Semiótica del Poder
Junio 3 de 2001
'Metáfora Perversa': PND 2001-2006
 
Por Pablo Espinosa Vera

Escribe Jacques Derrida que la “figura” de la metáfora, extraída de la retórica, consiste en “...intercambiar los lugares y las funciones: constituye el sedicente sujeto de los enunciados” para agregar: “...no llego a producir un tratado de la metáfora que no haya sido tratado con la metáfora, la cual de pronto parece intratable” (“Le retrait de la méthapore”; París, Galilée, 1987). Umberto Eco, por su parte, al subrayar la catacrecis o ‘función sustitutiva’de la metáfora subraya que “...una catacresis como ‘la pata de la mesa’ sirve para convertir una función sígnica (expresión + contenido) en una expresión para denominar otro contenido para el que la lengua no ha suplido una expresión correspondiente” (“Los límites de la interpretación”; Barcelona, Ed. Lumen, 1992) aunque también destaca que la ‘interpretación metafórica’, remitiéndose a Paul Ricour (“La méthapore vive”; Paris, Seuil, 1975), no descubre la similitud sino que la construye poniendo como ejemplo una frase poética del Cantar de los cantares:  “tus dientes son como un rebaño de ovejas que sale del baño”.

Igual que los autores citados, otros pensadores como Teun A. Van Dijk, Gilles Deleuze, Roman Jakobson,  A..J.Greimas, Julia Kristeva, Tzvestan Todorov, Massimo Bonfantini, Michel Foucault et alt han irrumpido en el universo insondable y multívoco de la metáfora tanto en su dimensión de ‘lenguaje poético’ como de ‘lenguaje figurado’ tendiente a sustituir a la realidad (a nivel de ‘referentes nombrados’) o a ‘construirla’ echando mano de elementos evocadores,  metonímicos y alegóricos, además de hurgar, de lleno, en el ámbito de lo simbólico y de lo analógico sin dejar de lado su cualidad potencial de ‘ambigüedad’ y de ‘ubicuidad’ que la convierte en una formidable ‘megamáquina reproductora de la realidad’ de gran utilidad en el espacio del simulacro y de las simulaciones donde se instaura el ‘discurso ideológico’ y el ‘quehacer político’ en general.

El Presidente Fox es un gran ‘aliado’ del lenguaje metafórico, y eso lo sabe Carlos Flores, su críptico ‘coordinador’ del nuevo ‘récit’ o supersímbolo oficial denominado, con toda una tradición jurídico-constitucional y un background diacrónico que lo avala, como elemento dinámico de la ‘ideología-in-progress’  característica de cada gobierno, “Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006” cuya ‘teleología’ fue revelada por el propio funcionario al manifestar en rueda de prensa, flanqueado por Martha Sahagún y un día antes que el jefe de la Nación presidiera el magno ritual semiopragmático, que “...este documento recogió, a través de una amplia consulta, un amplio proceso participativo (¿400,000 propuestas?), el sueño de los mexicanos (sic): ¿qué es lo que esperaríamos de nuestro país en el largo plazo? (¿el año 3001?) ¿A dónde queremos llegar, a dónde queremos que llegue nuestro país y cuál es nuestra propuesta como Gobierno para hacer realidad esto?. Para esto, es importante definir qué se requiere, cuáles son los elementos mínimos indispensables para poder hacer realidad este sueño, esa visión de los mexicanos”(¿”La Visión de los vencidos en la segunda Conquista”?).

De los ‘sueños guajiros’ a la ‘visión de ensueño’

El pesado gadget enunciatario, plagado de elementos neoiluministas dentro de un contexto prospectivo y praxiológico (léase: ‘hermenéutica tecnocrática’) además de simbólico (Carlos Flores insiste, igual que Fox, en que dicha Summa Theologica Foxista emanó, consensualmente, del ‘imaginario social’ en pleno, lo que es de dudarse) deviene a ser el elemento articulador y justificatorio que dotará de legitimidad al ‘discurso analógico’ del nuevo gobierno el cual se niega a bajar de su ‘nube’, como diría el gran Cuco Sánchez,  ampliando sus escenarios y previsiones hasta el 2025 lo que reconocieron los propios diputados del PAN al comentar que era un “Plan a largo plazo” mientras que los priístas, desternillados de risa calificaron el ‘Super-Texto’ como “un catálogo o compendio de buenas intenciones” que difícilmente se cumpliría en un 10% (el promedio de aserciones de los ‘planes’ construidos por el PRI-Gobierno desde Lázaro Cárdenas hasta Ernesto Zedillo difícilmente superó el 15% en sus predicciones tornándose un documento básico de la ‘tautología revolucionaria’ y tecnocrática imperante durante casi un siglo y que el FCE se ha dedicado a editar de manera religiosa).

La ‘visión de ensueño’ a la que se refiere Carlos Flores, por no hablar de ‘sueños guajiros’ prefabricados por la masa gris al servicio de Fox, no tiene nada de ‘aterrizable’ en sus ejes rectores enuciatarios que, en un tono grandilocuente y retórico, se refieren a macrotemas como “Orden y Respeto” montado sobre el rubro del combate al narcotráfico y a la corrupción donde nadie, ni los panistas, tirarían la “primera piedra”, “revolución educativa” (“...el Plan asume como su columna vertebral, una verdadera revolución educativa”, en voz de Fox), “Finanzas públicas sanas” (tema 10 del capítulo “Gobierno Federal 2001-2006”)), “Crecimiento con calidad” (título de otro capítulo), y “Desarrollo social y humano” ( título ambiguo a nivel semántico donde se incluye el irresoluble problema estructural de la “inclusión” de los marginados al desarrollo ¿¿?? con nuevas recetas y paradigmas –“¿Contigo hasta a el infierno?”- para combatir la pobreza).

Fox y sus ‘cerebros’ ¿más hábiles que David Copperfield?

El ‘discurso oficialista’ dirigido a legitimar el PND o ‘Gran Texto’ como Biblia del Régimen lo adelantó Fox desde Internet (página de ‘Presidencia de la República’ o directamente en Plan Nacional de Desarrollo en ‘search’) donde, en un tono más solemne que el de un pontífice, que Fox siempre desacralizó como  gobernador y como‘candidato independiente’, se accede al siguiente mensaje como ‘entrada’ al escenario ideal y utópico del PND: “A todos los mexicanos y mexicanas, al Honorable Congreso de la Unión. De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 26 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, como titular del Poder Ejecutivo Federal cumplo con la obligación de elaborar y presentar  a los mexicanos el Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006”.

Durante la presentación oficial del ‘Plan’, en el esotérico “Salón Tesorería” de Palacio Nacional, el Presidente Fox dotó de sentido, dentro de la ‘lógica del nonsense’ a la “Gran Metáfora” (el PND 2001-2006) hilvanando una serie de frases de connotación simbólica como las siguientes que desafían al significado mismo: “...la planeación es válida únicamente cuando cuenta  con el consenso y la legitimidad de la sociedad... el PND que hoy presentamos fue elaborado a partir de una amplia consulta ciudadana” (¿el 0.4% de la población representa a la ‘semiosis social’ en pleno?); “...durante muchos años los planes fueron un acto ritual y una exposición de buenos deseos...” (¿y éste no, por ser de extracción  gerencial?); “... contiene los mecanismos específicos que permitirán el cumplimiento de sus objetivos a fin de responder con resultados concretos a

 las demandas expresadas de los ciudadanos” (¿desde la ‘plataforma virtual’y arreferencial de Foxilandia donde la ‘realidad ciudadana’ no tiene cabida?); “...con el PND se garantizan las respuestas” (¿al ‘discurso ilocutivo’ instaurado desde Los Pinos vía una flamante ‘comunicación vertical’ que sólo sabe “hablar”?); “...(el PND) representa una visión al futuro” (¿incluyeron a futurólogos tipo Alvin Toffler, Ray Bradbury y a Arthur Clark como ‘consultores externos’?); “...el presente Plan representa el propósito indeclinable de dar forma e impulsar una democracia moderna...construiremos juntos una gobernabilidad democrática” (el lenguaje en su dimensión de ‘ping-pong’ como diría Bob Zemeckis, autor de “Forrest Gump”); “... México será una nación dinámica con liderazgo en el entorno mundial...se propone insertar a México en la competencia mundial” (¿asumiendo el rol de subalternos, esquiroles –en materia petrolera-  y de “aliados mortales” con los EU?), “...avanzamos con rumbo claro” (¿al precipicio del caos?); “...el gobierno basará su acción en el humanismo” (¿el “humanismo” neoliberal y brutalmente capitalista disfrazado del bonachón Mago de Fox?); “...combatiremos con firmeza la corrupción” (¿discurso infinito con mucha tela de donde cortar, de connotadores tricolores?); “...(el Plan) es el punto de partida para la construcción de un México renovado” (¿el ‘grado cero’ de las puestas en escena con atractivos ‘sujetos de la enunciación’?); “..este Plan.es la guía de trabajo para el Poder Ejecutivo Federal” (lo dicho: nueva “ancla enunciataria” conformada para ‘validar’ el discurso oficial per se); “...la sociedad nos ha entregado su confianza” (¿Francis Fukuyama inspiró este riesgoso enunciado fácilmente desmitificable?); “...yo no puedo sentirme satisfecho mientras no tengamos una economía que nos permita crecer con baja  inflación” (¿gravando con IVA a medicinas y alimentos de consumo popular?); “...manos a la obra y muchas gracias” (¿la ‘teoría’? ¡al bote de la basura! ¡en marcha, mis valientes!).

La ‘pragmática foxiana’ está volcada en este documento que se diferencía de los de manufactura priísta en el aspecto de lo verosímil. Mientras los “regímenes revolucionarios” se agasajaban cocinando mamotretos enciclopédicos dirigidos a consolidar la ‘presidencia imperial’, el nuevo gobierno debiera de preocuparse por alejarse de los caminos de la simulación y del simulacro (el arte de David Copperfield) para enfrentar, ‘téte-a-téte’, a una nueva sociedad que les concedió a Fox y a los blanquiazules (más al primero que a los segundos) un ‘voto de confianza’ que no deberían menospreciar y, mucho menor, soslayar.

Al no hacerlo y reiterar el ‘gran engaño’ con todas las agravantes de premeditación, alevosía y ventaja (al PRI se le perdonaba todo), Fox y el PAN se juegan la vida: su ‘capital político’ y los índices de credibilidad’ que aún le dan soporte al Presidente. Pero ello no se logra acudiendo al auxilio de elementos sustitutivos de la realidad como son los enunciados ausentes de referente o las propias ‘metáforas’ que en su sentido literario representan un excelente medio de comunicación poética y simbólica pero que en sentido político, conforman, en este caso, una monstruosa ‘Gran Metáfora Institucional’ como lo ilustra el ‘Tractatus Antilogicus Philosophicus Foxista’ o Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006 permeado por una intencionalidad truculenta que connota perversión y engaño, elementos propios de toda actitud falaz que raya en lo criminal. ¿O espera Fox y sus neotecnócratas gerenciales que el pueblo, sumido en la desesperación y en la pobreza se traguen, impasibles, esta ‘novela color-de-rosa’ que no convencería ni al idiota concebido por Dostoievski con gran ternura?.

artículo siguiente >
Hosting por TuSite