Semiótica del Poder
Junio 10 de 2001
Fox como Eco: "Realidad in fábula"
 
Por Pablo Espinosa Vera

La ‘sociedad encantada’, que llevó al poder al zar massmediático Silvio Berlusconi en Italia,  se está ‘desencantando’ en México, como lo reseñaría el propio Umberto Eco a través del ¿inexistente? y fantasmagórico “Baudolino” (personaje inefable que le da  título a su última novela aún no traducida al español; Milán: Bompiani, Noviembre de 2000, 528 pp) y, quien, como Fox, navega del mito a la fantasía y de la invención a la utopía (¿dragones medievales en Foxilandia?) aunque con la enorme diferencia de que los  escenarios color-de-rosa que convirtieron a Fox en el primer Presidente emanado de la Oposición después de más de siete décadas de dictadura priísta, empiezan a derrumbarse estrepitosamente coadyuvando a dicho fenómeno la propia maquinaria massmediática en su dimensión enunciataria, la que forjó la ‘metaimagen’ del posmoderno Marlboro’s Man, encarnación de toda clase de metalenguajes que se deterioran a la velocidad de la luz.

Fox, como referente de sí mismo ad infinitum (su miniinforme, de ‘marcas semánticas’ ilocutivas presentado ante la élite massmediática en pleno simbolizó un ritual de ‘autoculto a la personalidad’en grado mayúsculo) empieza a cansar y a aburrir,  a televidentes, radioescuchas y ‘lectores-de-periódicos’  por más que su metálogo de cabecera Francisco Ortiz insista en que su ‘capital político’ sólo ha sido ‘abollado’ en un porcentaje mínimo tras el inicio de la “Guerra del Fin del Mundo”  que  orbita en torno a una feroz e implacable política recaudatoria así  reconocida por el propio jefe de las finanzas nacionales Francisco Gil Díaz , aunque el propio Fox acaba de declarar, para hacer sinergia con el PAN que “...no somos neoliberales ni es una economía capitalista la que estámos poniendo en marcha; es un modelo humanista” (¿¿??).

El Primer Mandatario, quien se supone debe ‘obedecer’ a sus mandantes que lo llevaron a la cima, o al menos no defraudarlos y, mucho menos, traicionarlos (¿”síndrome Brutus”?) tras haber prometido reducción de impuestos, un millón 200 mil empleos anuales,  combate ‘real’ contra la pobreza, revolución educativa de a de veras, lucha efectiva contra el crimen organizado y contra los cuasiinvencibles ‘cárteles’ del narcotráfico, justicia para los jubilados, erradicación de la corrupción, ‘changarros’ para los marginados del desarrollo a través de una ‘banca social’ tipo la del Grameen Bank de Bangladesh, política exterior digna, impulso financiero a la micro y mediana empresa, la promesa de no privatizar PEMEX, la CFE, el IMSS y el Infonavit, la reivindicación de 10 millones de indígenas vía la aprobación de la ‘Ley Cocopa’ y las ‘perlas de la Virgen’ incluyendo un crecimiento anual del 7% que se ve más lejano que nunca, ahora protagoniza un impredecible ‘golpe de timón’ de factura derechista al dar marcha atrás al discurso que lo llevó al poder intentando pauperizar aún más a la población  (a pesar de que Julio Boltvinik y otros expertos ‘pobretólogos estiman la existencia de 70 millones de “pobres”, incluyendo a los “moderados” y a los confinados en el infierno de la “pobreza extrema” al intentar gravar con 15% de IVA a productos de tasa cero como los alimentos y las medicinas además de ‘gadgets’ educativos como lo son los“libros” con lo que  condena a los futuros jóvenes lectores y a los intelectuales a un potencial ‘analfabetismo-in process’ como diría Joyce).

Nadie está en contra de que el Gobierno se capitalice para llevar a buen fin sus intenciones en el ámbito social y microeconómico, y nadie puede ignorar que México es uno de los países con el menor índice de recaudación fiscal, del orden del 11% del PIB pero, desafortunadamente, nadie está ciego para darse cuenta de que la ‘nueva política hacendaria’ rehuye, por todos los medios, gravar al ‘gran capital’ y a las fuentes de recursos multimillonarios latentes en la Bolsa Mexicana de Valores ‘ así como a la inversión extranjera volátil o a productos de consumo suntuario, como lo propone el PRD,  repitiendo el error de la generación de los tecnócratas’ (1976-2000) que  precipitó al ‘pueblo en vilo’ a condiciones de miseria  y de inequidad verdaderamente criminales, situación agravada tras el ‘error de diciembre’ (“crack del 94”) como lo ilustran los análisis y visiones dadas a conocer por expertos en la materia del nivel de Nora Lustig, Gabriel Martínez, Félix Vélez, Enrique Valencia, Enrique Hernández-Laos, Denise Dresser, el citado Julio Boltvinik y hasta la poetisa Julieta Campos y el autor intelectual del Progresa  y actual director del IMSS (¿en miras para su privatización?) Santiago Levy, sin dejar de lado los tristes escenarios develados en los Informes de Desarrollo Humano (desde 1991 a la fecha) del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) así como  los propios análisis publicados por el Banco Mundial, el BID y la CEPAL entre otras instancias de medición y evaluación (como parte del ‘discurso de la catástrofe’inspirado en la teoría del caos, ahora Fox presume del PIB per cápita en el primer trimestre del 2001 del orden de US$5,939 dólares por persona que la población busca con ansiedad hasta debajo de los colchones).

Los caminos de Fox: de la ‘lógica del sentido’ a la lógica del ‘nonsense’

El Presidente, asesorado por un ‘thing tank’ conformado por un Gabinete de expertos economicistas (¿?) impactados por la miopía del prevaleciente ‘solo un  punto de vista’ , que es lo que dota de sentido a los enunciados performativos a los que son tan adictos Fox y sus buenos muchachos (enunciados regidos por ‘verbos de acción’ o transformativos donde puede enfatizarse a gusto del enunciador el  ‘hacer persuasivo’ según  Emile Benveniste, A.J. Greimas  y Alain Berrendonner) junto con el factor ‘intencionalidad’ (de negros connotadores, en relación con la ideología foxista)  ha transitado, a grandes zancadas, de una posición ‘objetiva’ y ‘realista’ donde el candidato Fox exhibía la realidad ‘desnuda’que emocionaba y entusiasmaba a sus oyentes, a escenarios de science-fiction digitalizados en un discurso gris  y  manipulatorio caracterizado por la ausencia o deformación de ‘referentes reales’ como huella sintáctica y semántica predominantes (el ‘sin-sentido’ camuflageado por figuras retóricas y estilísticas; aquí, el contenido –la verdad en sí- es sacrificada en aras de la forma –el mundo de las apariencias y de los convencionalismos- y de los ‘nuevos códigos’ prevalecientes de connotación clasista y proteccionista: ¿el poder burgués disfrazado de ‘demócrata’ en el sentido chomskiano?).

En términos semióticos, y aplicando el ‘cuadrado semiótico’ o ‘sistema de la veridicción’ ideado por Louis Hjelmslev y enriquecido por A.J. Greimas (representación visual de la articulación lógica de una categoría semántica cualquiera)  al discurso foxiano, este nos permite develar el simulacro instaurado desde la Presidencia al ubicar, en relaciones de oposición, tensión o ‘ejes semánticos’ a dos conceptos o categorías linguísticas  remitiéndonos cada una a relaciones de contrariedad (o de presuposición), de contradicción,    y de complementariedad, lo que dimensiona y ubica  a  la ‘Verdad’ y  al ‘Secreto’ como antítesis de la  ‘Falsedad’ y de la ‘Mentira’, elementos del Simulacro en todas sus modalidades.

       Realidad deíctica; en

           blanco y negro

            (referencial)

           Universo de la

              Pragmática

    Metarrealidad foxiana

         (arreferencial)

      Espacio del simulacro:

            ‘Foxilandia’

           Universo de la

        Semiopragmática

Por más ardides perpetrados desde Los Pinos (el reciente ‘Mini-Informe Presidencial’ de cobertura semestral forma parte de dichas ‘cortinas de humo’ o ‘construcción de acontecimientos’ ideados  para ganar tiempo ante la opinión pública aunque connoten desesperación y ansiedad), es un hecho que el discurso presidencial está navegando en aguas enfurecidas y al punto del naufragio ante la pérdida de gobernabilidad y de su consecuente: el aumento de incredibilidad y la propia incredulidad ciudadana (que sí sabe discernir entre ‘verdades’ y‘mentiras’ a su buen entender acudiendo al sentido común) que se ha ido gestando y que terminará por hundir al invencible “Titanic” simbolizado por un gobierno de signos democratizadores legitimado por el voto popular aunque no en forma abrumadora, que conste, que empieza a perder el rumbo y a “hacer agua”.

En efecto, ya se esbozan las primeras señales de una inminente crisis negada a tambor batiente tanto por el ‘Gran Benefactor’ de Fox, Ernesto Zedillo (desde Washingto, al recibir el ‘Premio al Buen Vecino’, declaró ser “...muy optimista sobre el futuro de México” tras enfatizar que “...sé que a México le va a ir bien porque es ahora sin duda una democracia y tiene una de las economías más abiertas del mundo...”) y por el Mandatario en turno quien ya cuenta con una nueva ‘bandera’ como sinónimo de ‘confianza’ en el capítulo de inversión extranjera que se inscribe en el contexto de  ‘The New Global Economy’: la adquisición de Banamex por el Citibank (¿con todo y los pasivos del Fobaproa?) en US$12,500 millones: “...hemos insistido en que no hay crisis, que tenemos una economía sólida, una economía sana que atrae capitales e inversiones. Y la mejor prueba es precisamente esta inversión, yo diría extraordinaria, que...muestra absoluta confianza en la política económica que estamos siguiendo, muestra absoluta confianza en este Gobierno”  (en esta operación, el foxista Roberto Hernández, Presidente de Banamex y testaferro de Carlos Salinas,  y el banco norteamericano fueron los grandes beneficiarios’. ¿Y la pregunta que se antoja es la siguiente: qué gana el país al  ‘entregar’ el sistema bancario a transnacionales extranjeras –estadunidenses y españolas-, las que gradualmente se han apoderado de dichos activos estratégicos que operan como eje del sistema financiero nacional?.¿Acaso se intenta ‘vacunar’ a estas entidades contra toda clase de corruptelas que han originado la creación de ‘megamonstruos’ tipo el Fobaproa y el IPAB, cuya deuda ha crecido un 19.3% del PIB, y el Fideliq’?.  Ante dicho escenario, el siguiente paso es la ‘dolarización’, bien vista por Fox, y por Rudiger Dornbusch y aconsejada por el Premio Nobel y creador del Euro Robert Mundell  --quien también sugiere reducir impuestos y aumentar la base tributaria- con la consecuente desaparición del Banco de México quien le ha dado ‘dolores de cabeza’ a Fox con sus previsiones, mismo que sería sustituido por un Consejo Monetario como en Argentina).

Sistema de Significados Unicos’ vs ‘Significados Sociales Multívocos’

 Intentar imponer a sangre y fuego una ‘Metarrealidad in Fábula’  como sinónimo de una utópica ‘realidad ideal’ similar al ‘lector ideal’ al que se refiere Umberto Eco en  “Lector in Fábula”, o una ‘realidad’ de corte idealista, digital  y neoiluminista (W.T.Adorno, Max Horckeimer, Nicholas Negroponte) que mantiene deslumbrados y obsesionados a Fox y a sus asesores, es un acto verdaderamente suicida desde un punto de vista de ‘semiosis social’ (procesos de interpretación o lectura que hace el ciudadano medio de las prácticas significantes de la clase en el poder  donde tiene lugar los procesos de “Guerrilla Semiótica” o ‘lecturas aberrantes’ del interminable discurso oficial vertido por un puñado de ‘sujetos de la enunciación’). Y es que, finalmente, todo el ‘Sistema de Significados Unicos’ que caracteriza la logósfera foxiana (algo análogo a una pecera de signos, símbolos y señales que el ‘pez’ nunca percibe ni logra discernir ni diferenciar sino hasta que es sacado del agua, donde expira) está desfasado del ‘Discurso Social’ imperante (Teun A. Van Dijk), nutrido por una red de redes de ‘Significados Sociales Multívocos’ que remiten a códigos de corte pragmático, escéptico (sin llegar, aún, al nihilismo) e ‘hiperrealista’ como lo refleja la negativa de las grandes mayorías ante las intenciones recaudatorias del nuevo gobierno gerencial apuntaladas por el Banco Mundial en un estudio reciente titulado “México: una agenda integral de desarrollo para la nueva era” (800 pp.), comportamiento social que el Presidente interpreta como ‘cerrazón’ de parte de  ‘timoratos’ (¿toda la sociedad?) que se niegan a aceptar la ‘Verdad Unica y Omnisciente’concebida desde la Residencia Presidencial.

                                  La ‘Semiótica del Simulacro’, en un impasse

El modelo de ‘Semiótica del Simulacro’, que tiene sus bases en la Semiótica Pragmática y en las prácticas ilocutivas que se intentan imponer en Foxilandia (¿nueva versión virtual de ’Matrix’?) desde Los Pinos y desde otros centros de poder bien localizados  (Relaciones Exteriores, Secretaría del Trabajo,  Hacienda, Consejo de Seguridad Nacional, Secretaría de Economía, Coordinación de Políticas Públicas, Coordinación de Comunicación de la Presidencia, Secretaría de Energía,  Desarrollo Social, CEN del PAN, ala derechista del Congreso, CCE, etc.) difícilmente logrará posicionarse del imaginario social y simbólico de las mayorías nacionales que ya se “desencantaron” y que se mantienen en estado de alerta y prestos a la movilización y a la desmitificación total del ‘foxismo’ como lo demostraron  los trabajadores de los sindicatos integrados al Congreso del Trabajo al boicotear al Presidente de la República en un evento conmemorativo del ‘Día del Trabajo’ recibiendo  una brutal rechifla ante su iniciativa de imponer el IVA a alimentos y medicinas de consumo popular que el Banco Mundial considera determinante para la “sustentabilidad fiscal” (junto con otros ingresos) y que el PRI está dispuesto a combatir para capitalizar los ‘actos fallidos’ del nuevo Gobierno.

De manera similar, al celebrarse el ‘Día del Maestro’, cientos de miles de profesores disidentes de la CNTE se hicieron presentes frente a Palacio Nacional y en las puertas de Los Pinos y bloquearon la Secretaría de Gobernación recriminando el “aumento” del 11% que les concedió el gobierno federal (exigen un 100%) en contubernio con los megalíderes del SNTE en franco proceso de extinción si Fox logra la ‘balkanización’ del sindicato más grande de América Latina  vía el surgimiento de una ‘Confederación’ de minisindicatos estatales que se tendrían que enfrentar a los gobernadores en turno antes que al gobierno federal. Y se está a un paso de las ‘protestas caceroleras’ escenificadas por indignadas amas de casa que por ningún motivo aceptarán que les impongan más impuestos considerando el deteriorado poder adquisitivo de los salarios de casi un 70% en relación a los años setentas más los ‘paros’ y protestas que escenificarán intelectuales indignados por gravar su principal fuente de insumos: los libros, de por sí inalcanzables.

Ninguna campaña publicitaria logrará ‘persuadir’ al nuevo ‘consumidor’ o destinatario final si en su arquitectura enunciataria (textual, icónica y sonora) lleva implícita una ‘intencionalidad siniestra’ o perversa como la referente a la iniciativa de ‘Reforma Fiscal Distributiva’ dotada, según Fox, de ‘bondades ilimitadas’ (crecimiento económico, recursos para el combate a la pobreza, distribución equitativa de la riqueza, etc.) que la ciudadanía, en sí, no ve ni percibe por ningún lado. O quizás lo que está fallando son los procesos de ‘venta’ y de marketing signs (mercadotecnia semiótica enfocada al imaginario simbólico del potencial ‘consumidor’) que han fallado de manera estrepitosa. Pero volvemos a hacernos una pregunta anterior: ¿quién logrará convencer a un condenado a la silla eléctrica acerca  de las ‘bondades’ del artefacto que le freirá los sesos?. Quizás un condenado que peque de optimismo. Pero para ello debe de permanecer, aún, ‘encantado’ (sí, como “La bella durmiente” o como “Blancanieves” , con la diferencia de que Walt Disney sí sabía cómo hacerlo).

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