Semiótica del Poder
Marzo 4 de 2001
Si matan a Marcos, el fin del mundo
 
Por Pablo Espinosa Vera

Convertida en una fiesta popular, y dándoles tratamientos de ´héroes’ como sucedió en Juchitán, Oaxaca, la caravana zapatista, encabezada por el “Marcosmóvil” desde donde puede admirarse al líder guerrillero tras un enorme ventanal del autobús panorámico,

prosigue su ‘odisea’ a través de las comunidades más pobres de los Estados del Sur y del centro de la República  enarbolando la bandera de la Dignificación de los Indios como antítesis de la ominosa globalización que se abre paso en México con apoyo de fuerzas de derecha, como lo denunció el Sub Marcos al ubicar al gobierno panista de Fox (quien cabildeó la pasada reunión del Foro Económico Mundial (WEF) México 2001 para promover ‘megainversiones transnacionales’), como el enemigo a vencer: “Hago un llamado a los mexicanos indígenas, a los obreros, campesinos, amas de casa, estudiantes y a la iniciativa privada a luchar contra la ultraderecha que se posesionó del poder”.

Dos días antes de iniciar la ‘Marcha’, el Presidente Fox lanzó un enunciado sin  precedente ante directivos de medios de comunicación invitados a una comida  en Los Pinos al referirse a su estrategia en Chiapas: “Sé que estoy poniendo en riesgo la Presidencia de la República y mi capital político”, tras lo que agregó: “Si Marcos me falla, van a fallar todas las cosas...yo creo que Marcos va a quedar mal si no sigue la línea de comportamiento que él mismo ha marcado” (¿Luchar hasta el fin para reivindicar a diez millones de fantasmáticos indígenas” ignorados como etnias ante la Constitución y ante las leyes secundarias como lo revelan los Acuerdos de San Andrés Larráinzar de donde emana la controvertida y satanizada Ley de Derechos y Cultura Indígenas? ¿Revelar los perversos fines y métodos utilizados por la economía global para confinar a las naciones atrasadas a un subdesarrollo per se incluyendo la explotación de ricas regiones chiapanecas donde sobreviven casi 4 millones de habitantes, incluyendo a 1,375,976 indígenas en condiciones  de pobreza extrema, los que no son ni nunca serán beneficiarios de la riqueza existente y generada en su propia tierra donde abundan el gas, el uranio, los mantos petrolíferos, las plantaciones boscosas, las hidroeléctricas, los productos pesqueros, los atractivos turísticos y otros recursos que han atraído a una gran cantidad de inversionistas lidereados, primero,  por el Fondo Chiapas y, después, por el foxista Alfonso Romo del Grupo Pulsar?).

  En este contexto ‘globalifóbico’, en su paso por Oaxaca, Marcos declaró que  “...los que sómos el color de esta tierra mexicana, queremos la autonomía indígena y la vamos a conseguir, ya no habrá ningún plan ni proyecto de nadie  que no nos tome en cuenta, ni Plan Puebla Panamá ni megaproyecto transístmico ni nada que signifique la venta o la destrucción de la casa de los indígenas que, no hay que olvidarlo, es parte de la casa de todos los mexicanos”

El temerario ‘coup de-dés’ de corte foxiano

En fin, la ‘línea de comportamiento’ de Marcos, aunada a compromisos y desafíos, es vasta (hay que incluir sus esfuerzos y denuncias dirigidas a erradicar a caciques y terratenientes y a sus “soldados privados” como los tristemente célebres “Paz y Justicia”, “Los Chinchulines”, “Máscara Roja” y otros igual de nefastos que han sembrado la muerte y la desolación en sus afanes de preservar el poderío y los privilegios ancestrales de sus amos), y no se limita a sólo “fumar” la pipa de la paz, como lo sugiere Fox, por lo que sí le puede “fallar” a la lógica presidencial y sí puede poner en riesgo a la propia Presidencia y al ‘capital político’ del jefe de la Nación que le ha apostado todo, en un temerario ‘a coup de-dés’ (Mallarmé), a su estrategia en torno a la nueva versión de “La Guerra y la Paz” (Tolstoi). Y de esa apuesta mortal, que nos acerca más al “Francotirador” antes que a

“Maverick”porque el Presidente está perdiendo ante el éxito de la “Marcha” permeada por un discurso heterodoxo y de gran impacto social, es consciente Fox y sus principales colaboradores quienes, como lo subrayó cándidamente Adolfo Aguilar Zínzer, respaldan en pleno su estrategia  (no les queda otra si desean ‘vivir’ del presupuesto): “Hay absoluto consenso. No hay fisuras”. Aunque uno se preguntaría: ¿no hay fisuras? ¿y Jorge G. Castañeda, recalcitrante ‘marcofóbico’, que boicoteó el apoyo de la Cruz Roja Internacional a la ‘Marcha’ asesorado por otro xenófobo de la talla de  Gustavo  Iruegas, quien funge como Subsecretario en la Cancillería, como lo develó Ricardo Alemán en las páginas de El Universal; 24-II-01?

En síntesis, el  enunciado ‘prozapatista’ de Zínzer fue avalado por el mismo Santiago Creel, Secretario de Gobernación al reconocer que se recibirá “con los brazos abiertos” (¿¿??) a  los rebeldes en su arribo apoteótico a la Ciudad de México (no hay duda) aunque  Creel se olvidó de la severa regañada hecha unos días antes al Subcomandante  al recomendarle que no viniese a espantar con el “petate del muerto” además de acudir, algo raro en él, a aquel otro dicho coloquial de que “para que tanto brinco estando el suelo tan parejo”.  Pero en fin, la ‘memoria sincrónica’ es más efímera que una repentina estrella fugaz y Creel es humano, ¿o no?.

En esta ‘tautología por la paz’, que algunos analistas interpretan como el ‘punto muerto’ de la democracia o el ‘grado cero’ del pensamiento crítico y de la ‘semiosis in progress’, como diría Umberto Eco al enfatizar el papel de la Semiótica en el ámbito de la praxis social que es sinónimo de revolución (conmutación y cambio de códigos) y de un permanente espíritu de lucha ante el Poder (¿es esa la intención  subyacente del discurso de Fox, llegar a un estadio de ¡paz, paz, paz, paz! para desmontar y ‘deconstruir’ los cimientos de la Crítica Social que tanto afectan la Pax de la nueva élite gerencial que usufructúa el Poder?) hasta el Cardenal y Arzobispo de la Ciudad de México Norberto Rivera Carrera contribuyó con sus sabios comentarios encomendando que la ‘Marcha’ de los zapatistas se efectuara sin contratiempos “...y no sólo eso,  sino que logre su objetivo que es obtener la paz, porque si no lo hace así, todo quedará en un show o exhibición”. ¿Acaso no se enteró el alto prelado de la iglesia católica lo que enfatizó el Sub Marcos respecto a que no venían a firmar la paz sino a cabildear al Congreso para lograr, como un primer paso, la aprobación de la Ley de Derechos y Cultura Indígena, a lo que seguirían los temas de las mesas restantes de discusión “torpedeadas” por Zedillo al ordenar la aprehensión de los ‘alzados’:  Democracia y Justicia, Bienestar y Desarrollo y, Derechos de la Mujer en Chiapas que forman la Declaración Conjunta de San Miguel celebrada el 16 de febrero de 1995?.

Y eso no es show ni exhibicionismo. Y es que la ‘paz verdadera’ (sin trampas semánticas o interpretativas) aún está lejos, y difícilmente se dará mientras no se pacten negociaciones  tendientes a contrarrestar las ominosas condiciones de explotación, racismo, opresión y marginamiento en que se mantiene a los habitantes del ‘México obscuro’ que tanto molesta las ‘buenas conciencias’ pequeñoburguesas que sólo aspiran reproducir, aunque sea a nivel de caricatura, las condiciones del american way of life en la posmoderna Foxilandia saturada de escenografías hollywoodenses por todos los ámbitos y resquicios incluyendo el circense festival por la paz montado por Televisa y por TV Azteca aunque  Emilio Azcárraga Jean lo negó cuando, al salir de Los Pinos, un reportero le inquirió  si había  habido algún arreglo obscuro con Fox: “¡No, pues cómo cree!”.

Signos del terror: del “Cortamortajas” al Cerro de las Campanas

Primero, fue un aviso de “El Cortamortajas” (un sicario que opera en Jalapa del Marqués y que ya debe siete vidas además del nombre de un periódico independiente de dicha comunidad cercana a Juchitán, Oaxaca,y hasta la denominación de un grupo de activistas). El mensaje en sí (“Para mañana en Jalapa del Marqués recibe el Cortamortajas”)que se interpretó como una amenaza de muerte, lo dio a conocer Fernando Yánez Muñoz, el “Comandante Germán” a quien el EZLN designó “puente” con la COCOPA,  quien comentó que se los habían dado durante el recorrido por Juchitán responsabilizando al Gobierno de Fox “de lo que pudiera pasar”, como ya lo había señalado Marcos en un comunicado tras el intento de boicoteo de la Cruz Roja Internacional a la caravana que ya arribó a Nurio, Michoacán, donde se escenifica el III Congreso Nacional Indígena.

La segunda advertencia, más de comediante que de killer, la hizo publica Ignacio Loyola Vera, Gobernador de Querétaro, quien pide el paredón para los Comandantes del EZLN y para el Sub Marcos en pleno Cerro de las Campanas, tildándolos de “...traidores a la patria por declarar la guerra al Ejercito Mexicano en 1994”, rememorando el  fusilamiento del Emperador Maximiliano de Habsburgo  junto con los conservadores Miramón y Mejía en el mismo sitio por órdenes de Benito Juárez en 1867:“son merecedores de la pena de muerte”, y como reza el corrido “El Queretano”, “...tengo para los traidores el Cerro de las Campanas”. En este mismo tenor de ‘juzgador’ y justiciero’ se ubica el diputado morelense Salomón Salgado Urióstegui quien asegura que los guerrilleros saldrán, tras su paso por

Morelos...en ataúdes, tesis avalada por el Jefe Diego y por otros  halcones panistas que no comparten la estrategia  adoptada por Fox y hasta reconocida por José Saramago.

¿Pero, qué pasaría si algún loco solitario mata a Marcos?. En primer lugar, la comunidad internacional, cuyos ojos están centrados en México y en la “Marcha de la Dignidad”, culparía al Gobierno de Fox indiciando a varios miembros del Gabinete de marcada tendencia ‘marcofóbica’; en segundo lugar, se polarizaría la opinión pública en forma maniqueísta y facciosa (buenos contra malos, pobres contra ricos, gobernados contra gobernantes, perredistas contra pripanistas, etc.); un tercer efecto lo sería la brutal irrupción de los movimientos guerrilleros localizados en Guerrero, Oaxaca y Chiapas, y latentes en varias entidades incluyendo el Estado de México y Veracruz, entre otros; un cuarto efecto lo sería el ascenso de Marcos al nivel de ‘Héroe Nacional del Pueblo’ así como de ‘super-símbolos’ de los movimientos populares de tendencia democrática o radical. Finalmente, la ‘leyenda de Marcos’ liquidaría, de golpe, la efímera Era Fox al perderse toda base de credibilidad y legitimidad emanada del pueblo hacía las instancias del Poder. Y allí sí, en esa logósfera simbólica, peligraría la Presidencia de la República, así que ¡aguas, y a cuidar a Marcos!.

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