la cream de la cream en pleno, que “...los siguiente seis años de mi vida van por don Manuel (Gómez Morín), por don Efraín (González Luna), por Maquío y por todos ustedes...”?).  En el mismo escenario, tras concluir la participación del Presidente Fox, su ex rival Diego Fernández de Cevallos le comentó al oído una frase kafkiana: “Con ese discurso...hasta yo hubiera votado por ti” (¿¿??).

La ‘línea dura’ a instaurar en el Gobierno que inicia  resulta más que preocupante. Rememora, a priori, el retorno de dictaduras positivistas de corte neoporfirista o fujimurista, con todos los lastres de estas experiencias. La Política Económira se regirá por los canones heredados de los tecnócratas (paradigmáticos, los modelos  de Salinas y de Zedillo) incluyendo la participación activa de organismos planetarios como la OCDE y como el Banco Mundial que ya iniciaron su labor de cabildeo sin ruborizarse, lo que complace  a Fox porque repercutirá en una mayor inversión extranjera. En otro escenario,  la consigna será la de no afectar vía ‘reformas fiscales’ a los superricos ni a las megaempresas aunque el Gobierno se deberá capitalizar  impulsando la recaudación dirigida a las clases medias y populares lo que generará mayores abismos de desigualdad que ya resultan espeluznantes (por supuesto, el TLC será materia intocable aunque Fox insista en “abrir las fronteras” para emparejar los beneficios). En fin, lo previsto por teóricos como John Womack o por medios como The Economist.

Por el lado de la Política Social, además de centrarse en el modelo del Grameen Bank de Bangladesh (que los amolados se pongan a jalar instalando sus propios changarros con microcréditos blandos financiados por la Banca de Desarrollo) se  retomará al Progresa como eje conductor buscando duplicar a sus potenciales beneficiarios (de 10 millones actualmente a  20 o 25 millones de personas que sobreviven en condiciones de pobreza extrema, según pronósticos de Julio Boltvinik), además de apuntalarse  el empleo pero sin los aumentos salariares requeridos para acceder a niveles de bienestar (“díme cuánto produces, y de qué calidad, y te diré cuánto mereces ganar”).  El ámbito de lo educativo será el de mayor impacto a nivel de beneficios aunque el fantasma de las privatizaciones ronda en la esfera de la educación superior igual que en el rubro de servicios de salud de tercer nivel, como lo ha propuesto Alfonso Romo en forma  por demás  sigilosa.

Gattopardismo, a la vuelta de la esquina

La Semiótica del Simulacro regirá las prácticas significantes del Gobierno que inicia. Por ello, el mismo Fox ha reiterado que la política de comunicación, en el contexto de la imagen (léase: ‘escenografías’, ‘envolturas’, ‘make up’) será concentrada y planificada desde Los Pinos. Lo que la gente “verá”, a nivel de Gobierno, es lo que se decida desde la Residencia Presidencial,  actitud que mantiene entusiasmados a los miembros de la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad (AMAP) como lo acaban de manifestar destacados dirigentes y creativos incluyendo a Carlos Alazraki quien ya se olvidó de su último “cliente”.

Cambios estructurales en lo Económico y en lo Social, difícilmente los veremos. Apariencias, sí, al por mayor, especialmente en el campo de lo Político (infinidad de discursos provenientes de toda clase de foros abusando de la ‘Democracia’ como el referente por excelencia). Y de  los grandes business,  nada, por supuesto (privatizaciones de la industria eléctrica, de la petroquímica, de la ‘vivienda popular’, del IMSS, del ISSSTE, de los aeropuertos, de las telecomunicaciones, de los satélites, de los servicios públicos primarios, de la infraestructura turística, del Metro capitalino, y de toda clase de

bienes y servicios de materia privatizable, además de concesiones y desregularizaciones a granel para beneficio de grandes corporativos y grupos empresariales nacionales y extranjeros que desean invertir pero sin “impedimentos burocráticos”,  jurídicos o fiscales. Por algo, el nuevo Gobierno, como lo subrayó Fox en París y en Austin ante magnates de corte mundialista, será de vocación empresarial: un Gobierno ad hoc para hacer negocios).

Del 2000 al 2006 todo cambiará para quedar igual: Il Gatopardo, ni más ni más. Esperar milagros será inútil. La Revolución Mexicana ya fue enterrada oficialmente el pasado 20 de Noviembre: es la hora del México Global regido por la visión del capitalismo salvaje y de la competitividad incruenta donde, como en el “Titanic”, regirá un lema: “¡Salvese el que pueda!”. Y como dice el dicho: “A Dios rogando y con el mazo dando”.

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