Semiótica del Poder
Abril 29 de 2001
Castañeda, aliado de Darth Vader
 
Por Pablo Espinosa Vera

El flamante Canciller Jorge G. Castañeda empieza a mostrar sus ‘cartas’ destacando dos grandes connotadores: su subyacente ‘amor’ por el Imperio Bush (como diría Buñuel, al referirse a “Ese oscuro objeto del deseo”, 1977) y su abierta ‘cubanofobia’, hecha pública tras el affaire protagonizado en Quebec, donde el Secretario de Relaciones Exteriores expresó a los reporteros que Cuba estába “ardida” (¿o “ardiendo”, como dice una canción de Alejandra Guzmán?)  tras ser descalificada en el tema de derechos humanos por la Resolución de la ONU en Ginebra incluyendo la  cándida abstención de México y el discurso de la Subsecretaria Mariclaire Acosta criticando al gobierno castrista.

Antes de asumir la Cancillería, el ‘intelectual de izquierda’ publicó un libro que molestó a la nomenklatura de la isla regida por Fidel Castro tras revelar los hilos secretos que motivaron al Che Guevara a separarse del gobierno revolucionario (fungía como Ministro de Industria) para emprender su idílica lucha en tierras sudamericanas siendo asesinado a sangre fría en Bolivia por fuerzas del Ejercito tras ser capturado (esa historia aún permanece inédita a pesar de los esfuerzos literarios realizados por personajes como Regis Debray que acompañaron al Che a su gran aventura por tierras latinoamericanas).

Al conocerse su nombramiento por decisión del Presidente Fox, los grupos más conservaduristas del Imperio USA condenaron dicha elección por considerar, tanto a Castañeda como a Adolfo Aguilar Zínzer, “enemigos naturales” del capitalismo y de los EE.UU. dada su vocación ‘izquierdizante’. Pero poco duró el enojo: en su primera incursión por Washington, en forma oficial, el Canciller “limó asperezas” con los ‘halcones’ de ultraderecha destacando su ‘cordialísima’ visita al Senador y Presidente de la poderosa Comisión de Relaciones Exteriores Jesse Helms, quien también se declaró complacido por la visita del mexicano.

Y los signos del ‘gran viraje’ en la personalidad de Castañeda empezaron a aflorar, tras aceptar la posibilidad de que miembros del Ejercito Mexicano coadyuvaran, como ‘cascos azules’ (léase: de ‘marines’) a la lucha por la paz en áreas de conflicto, especialmente dentro del contexto del ‘Plan Colombia’ , decisión que, según Castañeda y Fox, serviría para apuntalar el potencial de influencia de México en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde busca hacerse de un ‘asiento’ a toda costa (así se lo planteó Fox al Secretario General de dicha organización mundial Kofi Annan) para dejar de ser espectador de los grandes conflictos mundiales y transformarse en ‘decisor’, en franca alianza con los primos del Norte (como dice el dicho, el que quiera ‘azul celeste’ o ‘billetes verdes’, que le cueste).

La visita de George Bush al Rancho de San Cristóbal en Guanajuato fue escenario de un segundo affaire tras el bombardeo a Irak por aviones norteamericanos e ingleses ordenado por Bush, lo que indignó al planeta entero y generó una  reacción de condena que México no compartió al emitir un comunicado desde la Cancillería ‘justificando’dicha agresión contra Hussein por no haber  “respetado las líneas” (después, Castañeda se retractó y desconoció dicho comunicado, pero nadie cayó en su juego de ‘doble lenguaje’).

Fox: “No le voy a llamar ninguna atención al Sr. Castañeda”

Lo que hay que subrayar es que el Presidente está de plácemes con las actitudes proimperiales asumidas por su ‘izquierdizante’ Canciller: el ‘tenderse’ con los amos del poder planetario representa, por una parte, el asegurar el flujo de megainversiones a México Inc.  (lo enunciado por Fox en Davos, preocupándose por lo ‘inmoral’ del capitalismo salvaje, es mero semiopragmatismo  o simulacro total) y, por el otro, el lograr que México se infiltre a los círculos de los todopoderosos regidos por el culto a la globalización (antítesis de ‘mundialización’, donde el respeto a la difference es el código por excelencia, como lo señala el presidente de Vivendi Univesal Jean-Marie Messier en la edición del 10 de abril de Le Monde) como lo viene realizando el propio Fox asumiendo el rol de ‘Superman Latinoamericano’ que el propio Castañeda le ha venido forjando para transformarlo en un líder de ‘clase mundial’ identificado con las élites dominantes (de las que están excluidos los pobres Presidentes de América Latina, sometidos al discurso del Poder Imperial, como se vió en la ‘logósfera’ de la Cumbre de las Américas así como los  “dictadores ardidos”, según el BID y el Banco Mundial, tipo Fidel Castro) en su papel de “Gran Interlocutor”  aunque el precio a pagar será el entregar, como un Santa Anna del tercer milenio, vastas porciones de petróleo a los gringos, así como toda la electricidad generada la cual, según el “ratificado” director de la CFE, está para dar y repartir.

“Por supuesto que no le voy a llamar ninguna atención al señor Castañeda, él dijo lo que tenía que decir, además muy bien dicho (¿¿??) y la relación con Cuba está tan fuerte como siempre ha estado”. En estos términos, el Presidente Fox justificó la actitud asumida por su jefe de Política Exterior, tras considerar que el término “ardido” utilizado por Castañeda para impugnar la furia de los cubanos “...es una expresión que conocemos muy bien, muy mexicana, que tiene un significado y que simple y sencillamente fue una expresión en su momento” (si Wittgenstein escuchara los enunciados laberínticos de Fox, que hacen honor a lo citado por el filósofo en su Tractatus Logicus Philosophicus  -“el lenguaje es una tautología”- aplaudiría a rabiar).

Unos días antes, la vocera de la Presidencia Martha Sahagún y potencial Primera Dama, condenó lo manifestado por el Canciller tras señalar que esas palabras (“ardido”) son innecesarias y que no forman parte de la política exterior. ¿Por fin? ¿Le habrá llamado, Fox, la atención a su Coordinadora de Comunicación, como no lo hizo con Castañeda?. Es pregunta. Y con respecto a que dichas ‘palabras’ no forman parte del argot discursivo del nuevo Gobierno, está por verse: ni Fox ni Castañeda ni Aguilar Zínzer ni Carlos Abascal, por sólo citar a algunos, han abandonado el ‘sublenguaje’ coloquial y difícilmente lo harán en estas etapas de sus vidas, así que lo mejor es acostumbrarse al doble lenguaje contenido en términos albureros y a toda clase de retruécanos, metáforas, slangs rancheriles y demás (remember las famosas ‘tepocatas’ foxianas) en las incursiones de los mexican’s  good boys en ámbitos internacionales.

La apuesta de Fox,  (y la de Castañeda) como la de Berlusconi

El Presidente Fox está en su papel al defender a su Canciller, de extrema ‘peau douce’ (Francois Truffaut), quien no resistió las críticas de su homólogo cubano Felipe Pérez Roque  hechas durante una mesa redonda televisada, a la que asistió Fidel Castro. En dicho foro mediático el Canciller cubano reveló que “...el Canciller (Castañeda) es susceptible a las presiones de Estados Unidos, está deslumbrado por su poderío, tiene compromisos con ellos. Es un hombre que está muy frustrado porque no pudo lograr mayor protagonismo en relación a la condena a Cuba en las Naciones Unidas. La abstención de México ha sido lograda a partir de opinión pública mexicana y no es el fruto de la posición personal y el trabajo del Canciller mexicano. Hay que decirlo con toda franqueza”.La revirada de Castañeda no se hizo esperar: “Las imputaciones cubanas me tienen sin el menor cuidado...el Gobierno de Cuba está un poquito sentido, molesto, ardido” (“¡y la ciudad ardió, y la ciudad ardió...!”).

Y digo que Fox está en su papel dado que su apuesta, como la del exPremier Silvio Berlusconi en Italia que intenta arrancar el poder a la influyente ‘Rama del Olivo’ para imponer una política neoliberal de tendencia supercapitalista, es con el ‘Gran Capital’, como lo ha venido interpretando Castañeda, y nunca con los ‘olvidados de Dios y del mundo’ (Franz Fanon; Gunnar Myrdal) aunque utilice la bandera de los ‘pobres’ para llevar agua a su molino (¿qué significa, si no, la impopular iniciativa de ‘reforma fiscal redistributiva’ que no convence a nadie al gravar alimentos, libros, periódicos, medicinas, colegiaturas, casas de interés social, etc., con el “petate del muerto” de capitalizar al Estado para librar una súpercruzada contra la pobreza?).

El compromiso de Fox y del “panista” Jorge G. Castañeda es con los grandes intereses trasnacionales (Bush y Berlusconi son el ejemplo) y nunca con las “causas perdidas”, llámense Cuba o 70 millones de pobres (según los cálculos de Julio Boltvinik partiendo del concepto de “línea de la pobreza”). El reciente apoyo de Fox a la instalación de casinos en México es una muestra de dicha tendencia neocapitalista aunque el Presidente intente aminorar el efecto de su compromiso: “Estoy a favor pero de una manera controlada” (¿cómo en Las Vegas o en Nevada, ínsulas de poder de la mafia siciliana exhibida  magistralmente, junto con la impunidad de que goza, por Mario Puzzo y Francis Ford Coppola en “The Godfather”?. Aquí, los Godfathers serían los jefes de los principales ‘Cárteles’ del narcotráfico).

La Política Exterior de México está en manos del imperio. Los Pinos y la  Cancillería están sometidos a los códigos que rigen en Washington. La famosa “Doctrina Estrada” es un estorbo confinado, desde ya, al viejo ropero de la abuelita. El nuevo Discurso se rige por premisas ortodoxas de corte imperial: “Sí, al intervencionismo y no a la autodeterminación de los pueblos.  Sí, al apoyo incondicional a nuestros poderosos socios del Norte, ya sea bombardeando Irak o agrediendo China o invadiendo Colombia y otros países sudamericanos con marines a la usanza de Vietnam. Sí, la condena y la asfixia económica contra Cuba por no transformarse en una “democracia capitalista” (Chomsky), Sí, un mundo regido por la ‘globalización inhumana’ y brutal. Sí, un sistema de ‘policía mundial’ arbitrado por los EE.UU. desde el ‘Consejo de Seguridad’ de la ONU. Sí, la política chantajista y usurera del FMI y del Banco Mundial. Sí, un sistema democrático que rinda culto a la globalización. Sí a la balcanización. Sí al ‘pensamiento único’. Sí, sí, sí...”. Este es el nuevo catecismo del Canciller mexicano que está hecho “paleta helada”.

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