Semiótica del Poder
Abril 15 de 2001
Las manos de Fox, como las de Poncio Pilatos
 
Por Pablo Espinosa Vera

El Presidente Fox ya puede estar tranquilo, aunque prosiga en ‘stand by’ su apuesta sobre la ‘reforma redistributiva’ que sigue sin convencer a nadie, a excepción de Francisco Gil Díaz y Eduardo Sojo, entre otros ‘fríos tecnócratas’ que sóloconciben la realidad a través de números y de escenarios prospectivos de corte orwelliano (“1984”), con todo y ‘Big Brother’, aunque éste permanezca camuflageado en prácticas discursivas ‘bondadosas’.

Permeados los tiempos por simbolismos cristianos que nos remiten al sacrificio de Jesucristo para la salvación de los humanos, pecadores por excelencia (¿quién se atreve a lanzar la ‘primera piedra’?), la ciudadanía le da al Gobierno un tiempo precioso para relajarse y reorganizar estrategias, las que finalmente instaurará a sangre y fuego a pesar de vivir en la tan añorada ‘transición democrática’ (¿¿??) convertida en simple escenografía que se resiste a la prueba de fuego de los hechos.

Foxilandia, la ‘tierra prometida’ (igual que Eurodisney, siempre a punto de naufragar por problemas financieros), empieza a incursionar por la ‘logósfera’ del dolor y de la expiación al enfrentar la cruda realidad foxiana impuesta por los nuevos romanos que se rigen por la consigna de que “Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” connotando, con esta Weltanschauung hiperrealista, que no habrá clemencia en cosas terrenales, destacando las nuevas órdenes tributarias que amenazan, no solo con empobrecer más a las castigadas clases medias (el César Zedillius les dió el ‘jaque mate’ con su “error” del 94) sino con abolir el ‘poder intelectual’ al atentar contra la cultura misma gravando productos de mediación y transmisión informativa y educativa como lo son libros y periódicos, forjadores de conciencia crítica y de lucidéz intelectual ( hay que recordar que  Cristo mismo, ilustrado por los esenios y convertido en un revolucionario de las conciencias, era un peligro para el César por intentar instaurar un nuevo paradigma, el del poder del espíritu, que amenazaba con liquidar la ‘Pax Imperial’, como sucedió a la postre).

La ciudadanía, atónita, no comprende lo que está a punto de suceder: que Fox, el falso 

‘Mesías’, amenaza con castigarlos esgrimiendo el tautológico argumento de que “¡No hay! ¡No hay! ¡No hay!” (dinero, recursos, fondos, ‘lana’) para resolver los ancestrales problemas que le exigen resolver destacando el de la pobreza (la extrema y la ‘normal’), acendrada por la élite tecnocrática forjada en Harvard, en Yale, en Stanford, en Oxford y en la Chicago University (nicho del profesor Milton Friedmann, gurú del neoliberalismo rapaz), que arrebató el poder a los ilusos e idealistas priístas en los 80s iniciando su labor depredatoria que los foxistas intentan coronar traicionando el principio mismo de New Democracy que los llevó a Los Pinos.

¿Quién será el nuevo Jesucristo que atentará contra la ‘Pax Romana’?

Los nuevos conquistadores, herederos de una posmoderna era neocortesiana simbolizada por el nefasto Diego Fernández de Cevallos & Co. (la ‘Era Fox’), ya cantan victoria tras su pírrico triunfo ‘semiopragmático’  contra el Sub Marcos y sus zapatistas que, según ellos, los foxistas, ganaron, al lograr que los guerrilleros (Marcos se autodefinió como ‘rebelde’ en la entrevista con Julio Scherer rememorando, quizás, a James Dean o a Marlon Brando antes que a revolucionarios  ortodoxos tipo el Che Guevara) arribaran a la máxima tribuna legislativa despresurizando la tensión massmediatica favoreciendo, de paso, al ‘foxiequipo’.

Pero los nuevos ‘barbados’ están en un error: ni ganaron una batalla al EZLN, ni mucho menos la guerra. Y la ciudadanía, molesta por la soberbia demostrada por los nuevos ‘poderosos’, lo sabe, y ya se apresta a desplegar una ‘guerra de guerrillas’ mediática y semiopragmática multiplicando escenarios donde imprevistos ‘sujetos de la enunciación’ empezarán a forjar el nuevo ‘Discurso social’ (Teun A. Van Dijk) y contestatario (Umberto Eco) que detonará la ‘praxis social’ (léase: movilización) para enfrentar a los simuladores confinados en Los Pinos.

Si  Fox, más los ‘Amigos de Fox’ más la ‘nomenklatura’ del PAN en pleno engañaron a la ciudadanía ostentando una lucha “por la democracia” que brilla por su ausencia, difícilmente lo podrán volver a hacer aunque desplieguen una multimillonaria ofensiva publicitaria como la que pretenden para convencer a la sociedad de las “bondades” (¿¿??) de la flamante iniciativa de ‘Reforma Hacendaria Distributiva’ que busca esquilmar a los pobres mexicanos (no a los ricos) gravando toda clase de productos de consumo popular aunque los foxistas insistan en que en nada afectará dicha medida impositiva sin hacer mención, por supuesto, de los sueldos estratosféricos que ellos mismos devengan del orden hasta de $250,000 pesos mensuales o más (lo que ganaría un trabajador en siete años promedio, ganando tres salarios mínimos). ¿No se darán cuenta, los ‘Nuevos Conquistadores’, de esta abismal diferencia, o actúan, sádicamente, con premeditación, alevosía y ventaja, castigando a la sociedad en su conjunto por perversidad mental?.

¿Dónde estará el nuevo ‘JesusChrist Superstar’ que vendrá a poner a los ‘foxiromanos’ en su lugar?. Puede que el sup Marcos sea el Mesías, o Rosario Robles, futura dirigente del PRD y candidata a la Presidencia en el 2006, sin descartar a personalidades aleatorias como Manuel Camacho (tuvo agallas para decirle “no” a Fox negándose a deponer su candidatura como abanderado del PCD, lo que sí hizo Muñoz Ledo a cambio de un ‘puñado de lentejas’), José Murat (además de ‘revisionista’ y de ser gobernador de Oaxaca, es un priísta hererodoxo, rebelde, tolerante y dúctil, aunque su defecto es identificarse con thyrannosaurius de la escala de Roberto Madrazo y Manuel Bartlett, pero es un defecto corregible), Carlos Fuentes (su problema: su edad y su indefinición crítica, el mismo síndrome que afectó a Octavio Paz al final de su vida apuntalando, con su actitud conservadurista, a las élites del poder político y mediático), Manuel Andrés López Obrador (si logra poner K.O. a la indómita amazona Rosario Robles en el 2006), y hasta Miguel Alemán (feroz neoliberal priísta apoyado por la ‘nomenklatura’ del expartidazo), por sólo citar a algunos prospectos.

¿Perseguirán, los fariseos ‘foxiromanos’, a la nueva cristiandad?

Fox es impredecible e imprevisible, y es capaz de todo, hasta de iniciar una feroz persecución contra los ‘nuevos rebeldes’ (toda la sociedad) lanzándolos a los leones o crucificándolos igual que lo hizo Poncio Pilatos, tras “lavarse las manos”, con Cristo Jesús. Y es que el nuevo Presidente, si se lo analiza, no se diferencia mucho del exCónsul de Jerusalém en sus posiciones y actitudes (defendió al Mesías tras ubicarlo como alguien confundido o afectado mentalmente, pero se enfureció cuando Cristo reiteró ser hijo de Dios y, por consiguiente, Rey de Reyes aunque enfatizando que su reino era de otro mundo, el celestial; iracundo, Poncio Pilatos lo entregó a la ira de los judíos ordenando la libertad de Barrabás, un guerrillero antirromano sin adjetivos).

Y es que Fox, igual que Pilatos, cuenta con una pléyade de fariseos  incondicionales dispuestos a apoyarlo hasta el fin con tal de instaurar un nuevo Imperio destacando, además de la plana mayor del CEN del PAN (Diego Fernández de Cevallos, Felipe Calderón Hinojosa, Luis Felipe BravoMena et alt.), el ala conservadora dela iglesia católica y los ‘nuevos reaccionarios’ del sector empresarial que liderean los principales organismos neocapitalistas (CCE, AMB, Canacintra, Concamín, Concanaco), sin exluir a la ‘nomenklatura’ que mantiene como rehén al CEN del PRI, fiel a la ‘línea’ de expresidentes como Zedillo y Salinas de Gortari y que a toda costa buscan congraciarse con Fox para seguir gozando de prebendas y privilegios (léase: gobernadores, líderes en el Congreso, funcionarios públicos sobrevivientes a la ‘purga foxiana’, dirigentes de organizaciones e infinidad de mercenarios que han hecho de la política su modus vivendis por excelencia y que se rigen por la consigna que hizo famoso al “Tlacuache” César Garizurieta: “La ignominia, antes que la renuncia” y que ya no quieren saber nada de la extinta ‘revolución mexicana’).

Pero el poder simbólico (no el real) lo detenta la Sociedad (sic), y si Fox y sus ‘thing-tankers’ insisten en declararle la guerra a las mayorías que lo llevaron a Los Pinos imponiendo medidas draconianas como la de crear nuevos impuestos, o el rechazar la voz de minorías como la de los indígenas, se estarán poniendo la soga al cuello (por cierto, les recomiendo desde París, a los neotecnócratas foxistas, la lectura de un texto aparecido en Le Monde en la primera plana de su edición del pasado 10 de abril titulado “Vivre la diversité culturelle” de Jean-Marie Messier, presidente de la flamante industria cultural europea Vivendi Universal, para que reflexionen en torno al ‘atentado cultural’ que están perpetrando vía el gravar libros y mass-media periodísticos, además de otro texto que considero paradigmático, por referirse al autor de la Grammatologie enfrentado a los fantasmas del cine, no tan ‘arreferenciales’, en un ensayo titulado Jacques Derrida: Le cinéma et ses fantómes”  que apareció en el No. 556 de Cahiers du Cinéma –Abril de 2001- que podría titularse “Fox et ses fantómes”; cuestión de leerlo).

El Presidente y su S.A. (Consejo de Administración que gobierna México Inc.) deberían, como buenos católicos, y por vivir a plenitud la resurrección de Cristo, hacer un acto de ‘mea culpa’ y retractarse de sus enunciados y puestas en escena de corte pragmatistas inspiradas en Marat y en Robespierre que tienden a enviar a la sociedad civil a la guillotina (y a la sociedad abierta en general) con el argumento chabacano de “combatir la pobreza” a costa de millones de damnificados –clases medias y populares- que dejarán en el camino. ¿O acaso no es más fácil y más moral gravar a los supercapitalistas y a la riqueza en sí incluyendo, como insiste el PRD que no está tan desviado, a los ‘capitales peregrinos’ que en nada contribuyen como IED?. En fín, si Fox es buen cristiano, que reflexione y “perdone” y, si no, como Poncio Pilatos, que se “lave las manos” de la sangre que correra de millones de inocentes que ya viven en la vil inop

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