Semiótica del Poder
Diciembre 10 de 2000
Fox, de'Alteza Serenísima II' al mito total
 
Por Pablo Espinosa Vera

La asunción al Poder Supremo (vestigios de la Presidencia Imperial) protagonizada por Vicente Fox a partir del 1 de diciembre representa el inicio de una ‘epopeya’ tipo “Gilgamesh” o la “Ilíada”de alcances impredecibles que el nuevo Mandatario esbozó en su discurso de toma de posesión ante un Congreso perplejo y escéptico  (la fracción panista, eufórica), además de indignado ante ciertos enunciados y ‘desacralizaciones litúrgicas’ a las que no daba crédito pero que el nuevo Mandatario se encargo de minimizar como al ser impugnado por un ruidoso “¡Juárez!  ¡Juárez!”  (“...sí, Juárez......ya, ya, jóvenes...”).

Irrumpiendo como todo un ‘Superstar’, Fox se posicionó  del imaginario simbólico de las mayorías de manera contundente apuntalado, por supuesto, por la megamáquina massmediática y enunciataria afinada y aceitada hasta en sus mínimos engranajes. La TV, por ejemplo, desplegó a sus staffs de  ‘sujetos de la enunciación’ de ‘superluxe’ para cubrir el jolgorio foxiano que duró 72 horas donde hubo de todo: desde signos del fervor guadalupano que inspira al nuevo Jefe del Poder Ejecutivo, hasta cenas imperiales en el Castillo de Chapultepec además de los ‘reventones populares’ donde Juan Pueblo convivió, hombro con hombro, con un ser imaginario producto del marketing más sofisticado y de prácticas discursivas inspiradas, más, en la teleología de Lewis Carroll que en una realidad republicana y democrática que el subcomandante Marcos, como gran ‘aguafiestas’, se encargo de recordarle, en su reaparición,  al flamante Presidente de México Inc.

Fox festejó su victoria a lo grande, y está en su derecho, y para no dejar duda en futuros ‘testimoniales’ invitó, como ‘testigos históricos’ del arribo de México a la democracia, a todos los presidentes latinoamericanos ncluyendo al inefable Fidel Castro, quien está dispuesto a perdonar los ‘deslices literarios’ del nuevo Canciller Jorge G. Castañeda para suavizar las relaciones con México, siempre flanqueado por su alterego Gabriel García Márquez (Fox intenta persuadir a Carlos Fuentes de que asuma el mismo rol con relación a su persona) así como a megaempresarios del nivel de Bill Gates amén del nuevo mecenas global Carlos Slim (muy ligado a Carlos Fuentes y a Emilio Azcárraga Jean y a quien Francisco Gil Díaz y el Imperio USA traen en la “mira” por sus tendencias monopolistas)  y de los plutócratas centristas y regiomontanos que se sumarán a su ‘Cruzada’ (Lorenzo Zambrano y Alfonso Romo, de entrada, ya aceptaron cooperar generosamente para crear un fideicomiso enfocado a otorgar becas a estudiantes de preparatoria y de educación superior; la familia Aramburuzavala y Juan Sánchez Navarro del Grupo Modelo más Roberto Hernández de Banamex están más que dispuestos a apoyar, incondicionalmente, otras ‘Cruzadas’ o ‘Macrorreformas’ de las muchas que conforman el inextricable ‘modelo para armar’ de inspiración foxiana que hubiése confundido al mismo Julio Cortázar, autor de la novela más laberíntica que se haya concebido: “Rayuela”

En fin, Fox, Presidente emanado de un mundo virtual como es el de los mass-media y el del marketink simbólico en su expresión más brutal (la AMAP lo reconoce como el ‘superproducto del tercer milenio’ mientras que una lectura semiótica lo ubica a nivel de puro signo-signo en ausencia de un referente real navegando, siempre, en el universo de lo icónico, de lo mítico y de lo simbólico como dirían semióticos peirceanos y expertos en marketing signs como Umberto Eco, Gerard Deledalle, Jean Umiker-Sebeok, Eliseo Verón, Martín Krampen y otros) adoptó, de manera inconsciente, el rol de “Alteza Serenísima II”(sólo faltó que el Rector de la Basílica, quien lo recibió y le confirió la eucaristía lo hubiése ‘coronado’) emulando al insigne Agustín de Iturbide, artífice del reconocido como Primer Imperio seguido del de Maximiliano y la larguísima monarquía “revolucionaria” instaurada por los priístas, según visiones de don Daniel Cosío Villegas, Mario Vargas Llosa y  Enrique Krauze con sus diferentes tonalidades y matices.

La transgresión del sup Marcos en el ‘País de las Maravillas’

La reaparición del EZLN (zapatistas, mejor que “ezelenitas’’) encabezados por su principal sujeto de la enunciación, el subcomandante Marcos, les  “aguaron” el jolgorio a los foxistas

transgrediendo el encanto y el glamour generado por el nuevo Tlatoani al irrumpir en La Realidad y exhibir, con crudeza y sin miramientos, el verdadero background o escenario del nuevo Gobierno de factura neoliberal y neocapitalista donde está latente una ‘ideología utilitarista’ (aunque Fox lo niegue) que remite, más que a democracia con justicia social, a una posmoderna reedición de ‘sociedad de consumo’ tercermundista (incluyendo entre los futuros consumidores a marginados y a indígenas) ajena a valores y a la propia identidad nacional que cada vez se diluye más en las modalidades simbólicas del ‘american way of life’ (¿pruebas?; más de siete millones de fascinados capitalinos festejando en un macrodesfile los arquetipos de Walt Disney Co.: desde Mickey Mouse hasta el inefable Goofy y Donald Duck  pasando por toda la tipología fantasiosa producida a lo largo de 72 años). A estos arquetipos color-de-rosa, desenmascarados de manera magistral por Armand Mattelart en su libro “Cómo leer al Pato Donald” se asemejan, tanto en el ´plano de la forma como en el del contenido, los integrantes del ‘gabinetazo de calidad ISO 9000’ lo que fue ratificado por los feroces head-hunters y por el mismo Fox, pleno de orgullo y de satisfacción (símbolo de lo anterior: la sonrisa, socarrona e irónica como la del “Guasón” de Luis Ernesto Derbez tras ser ‘instruido’ por Fox, quien dio un trato de ‘empleados’ a sus ‘Secretarios’, para promover a la brevedad la política de microcréditos que derivará en la multiplicación exponencial del changarrismo, nuevo símbolo de la microeconomía que formará parte del slang oficial).

El sup Marcos, en una flamante intervención, criticó las intenciones del Mandatario entrante de convertir a México en un megachangarro destacando enunciados como los siguientes que conforman la visión de los chiapanecos ante el cuarto gobierno neoliberal ahora en manos de businessman: “...si a nuestra comprensible desconfianza  frente a la palabra del poder le agregamos el cúmulo de contradicciones y frivolidades  que usted y quienes lo acompañan han derrochado sin miramiento alguno, pues es también mi deber señalarle que con los zapatistas usted parte de cero en lo que se refiere a credibilidad y confianza. No podemos confiar en quien ha exhibido superficialidad e ignorancia al señalar que las demandas indígenas se resuelven con vocho, tele y changarro (...) No nos inspira confianza quien, con la cortedad de miras de la lógica gerencial, tiene como plan de gobierno el convertir a los indígenas en mini-micro-empresarios o en empleados del empresario de este sexenio (...) Su programa de “desaparezca un indígena y cree un empresario” no será permitido en nuestros suelos. Aquí, y bajo muchos otros cielos mexicanos, el ser indígena no tiene que ver solo con la sangre y el origen, sino también con la visión de la vida, la muerte, la cultura, la historia, el mañana. Han fracasado los que han intentado aniquilarnos con armas. Fracasarán los que intenten eliminarnos convirtiéndonos en ‘empresarios’,,,”

El Presidente Fox, como todo un ‘zorro de tierra’, eludió la crítica central tras aplaudir  la nueva propuesta del EZLN y se “alegró” del reinicio de las pláticas aunque, como lo dijo Martha Sahagún “...lo que en principio se acepta es evaluar a fondo...”, refiriéndose a las demandas y condiciones exigidas por los zapatistas (exigen ‘tres señales’ para reabrir el diálogo: el retiro de siete posiciones claves que mantiene el Ejercito Federal en la zona del conflicto: el envío inmediato de la Ley de Derechos y Cultura Indígenas o ‘Ley Cocopa’ emanada de los Acuerdos de San Andres Larráinzar que, se presupone, Fox remitió al Congreso el pasado 5 de diciembre como lo prometió, y liberar a todos los presos políticos ‘zapatistas’). En otra concentración de festividades realizada en Oaxaca, Fox volvió a la cargada: “Digamos hoy adios a la guerra y abramos los brazos a la paz (...) ¡Digamos hoy adios a la lógica militar  y abramos los brazos a la lógica política!”, enunciados retóricos que deben traducirse en acciones, como insiste el nuevo Comisionado para la Paz en Chiapas Luis H. Alvarez avalado por Santiago Creel, flamante secretario de Gobernación, y que fácilmente pueden transformarse en signos carentes de significado, como lo ilustran las prácticas discursivas de corte triunfalista y conciliador derrochadas a granel por el exPresidente Zedillo quien se lució desplegando como ‘superenunciador’  dobles y triples lenguajes para enturbiar la logósfera de ‘relaciones’ construida con alfileres, entre el Gobierno federal y el EZLN, mismas que terminaron derrumbándose cuando lo ‘verosímil’ y lo ‘verídico’(bases de todo Discurso como lo apuntala Teun A. Van Dijk al analizar el factor ‘coherencia’) dejaron de tener sentido, punto de partida de toda lógica, lo que enfatiza Gilles Deleuze en su formidable obra “Lógica del Sentido” donde retoma, como paradigmas, las crípticas situaciones donde el sentido permanece en la ‘cuerda floja’ escenificadas por Alicia en sus incursiones por el País de las Maravillas y tras traspasar los límites especulares del ‘espejo’. ¿Corre, Fox, un riesgo similar?. Al tiempo, como diría el ‘Filósofo de Guemes’.

Fox ante el mito de Fox

El nuevo Mandatario ha reiniciado la  edificación del mito al que empiezan a rendirle culto amplios segmentos de la población, tanto los populares y lumpen como los clasemedieros y pequeñoburgueses. Todo mito, como lo analizan Mircea Elíade o Roland Barthes en su célebre “Mythologies”, parte de lo verosímil como nos lo demuestra la saga de George Lucas (“Star Wars”) pero “verosímil” como factor creíble aceptado por un usuario entrecomillas  más no verdadero (de Quetzalcóatl al impasse Gore-Bush)  La base del mito es la ‘mentira’ o la ‘ideología’, las falsas verdades que venimos acumulando en torno a un objeto en forma subyacente. Y es en este contexto como Fox construye su propio mito[ hecho con leyendas, con visiones populistas, con actitudes heroicas de superhombre, con lenguajes y sublenguajes de toda clase, con modalidades simbólicas (ordeñar una vaca 24 horas antes de asumir el Poder Supremo), etc. Y así, Fox, el hombre de carne y hueso, lentamente se transforma en un ser de ficción, en un pérsonaje de película, en una entidad irreal, fantasmática, virtual. En mito de sí mismo. Como lo fue Salinas durante cinco años.

¿Yqué sucederá cuando Fox, como referente mítico, como ideología en sí mismo, sea ‘descubierto’, negado y deshechado  por sus actuales fans,? .Simplemente, como mito, deja de ser funcional y es borrado del mapa. Y eso puede ocurrir ¡ya, ya, ya!.

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