Semiótica del Poder
Mayo 20 de 2001
Berlusconi, un Fox "a la italiana"
 
Por Pablo Espinosa Vera

El insólito triunfo de Silvio Berlusconi en las elecciones Parlamentarias y para Primer Ministro del pasado 13 de mayo, sentaron un precedente: el de la sinergia del poder mediático con el poder político de manera impecable, lo que también puede interpretarse como el arribo al poder de los artífices del simulacro total como lo destacó Umberto Eco en un artículo aparecido en el periódico La Reppublica un día antes de la jornada electoral al referirse al “electorado encantado” formado por los mass-media del mogul italiano, a quienes consideró el sector social  “... más numeroso formado por quienes no tienen una opinión pública definida,. pero basan su sistema de valores en la educación servil impartida por las cadenas de televisión, no sólo las de Berlusconi (...) En ellos prevalecen ideas de bienestar material y una visión mítica de la vida” (el ‘homo videns’ preconizado por Sartori, qué más).

Y fue este “electorado encantado”, igual que sucedió con Fox, el que nuevamente lleva al magnate massmediócrata (controla con dos grandes cadenas incorporadas a Mediaset casi el 90% de la transmisión televisiva italiana como lo hacía Televisa antes de la irrupción de TV-Azteca; la tercera cadena es la RAI controlada por el Estado y, ahora, por Berlusconi) al despacho del Premier o Primer Ministro como lo hizo en 1994 cuando arribó al poder  gobernando apenas ocho meses tras perder el apoyo de la Liga Norte lidereada por el aún influyente y exsecesionista  de la ‘Italia del Norte’ Umberto Bossi. quien nuevamente se une a la ‘causa libertaria’ del plutócrata (The Economist estima su fortuna personal en $14,000 millones de dólares) dentro de la coalisión “Casa de las Libertades” que mantiene deslumbrados a los italianos gobernados por más de una década por la centro-izquierda que ahora tuvo que resignarse a una dolorosa derrota vía el “Ciccio bello” y exalcalde de Roma Francesco Rutelli, candidato de la “Coalisión del Olivo”  (como antecesor de Berlusconi y miembro de la ‘Rama de Olivo’ despachaba Giuliano Amato, quien cedió la candidatura a Rutelli; antes de él, ocuparon la plaza de Premiers Massimo D’Alema, con quien el magnate massmediócrata tuvo una reciente discusión que ocupó las primeras planas –las ocho columnas de La Reppublica del lunes 23 de abril destacan dicho pleito verbal: “D’Alema contro Berlusconi”-, y Romano Prodi, actual Presidente de la Comisión Europea y quien se ha abstenido de opinar en torno al triunfo del supermagnate mediático).

Berlusconi, como Julio César, se puede ufanar de su nueva conquista y exclamar ante el Parlamento, como lo hizo el emperador romano en el Senado, su histórica frase: “Veni, vidi, vici” (como lo hizo Fox tras “sacar al PRI de los Pinos”) aunque el triunfo no fue tan relampagueante para el exPremier como sí lo fue en 1994 apoyándose en la alianza “Polo de la Libertad”. Ahora, le costó siete años de esfuerzos el permear y convencer a sus potenciales aliados (la Alleanza Nazionale comandada por Gianfranco Finni, la propia Lega Nord de Umberto Bossi  y Flama Tricolor, todas ellas aliadas a Forza Italia, el partido de connotadores futboleros formado por Berlusconi) y a 50 millones de electores a quienes retó a una suerte de referéndum en torno a su regreso al poder. Y como Fox, fue asertivo y convincente, aunque ahora sigue lo más difícil: cumplir sus promesas (por TV “firmó” un contrato con los italianos comprometiéndose, de no crear 1.5 millones de empleos, a no competir en la próxima contienda electoral para reelegirse, pero las promesas “se las lleva el viento”. Entre otras ‘grandes compromisos’ destacan los de elevar las pensiones y la de reducir impuestos al estilo George Bush Jr.).

“...Un negro día para la democracia italiana...”

El 28 de abril, el influyente semanario británico ‘The Economist’, dentro de la misma frecuencia crítica de diarios europeos como Le Monde, País, y La Reppublica, entre otros, cuestionó fuertemente a Il Cavaliere, como se le conoce a Berlusconi, enfatizando que “...en cualquier democracia digna sería impensable que el hombre  que presuntamente está a punto de ser electo Primer Ministro hubiera estado en fecha reciente bajo investigación por, entre otras cosas, lavado de dinero, complicidad en homicidio, conexiones con la mafia, evasión fiscal y soborno de políticos, jueves y policías fiscales”, tras enfatizar líneas más adelante, como un abierto desafío a la “Dama de Hierro” , aliada al nuevo Premier

que “...Berlusconi no es adecuado para dirigir el gobierno de ningún país, mucho menos una de las democracias más ricas del mundo”, concluyendo el texto con un enunciado abrumador y contundente: “...en cualquier caso, la elección de Berlusconi como Primer Ministro marcaría un negro día para la democracia italiana”, tesis coincidente con la del semiótico Umberto  Eco quien, en su referéndum moral  reproducido en el periódico español El País, apela a la responsabilidad de la sociedad para evitar “...la instauración de un régimen de hecho, contra la ideología del espectáculo y para salvaguardar en Italia la libertad de información” (cualquier similitud con el gobierno de Fox es mera coincidencia...¿o no?).

     Y puede que The Economist  y Umberto Eco tengan razón aunque no lograron persuadir ni  disuadir a la mayor parte del electorado (en especial a los indecisos que sumaban millones, como en el caso de Fox) quienes, además de elegir Premier a Berlusconi,, le concedieron a la derechista “Casa de las Libertades” el control del Parlamento: de un total de 630 diputaciones, ganaron  275 curules frente a las 178 logradas por la “Coalisión del Olivo”  además de arrebatarles el control del Senado al sumar 177 escaños contra los 125 obtenidos por la centroizquierda de un total de 315 asientos, situación que le permitirá una cómoda situación de gobernabilidad a Berlusconi,  lo que no logró Fox para poder “dormir en paz”.

     El 13 de mayo del 2001 puede pasar a la ‘historia posmoderna’ como un “día negro”para los italianos igual que lo puede simbolizar el 2 de julio del 2000 cuando los electores mexicanos erradicaron de raíz al Ancien Régime priísta eligiendo la alternativa de la centro-derecha comandada por Fox cuyo discurso se agota a la velocidad de la luz (¿le ocurrirá lo mismo a Berlusconi, que pugna por imponer un modelo económico de globalización total al margen de regulaciones estatales y minimizando al máximo la intervención del Estado en la economía?). Aunque hay que subrayar que la gobernabilidad, en el país del mogul massmediócrata se ha caracterizado, desde hace varias décadas, por su profunda inestabilidad como consecuencia del propio sistema partidista electoral instaurado por efectos de la democracia derivando en una ‘balkanización’ indescriptible (174 siglas o ‘micropartidos’ coadyuvan a la entropía total en la vida política y parlamentaria), situación que de alguna forma requiere enmendarse, además de las profundas reformas que exige el propio sistema tanto en su dimensión Judicial (Berlusconi atacará de frente a lo que denomina “fiscalía roja” estructurada por jueces ‘izquierdosos’ y por funcionarios fácilmente‘corruptibles’), Ejecutiva (un Poder demasiado debilitado), Legislativa (el Parlamento es demasiado propenso a las indecisiones) y Electoral (proposicional en demasía por la propia fragmentación partidaria e ideológica).

Los neoliberalistas planetarios (más Fox), de plácemes

El Presidente Fox está de plácemes con lo ocurrido en Italia, como lo estuvo tras la ‘ratificación’ (no ‘confirmación’) del “triunfo” del petrolero George Bush Jr. al frente del ‘New Global Empire’ . Y  Margaret Thatcher está de plácemes. Y al referirnos a la “Dama de Hierro” es importante destacar su decidida defensa a favor de Il Cavaliere como lo enfatizó en una carta que remitió a los medios donde denunciaba  la “campaña de prensa feroz” en contra del candidato: “...en más de 40 años de vida política nunca asistí a una campaña a escala europea tan feroz como la que se desencadenó contra Silvio Berlusconi”, campaña que, según ella, forma parte de una “...gran estrategia contra la democracia”, culpando de la misma a la izquierda italiana (habría que agregar a los Premios Nobel Rita Levi Montalcini y Dario Fo como parte de dicha ‘campaña’, a la que se sumaría Roberto Benigni, consagrado con un ‘Oscar’ por su película antifascista “La vida es bella”).

Pero el flamante Premier de 64 años es el más feliz de todos al coronar su imperio capitalista con el mayor status nacional de poder imaginable, aunque no sea similar al ostentando por los Césares o por el Duce Benito Musolini. Tras acumular un puñado de exitosas empresas controladas a través de Fininvest, a Berlusconi sólo le hacía falta ratificar su efímero triunfo de 1994 con una nueva victoria. Aparte de contar con dos cadenas de televisión (canal 5 más Italia 1 y Rete 4) y de una concesionaria de publicidad que controla más del 50% del mercado (Publitalia) integradas en Mediaset, el nuevo Primer Ministro es propietario del poderoso equipo de futbol AC Milán y de la Editorial Mondadori, además de una de las mayores cadenas de tiendas de supermercados (Standa) y de una compañía de seguros (Mediolanun), así como de  bancos y propiedades  múltiples incluyendo el canal Telecinco de España y el periódico Il Giornale, mismo que vendió a su hermano Paolo por efecto de la Ley Mammi promovida (a la medida del nuevo Premier)  por el expresidente y gran benefactor de Berlusconi: Bettino Craxi, enjuiciado por cargos de corrupción.

Aunque no lo refiera en el libro enviado a doce millores de hogares como parte de una agresiva campaña de mercadotecnia política, “Una storia italiana”, Berlusconi construyó su imperio desde los 23 años al edificar el barrio conocido como Milán 2 con fondos no aclarados a la fecha, e inmediatamente después funda Telemilano, sistema de televisión por cable dirigido a los nuevos habitantes de Milán 2 (dicha estación después se transformó en el Canal 5) iniciando así la construcción de su imperio massmediático que ha expandido tras alianzas y ‘joint ventures’ con otros moguls de la talla de Leo Kirch (Group Kirch) y Rupert Murdoch (News Co.) entre otros. Dicho imperio, englobado en Mediaset, sería vendido si triunfara en las elecciones, según promesa de Berlusconi, tras promover una ley   para “regular” el conflicto de interés pero, ¿cumplirá esta riesgosa promesa?.

     Con el triunfo de Berlusconi la nueva derecha de vocación neoliberal se consolida y apuntala incluyendo en esta lista, además de a  Bush Jr y a Vicente Fox, al Primer Ministro austríaco Jorg Haider, xenófobo y ultraderechista así como al Presidente francés Jacques Chirac (contenido por su Primer Ministro Lionel Jospin de tendencia socialista) y al presidente español José María Aznar surgido del derechista Partido Popular además de Vladimir Putin, Hugo Chávez y una docena más de estadistas que conforman un potencial Cuarto Reich de cobertura planetaria. que ni el propio Hitler hubiera concebido.

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