Semiótica del Poder
Julio 8 de 2001
"¿El PAN en Los Pinos? ¡Cómo no!"
 
Por Pablo Espinosa Vera

Mientras en Los Pinos una élite de ‘gerentazos ISO 9000’ se da la gran vida, con sueldos cercanos a los $200,000 mensuales (incluyendo bonos y ‘gastos de representación’), los activos miembros del PAN le ruegan a Dios por ser invitados al ‘banquete del presupuesto’ como lo dejan entrever los comentarios, a nivel de doble lenguaje, de líderes como Luis Felipe Bravo Mena, el ‘Jefe’ Diego Fernández de Cevallos y Felipe Calderón Hinojosa quienes no logran digerir el mito diseminado por los inefables head hunters de que sólo los más capaces e inteligentes (¡neodarwinismo puro!) tienen derecho a cogobernar el ‘barco’  capitaneado por el Presidente Fox, el que empieza a ‘hacer agua’.

Ante lo anterior, la pregunta que flota en los pasillos del PAN y que permea el imaginario de los blanquiazules es la siguiente: ¿Por qué solo unas cuantas elegidas (Josefina Vázquez Mota, Martha Sahagún –ahora flamante Primera Dama tras un  imprevisible ‘golpe de timón’ que dejó boquiabierta a la Nación- y Ana Teresa Aranda) más un puñado de ‘suertudotes’ panistas  (Francisco Barrio, Luis H. Alvarez, Rodolfo Elizondo, Santiago Creel y los ‘colados’ Pedro Cerisola y Luis Ernesto Derbez) tienen ‘gafete’  y salvoconducto para ir y venir por la imperial residencia y por los pasillos de Palacio con derecho de picaporte además de estar incluidos en la “nómina de honor” con categoría VIP y formar parte del séquito presidencial que les garantiza una formación ‘cosmopolita’ como turistas de “clase mundial” igual que su jefe?. Es una pregunta sin respuesta aunque la ‘nomenklatura’ albiazul ya empieza a tronar los dedos y a enviar mensajes cifrados para que el inquilino de Los Pinos, en su cercano ajuste al ‘Gabinetazo’, que no tarda,  les dé cabida a sus “benefactores de origen” quienes olvidan que, durante su precampaña y en plena odisea electoral abandonaron a Fox tildándolo de ‘loco idealista’, (lo mismo que le sucedió al Quijote) por su obsesión enfermiza  de “echar al PRI de Los Pinos” y después, ya como Presidente y azuzados por el ‘Jefe’ Diego lo combatieron frontalmente bloqueando sus iniciativas de ‘ley indígena’ y de ‘nueva reforma fiscal’ y hasta acaban de aliarse en el Congreso para iniciar un juicio de controversia contra el propio Fox vía la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y todavía exigen amplias porciones del ‘pastel’ (¿de allí, el rumor propagado por un exasesor de Fox, el empresario Francisco de Paula León, de la inminente creación del ‘Partido Republicano’ que operaría como nuevo espacio de los “Amigos de Fox” y de marginados como Lino Korrodi y Juan Antonio Fernández,  el que se especula según una nota del Financial Times divulgada por unomásuno -Cuauhtémoc Cárdenas coincidió con dicho  rumor en una reciente entrevista- será lidereado por Jorge G. Castañeda, enemigo a ultranza de la ahora Primera Dama contando, seguramente,  con el coucheo de Carlos Fuentes?).

Pero, en fin, los panistas confinados a la ‘banca’ (no la privatizada ni la ‘extranjerizada’, sino la de vil cemento) empiezan a hacer la ‘tarea’ y a enarbolar la bandera de “¡Viva Fox, jijos de la chichurria!” como se vió tras el affaire del ‘toallagate’ que obligó a su líder  Luis Felipe Bravo Mena a expresar que “pegarle al presidente” se había vuelto, ya, el deporte nacional por excelencia emprendiendo un ‘cierre de filas’ a favor del cowboy entrepreneur en el marco de su último Consejo Nacional (“¿No que no?”, diría Fox),  coyuntura que aprovecharon para convocar al establecimiento de un nuevo “pacto político” con las distintas fuerzas para amortiguar el golpeteo contra el Primer Mandatario y contra el gobierno (esta última  propuesta encontró eco entre la corriente ‘suave’ del PRD reconocida como AMAM por las siglas de sus influyentes integrantes: Andrés Manuel López Obrador,  Amalia García y Ricardo Monreal con la clara intención de  reconciliarse con el gobierno foxista -el tema formó parte de la agenda en la reciente entrevista Fox-López Obrador- y asumir un rol subyacente y subliminal de ‘cogobernabilidad discrecional’).

A tambor batiente celebran ‘los Olvidados’ el triunfo de Fox

En este mismo contexto de suplicar y rogar (Luis Felipe Bravo Mena dice que se trata de una “vinculación democrática”, concepto que nadie, ni el autor de estas líneas,  ha logrado decodificar) los soberbios miembros de la ‘nomenklatura’ no tuvieron empacho en echar las campanas a repiquetear para “celebrar”, en la inauguración de  su nuevo edificio sede, el primer año de la victoria de la “Alianza por el Cambio” resemantizando dicha victoria  para, sin sonrojarse, apropiársela como cobro de factura por  haberle “prestado” las siglas del PAN al bronco e impetuoso “Hombre de la Mancha” aunque en la gélida y desairada ceremonia, el Presidente, quien no mordió el anzuelo y se hizo el desentendido,virtualmente huyó del escenario actuando como el clásico “aguafiestas”.

Pero los panistas hacen como que la ‘virgen les habla’ y sueñan con la utópica repartición del ‘pastel’ partiendo del escenario del segundo ‘Gabinetazo’  que Fox anunciará en breve tras el caudal de torpezas protagonizadas en los primeros meses, donde Diego Fernández de Cevallos está autoanotado como titular de la PGR mientras que Luis Felipe Bravo Mena, quien en siete meses deberá de abandonar la dirigencia panista se autoubica como potencial sustituto del bienintencionado Santiago Creel en la SEGOB mientras que “Felipito” Calderón Hinojosa, el ‘niño consentido’ de Fox en su difícil relación con los blanquiazules, sueña con desplazar al ‘junior’ que despacha en la Cancillería o al ineficiente Francisco Gil Díaz en Hacienda (posición esta última en la ‘mira’ de Lino Korrodi fortalecido con el ascenso de su benefactora Martha Sahagún)) quien carece de actitudes de ‘cabildero’ las que le sobran al joven Felipe dejándole el ‘juego político’ a segundones del calibre de Carlos Medina Plascencia, Jorge Ocejo Moreno y hasta al candidato perdedor por la presidencia del PAN José Francisco José Paoli  y a otros “soldados” y “soldaderas” como Alberto Cárdenas Jiménez, Juan de Dios Castro Lozano, María Luisa Calderón Hinojosa, Ricardo García Cervantes (¿en un revival, futuro Comisionado de la Paz en Chiapas?), Antonio Lozano Gracia (¿potencial candidato a la Secretaría de Seguridad Pública?), María Teresa Gómez Mont, María Elena Alvarez Bernal, Luis Pazos (¿suspira por el ‘hueso’ que le fue arrebatado a  Carlos Rojas Magnon?), Federico Ling Altamirano, Fauzi Handam Amad (¿en medio de las incongruencias lo designarán director del IPAB?), Ramón Corral Avila, Emilio Goicoechea, Jorge Zermeño Infante, Maria Guadalupe Cecilia Romero, Felipe de Jesús Vicencio, Francisco Molina Ruíz, Javier Corral y uno que otro más.

Por supuesto, el que deberá dar el ‘banderazo’ para la potencial “cargada de los buscachambas panistas” que buscan alojarse en Los Pinos será el jefe máximo quien permanece virtualmente “secuestrado” por sus superasesores “panfóbicos” y por los miembros del ‘Gabinete triple A’, los que no le dan margen de maniobra y que le susurran al oído la “teoría de la sana distancia” entre el partido y el gobierno para evitar caer en el ‘círculo infernal’ instaurado por el PRI en su descarado amasiato con la Presidencia de la República para conservar el poder, como lo destacó el propio Luis Felipe Bravo Mena el 30 de noviembre del 2000 al enfatizar que  “...no existe posibilidad alguna de que a Acción Nacional lo animen deseos de reciclar estas nefastas prácticas”. ¿Será?

La relación Fox-PAN: ¿El amor en los tiempos del cólera?

El estigma del partido católico-empresarial concebido y dimensionado por ideólogos,  idealistas y soñadores de la talla de Efraín Gómez Morin, Juan Gutiérrez Lascuráin, Jorge González Torres, Alfonso Ituarte Servín, Efraín González Luna, Adolfo Christlieb Ibarrola, Abel Vicencio Tovar, Efraín González Morfín,  José Angel Conchello, Pablo Emilio Madero, Raúl González Schmall, Manuel González Hinojosa, Luis H. Alvarez  y otros destacados panistas  como Carlos Castillo Peraza y Felipe Calderón Hinojosa surge y se subraya al ser tomado por “asalto” en los ochentas para arribar al poder al margen de ideologías y de doctrinas redentoristas,  por los “Bárbaros del Norte” comandados por el “Maquío”  Manuel J. Clouthier y por una generación de empresarios de la talla de  Ernesto Ruffo Appel, Fernando Canales Clariond,  Emilio Goicochea, Alberto Jiménez, Felipe González, Ignacio Loyola Vera y, por supuesto, el posmoderno paradigma de esta hueste de pragmáticos neoliberales que buscan fusionar la política con los business: Vicente Fox.

Esta generación de ‘neopanistas’ se rige por una consigna: ‘el poder por el poder’, posicionando al discurso económico de libre mercado como la panacea del mundo global a la vez que se instaura un marcado desprecio por toda clase de ‘ideologías liberales’ y por exóticas teorías de ‘desarrollo social integral’ aplicadas infructuosamente por los priístas, las que resultan molestas y estorbosas por su carácter paternalista y subsidiario (la antítesis: el ‘desarrollo humano integral’ donde cada quien debe rascarse con sus propias uñas). En síntesis: la  visión “ideológica” de Fox nada tiene que ver con la doctrina iluminista y hegeliana que motiva a los panistas, a excepción de la creencia religiosa que sustentan (Católica Apostólica y Romana) de la que el Presidente es fiel partidario aunque ya tiene prohibido confesarse y ‘comulgar’ por haber contraído segundas nupcias sin contar con la declaratoria papal de nulidad de su  primer matrimonio. Y, sí, Fox es un empresario y un pragmático, lo que debería de empatarlo con el partido albiazul, pero antes que nada es un político mesiánico que sólo cree en sí mismo y que está convencido de que los partidos políticos, de todas las siglas, no sirven para nada, que están rebasados por la sociedad civil como lo demostró con su propia base de activistas (“Los Amigos de Fox”) que nada o muy poco tenían que ver con el PAN o con otras corrientes partidistas.

     Además de lo anterior, Fox no quiere al PAN, es un hecho, como lo es que el PAN aborrece a Fox, pero a nivel semiopragmático  tienen que convivir, aunque no cohabitar en el poder. En síntesis, como diría Gabriel García Márquez, es “el amor en tiempos del cólera”. Aunque a estas alturas de naufragio total, ¿recurrirá Fox, en actitud funcionalista, a la ‘nomenklatura’ para salvar el barco, como se los pidió en la “fiesta de celebración”?. Puede ser, aunque la cooptación será muy selectiva, considerando que la potencial reelección del guanajuatense, quien puede llegar a enfrentarse con la propia Martha Sahagún en el 2006,  operará a través de un nuevo partido político que empieza a esbozarse. Y entonces sí: “Goodbye, PAN de mi corazón!”. Y allí sí los panistas sabrán lo que es la realpolitik en blanco y negro. Aunque ya están acostumbrados al sufrimiento y a toda clase de reveses. Hasta a ser el “partido en el poder” al margen del poder. ¿Increíble?.

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