Semiótica del Poder
Febrero 25 de 2001
"¡Viva Zapata!"; versión neobarroca
 
Por Pablo Espinosa Vera

Tras el festín mediático en que se transformó la críptica visita de George W. Bush al rancho de San Cristóbal incluyendo el remake de “La Tormenta en el Desierto” monitoreada hábilmente por la dueta Bush-Powell que despojó de significado la incursión al rincón foxiano, ahora le toca al Presidente Fox enfrentar un nuevo desafío que le dará dolores de cabeza como se los dio su homólogo estadounidense con su impredecible performance del que Saddam Hussein ha prometido vengarse mientras Israel y EE.UU. preparan misiles ‘Patriot’ para contrarrestar los ‘Scud’de Iraq (Tony Blair, aliado de Bush, insiste en que seguirán “golpeando”al ‘dictador iraquí’ si éste insiste en su actitud desafiante aunque Rusia, China, Francia y otras naciones han condenado el ataque, justificado por México, que interpretan como “carta de presentación” del “Super Black-Hawk” norteamericano).

La nueva versión del histórico film de Elia Kazan donde un l’enfant terrible (Marlon Brando) protagoniza al mismo guerrillero del Sur (“Viva Zapata!”; 1953), personaje dimensionado por John Womack tras reconocerlo como el revolucionario más auténtico de la gesta armada (Zapata y la Revolución Mexicana, Siglo XXI, 1969) empieza a ‘cocinarse’ en la logósfera del nuevo Gobierno que aún no concibe ni digiere lo que está ocurriendo tras haber ‘heredado’ (así lo designa, ingenuamente, Fher, uno de los miembros del grupo ‘Maná’ quien, junto con ‘Jaguares’ participará en el ‘circo mediático’ o “concierto de la esperanza” ¿¿?? convocado por los moguls de Televisa y TV Azteca el próximo 3 de marzo en el Estadio Azteca bajo la consigna “Unidos por la Paz”) una guerra que no le concernía y que tiene que asumir y reconocer por razones de ‘institucionalidad presidencial’ (como Jefe de la Nación, Fox debe responder a todo, ese es su trabajo; a la pobreza ancestral de los mexicanos; a la desigualdad social prevaleciente y que se ahondará en la flamante nueva “democracia neoliberal”; a la educación tercermundista; al crimen organizado y al boom del narcotráfico; a la depredación ecológica; a la lucha cotidiana y permanente de los trabajadores por mejores salarios, y a una larga lista que llenaría páginas enteras. Ni modo, ese es el riesgo y el precio de ‘gobernar’: todo se hereda y todo hay que solucionarlo).

El inefable Sub Marcos es la representación posmoderna del Caudillo del Sur, como lo reconoce y acepta el universo indígena que legitimará el paso de la ‘caravana’ formada por 23 Comandantes del EZLN (13 tzeltales, 5 tzoltziles, 3 tojolabales y 2 choles) además de ratificar al propio Marcos como líder indiscutible de los marginados y oprimidos, por generaciones, indios de México, acudiendo al argot popularizado por Fernando Benitez y que retoma, asertivamente, Carlos Castañeda (en una reciente entrevista en La Jornada, el autor destaca que el principal obstáculo a vencer no es la aprobación de la Ley de Derechos y Cultura Indígenas: “...el principal obstáculo no es jurídico, sino político. Me refiero al obstáculo encarnado en el racismo, el desprecio, y el desconocimiento sobre los pueblos indios. Los mexicanos celebramos a los indios sólo cuando se trata de un concepto abstracto e histórico, pero los despreciamos cuando se trata de los indios reales; de carne y hueso”; 4-II’01) . Eso sucederá a partir de hoy, 25 de febrero, en que salen de San Cristóbal de las Casas para llegar al DF tras recorrer doce entidades federativas donde están localizadas un gran número de comunidades indígenas antes de presentarse en el Zócalo capitalino ante cientos de miles ¿o millones? de fieles seguidores para consumar el ritual en plena ‘semiosis social’ con resultados imprevisibles.

La irrupción guerrillera, ¿desafío a la naciente ‘democracia ultracapitalista’?

Antes de condenar a los zapatistas por sus afanes de ‘sitiar’ a los “tres Poderes de la  Unión” como lo denuncia Diego Fernández de Cevallos (al Ejecutivo por obligarlo a retirar al Ejercito de 4 posiciones estratégicas en Chiapas; al Legislativo por conminarlo a modificar la Constitución –Fox intenta ‘deconstruirla’ de raíz sin “afectar sus ‘raíces’”¿¿??- y al Judicial por exigirle la libertad de 120 indígenas “presos de conciencia”), o por representar una “amenaza a la naciente democracia” como lo advirtió el propio Fox (“...está a prueba nuestra naciente democracia...tenemos que creerle al EZ, al zapatismo y le vamos a dar la oportunidad de demostrarnos si realmente quiere la paz...”), es necesario ubicar con objetividad los motivos de su rebelión, los que están consignados en los Acuerdos de San Andrés Larráinzar de donde deriva la ‘Ley Cocopa’, documentos fácilmente accesibles vía Internet (www.ezlnaldf.org) que deben revisarse y analizarse al margen de parafernalias circenses como la que piensan ‘montar’ Emilio Azcárraga Jean & Ricardo Salinas Pliego y estableciendo distancias con relación al potencial ‘linchamiento’ contra el Sub Marcos perpetrado por los “duros” del régimen que insisten en su ‘arreferencial” discurso por la ¡paz, paz, paz, paz! inspirada más en el Espíritu Santo que en negociaciones serias de respeto a la diversidad y a la difference, como se titula un libro de J. F. Lyotard.

A la fecha, lo único que ha hecho Fox ante la “Guerra de Chiapas” es a jugar a las “escondidas simbólicas”, incluyendo toda clase de lecturas e interpretaciones ‘guajiras’ que ha venido haciendo del conflicto, como lo ilustra su último enunciado de ‘teatro del absurdo’ ante 3,000 soldados: “Hay quienes me han dicho que equivoque la táctica con el movimiento zapatista; que mi propuesta de paz los fortaleció...en todo caso, nada hubiera sido, ni sería más grave, que encerrarse en la funesta conspiración del silencio (¡¡!!). Esa época ya paso”. Pero la verdad, al margen de discursos, es que la respuesta a las tres condiciones impuestas por el EZLN para reiniciar el diálogo se han montado en un entramado massmediático de verdadero espectáculo circense incluyendo el retiro de los cuatro campamentos ampliamente publicitados (dichos efectivos permanecen en Chiapas y ocuparían en horas las mismas posiciones, como lo denunció el Obispo Samuel Ruíz) igual que el envío de la iniciativa original de la ‘Ley Cocopa’ al Congreso (sin adjetivos ni comentarios por parte del Presidente, quien está en contra del principio de la ‘autonomía autogestiva’ de las comunidades), así como la liberación de apenas una veintena de los 120 “presos de conciencia”, por lo que no es creíble ni verosímil ante la opinión pública su argumento de que el Gobierno “ha cedido mucho” o que se “equivocó con su táctica” mientras los guerrilleros mantienen una actitud de total cerrazón y provocación, lo que resulta discutible tras generar una lectura de las últimas entrevistas concedidas por el Sub Marcos a medios diversos donde se revela el carácter ‘simbólico’ de las tres condiciones que el Gobierno federal ha llevado a niveles de ultimátum: “Sí, las cumplimos, pero a cambio de la rendición” (léase, eufemísticamente, a “cambio de paz”),

México va a salir fortalecido del ‘Zapatour’: Fox

Tras el ‘golpe de timón’ protagonizado en Los Pinos, el Presidente Fox , en su rol de “Súper-Pacifista”, se transformó en un animado promotor del ‘Zapatour’ coreado por todos los gobernadores (¡hasta el de Querétaro!) de las entidades que serán holladas por las botas guerrilleras:”México va a salir fortalecido de esta marcha y estoy seguro que se va a desembocar en la paz”, pronunciamiento al que se adhirieron los panistas en pleno al designar, oficialmente, en su Consejo Nacional, a cuatro ‘interlocutores’ que dialogarán con los Comandantes del EZLN y con Marcos tras su llegada al DF, y al ‘descalificar’ las “amenazas de muerte contra los zapatistas” vertidas por el diputado Salomón Salgado, de las que se deslindaron ipsofacto el ‘Jefe’ Diego, Luis Felipe Bravo Mena y Felipe Calderón Hinojosa que criticó, de paso, a Andrés Manuel López Obrador por pretender declarar ‘húespedes distinguidos’ a los rebeldes, “...una ridiculez a la cual ya nos tiene acostumbrados el nuevo Gobierno del DF”. ¿Y la ALDF, que está promoviendo el entregar la ‘Medalla al Mérito Ciudadano’ al propio Marcos por su labor justiciera?).

¿Por qué dice Fox que México va a salir fortalecido de la marcha? ¿Porque se consolidará la incipiente ‘democracia foxiana’ al cohesionar y conciliar las diferencias manifestadas por minorías? ¿Porque el Sub Marcos perderá credibilidad a los ojos de todos al negarse a fumar la ‘pipa de la paz’ en una dimensión de pura connotación ante el clamor de Televisa y de TV Azteca que lo exhibirán y lo tildarán de ‘Gran Intolerante’? ¿Porque será Fox el ‘gran ganón’ en el escenario mundialista en caso de persuadir a Marcos de ‘tomarse la foto’? ¿Porque se apuntalarán las premisas de la ‘Semiótica del Simulacro’ y de la ‘Semiopragmática pura’  instauradas en Foxilandia, lidereada por una pandilla de sofistas (seguidores de Protágoras y de Gorgias) donde destacan ‘pseudoizquierdistas’ y ‘ultraderechistas’ de todos los calibres? ¿En fín, porque la nueva versión de “Viva Zapata!”, con sus matices telenoveleros, apuntalará el reinado de Fox más que el de Marcos por efectos de la política mediática  (¡paz, paz, paz, paz!) de orientación fascistoide?.

Aunque existen otros escenarios que el Presidente no concibe ni acepta, a pesar de que él mismo es producto y beneficiario de la “Guerrilla Semiótica” practicada por los electores el 2 de julio para acabar con el ominoso ‘Imperio Priísta’, lo que se consumó y no gracias al poder omnisciente de Fox sino gracias al ‘poder social’. Uno de dichos escenarios es el de la ‘legitimidad’ que esa fantasmática sociedad civil le ratificará a los neozapatistas, partiendo del discurso justiciero enarbolado por los enmascarados que desafiaron al Sistema en pleno con un contundente “¡Ya basta!” que aún resuena en los oídos de los autócratas ilustrados sordos a la historia (Salinas y Zedillo).

Un segundo escenario, y el de mayor riesgo para Fox y para sus neotecnócratas embozados, así como para la propia partidocracia que exige porciones de poder a toda costa, lo representa el que Marcos asuma un papel de liderazgo total avalado por infinidad de fuerzas sociales y movimientos populares, urbanos y rurales, rebasando la propia representación indígena, lo que está a punto de ocurrir ante el descrédito del ‘discurso’, puramente simbólico y alegórico, detentado y reiterado hasta la saciedad por Vicente Fox y que ha llegado a extremos de paranoia (lo del aumento del 50% al agua fue un ‘knock-out’  contra una desfalleciente y pauperizada sociedad) y de desgaste total. Y sin ‘Discurso’, como diría Louis Althusser, no queda más opción para ‘gobernar’ que el “garrote autoritario”. Por ello, el Subcomandante representa un riesgo de ‘Seguridad Nacional’. Cuestión de preguntarle a Adolfo Aguilar Zínzer, Rafael Macedo de la Concha, Jorge G. Castañeda, Clemente Ricardo Vega García y a otros pleclaros Consejeros.

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