Semiótica del Poder
Agosto 5 de 2001
¡Enfrenta, "J.R.Fox", nueva guerra!
 
Por Pablo Espinosa Vera

Nuevos ‘tambores de guerra’ empiezan a resonar por todos los ámbitos del territorio nacional. La feroz política neoliberal instaurada por los tecnócratas desde los ochentas y proseguida por el Presidente Fox al pie de la letra al rendirle culto al TLCAN y al vetar la Ley de Desarrollo Rural, empieza a devastar la frágil realidad del campo mexicano, golpeado de muerte con la “modernización” instrumentada en el gobierno de Carlos Salinas al reformar la Constitución y al privatizar el ejido, amenazando ahora con una debacle total. Símbolo de lo anterior lo representan la anunciada movilización de 200,000 campesinos oaxaqueños y de otras entidades como Hidalgo que arribarán a la ciudad de México a protestar por la política depredatoria del actual gobierno amenazando con “tomar” diversas Secretarías de Estado (lo que no les funcionó a los cañeros) como lo enfatiza la “Declaración del Sur” enfocada a iniciar la batalla contra el gobierno de Fox el 8 de agosto (el “Día D”), así como lo expresado por el propio hijo del ‘Caudillo del Sur’, Mateo Zapata al sugerir que, ante la falta de apoyo a los productores por parte del gobierno (se habla de recortes del orden de mil millones de pesos de apoyo al campo) y ante el desplome de los mercados por la importación de productos agrícolas libres de arancel en plena época de cosecha en México, lo mejor era sembrar mariguana de la cual, dijo, si no tiene mercado, sí “tiene precio”.

Treinta millones de hombres y mujeres, la mayor parte conformando la dimensión del lumpenejidatariat de la que habla el sueco Gunnar Myrdal,  empiezan a padecer los efectos de una política de ‘libre mercado’ en la cual no pueden competir, condenándose a la triste realidad de tener que abandonar sus parcelas y ejidos y emigrar hacía las ciudades para sumarse a los ‘cinturones de miseria’, o hacía los Estados Unidos donde el futuro es incierto, lo que hizo exclamar al exdirigente de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales, José Bonilla Robles: “...¡Ya basta chingaos de tanta frivolidad, de sábanas y bodas, de viajes y de andar en bicicleta por la Muralla China! El gobierno no quiere reconocer que existe un problema real y quiere limpiarse de culpas diciendo que se trata de grillas para cubrir su ineficiencia” (¿otro efecto de la ‘política fantasmática’ instaurada por Fox?)..

 Junto con dicho exabrupto coincidió el Coordinador del Congreso Agrario Permanente (CAP) Alvaro López Ríos, impulsor del “Día D” quien, tras señalar que el gobierno “...con soberbia y prepotencia, quiere destruir todo proyecto de organización social y las conquistas históricas de los campesinos” y tras tildar de “incompetentes e ignorantes” a las autoridades de cinco Secretarías de Estado (Agricultura, Desarrollo Social, Reforma Agraria, Medio Ambiente, y Economía) acusó a Fox de mantener una actitud prepotente de “sabelotodo” coadyuvando, con ello, a la multiplicación de los “focos rojos” donde se está optando por el camino de las armas para combatir un modelo económico y social que los ha empobrecido, lo que se percibe en los Estados más afectados como Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Hidalgo, San Luis Potosí, Puebla y Veracruz donde los brotes guerrilleros han irrumpido o están a flor de piel.

El TLCAN y la ‘muerte’ del campo mexicano

El pasado 23 de julio, The New York Times destacó la crisis del campo heredada por Fox, lo que era uno de sus mayores desafíos destacando el impasse que enfrentan los productores de caña de azúcar, los cafetaleros y los fruticultores, además de los cultivadores de maíz, arroz, sorgo y frijol  que no logran ingresar al mercado por no ser competitivos ante las importaciones de granos y otros productos agrícolas beneficiados con el Tratado de Libre Comercio gozando de bajos aranceles o libres de dicho impuesto, lo que también ha afectado a los recolectores de caucho y al gremio ganadero en pleno. A lo anterior, hay que sumar el proteccionismo a ultranza que se da en el país del Norte en rubros como el azúcar impactando a los principales ingenios mexicanos al limitar la importación de dicho producto a EU a 105,000 toneladas, cuando el exceso de azúcar de dichos ingenios es del orden de 450,00 toneladas que no pueden comercializar más allá del río Bravo, situación que los mantiene en una crisis de supervivencia, si no es que de ‘quiebra virtual’,  y con una deuda descomunal que difícilmente lograrán pagar (esta situación provocó que más de 5,000 cañeros protestaran en la ciudad de México ante oficinas de gobierno exigiendo se les pagasen  $420 millones de dólares que les adeudan 59 ingenios de la zafra del año anterior). Asimismo, a la desleal competencia debe agregarse que las principales empresas refresqueras del país están importando de EU ‘jarabes de maíz’ con alto contenido de fructuosa, como endulzantes para sus productos, que les cuestan más baratos sustituyendo a la fructuosa ‘mexicana’.

Y el drama sigue: el TLCAN establece cuotas de importación para los países firmantes, pero los EU no las respetan ingresando a México casi el 300% de lo establecido  en rubros como el maíz y el frijol libres de arancel, lo que ha provocado un desplome de precios en el mercado nacional de los mismos granos y de otros  como el café,  el arroz y  el trigo. Dicha práctica desleal, que forma parte de los efectos devastadores del TLCAN como detonador del ‘neoliberalismo agropecuario’ ha provocado estallidos sociales en Estados como Sinaloa, donde los agricultores se rebelaron violentamente  en protesta por la discriminatoria política alimentaria implementada desde Los Pinos generando una situación de verdadero caos social, la que no tardará en reproducirse en otras entidades como Veracruz, Jalisco, Sonora, Morelos, Campeche, Nayarit, Oaxaca, Guerrero  y Chiapas donde el impacto a los cultivadores no tiene precedente destacando, como valor agregado, la presencia y expansión del narcotráfico como ‘alternativa periférica’ que se les presenta a los hombres del campo transformándolos en potenciales delincuentes al obligárseles, como dice Mateo Zapata, a cultivar productos “con precio” antes que granos que se les pudren por estar los mercados devaluados. Según datos del New York Times difundidos por Ginger Thompson, los agricultores de Sinaloa no han logrado ingresar al mercado en este ciclo 2 millones 177 mil toneladas de maíz ante las importaciones del grano, que han aumentado un 14% al año; globalmente se habla de que 3.5 millones de cultivadores de maíz en el país se han empobrecido ante una disminución del precio del grano de casi  50% en 3 años. Paradójicamente, México se ostenta, ya, como el primer importador de granos de América Latina cuando, antes del TLCAN, era exportador por sus altos niveles de producción.

¿Intenta, Fox, “despoblar” el campo y modernizarlo con un puñado de  “Marlboro’s Man”?

     Ante tan catastrófico escenario, ya ilustrado por los “monoplanos” campesinos que dibujaba el genial Abel Quezada, el secretario de la SAGARPA Javier Usabiaga, flamante “rey del ajo” y del brócoli, quien les exige “calidad total” a los sufridos cultivadores para ser “competitivos”, intenta “aguantar vara”, como se lo sugirió el propio Presidente Fox, pero está consciente que la “bomba de tiempo” está a punto de estallar apuntalada por el PRI lo que provocará una reacción en cadena de alcances imprevisibles (¿la “segunda revolución agraria” tras el fracaso de la metafórica “Revolución Mexicana” convertida en membrete y frío enunciado de partidos políticos?), estallido social que hará sinergia con la inconformidad de diez millones de indígenas burlados por el remedo de la “Ley anti-Cocopa” aprobada bajo la mesa por una “clase política” retrógrada y antinacionalista simbolizada en la figura del neocortesiano y estereotipo del nuevo “hacendado” Diego Fernández de Cevallos para quien el mejor indio es el indio muerto (General Custer).

Pero lo anterior parece no preocuparle al Presidente. Para él y para sus asesores, la elegante y cosmopolita imagen del “Hombre Marlboro” , que no tiene nada que ver con el desarrapado, sucio, maloliente, analfabeto y muerto-de-hambre “campesino” a secas quien, para su mala suerte, sigue identificado con el PRI, debe ser el prototipo del nuevo “agricultor” para transformar al campo en verdaderos paraísos de cultivo, con la más avanzada tecnología agroindustrial y con la maquinaria más sofisticada (como ejemplo, favor de consultar la página www.johndeere.com) como sucede en Estados Unidos, Canadá y Europa donde da envidia contemplar los poéticos sembradíos. Y lo anterior, por supuesto, con solo un puñado de ‘maxiagricultores’ del corte  del propio Fox o del mismo Javier Usabiaga  quienes intentan imitar a exitosos rancheros tipo el clan de los Bush  que conforman élites de soberbios cowboys entrepreneur o al  paradigmático e inefable  J.R. Ewing, figura central de la soap opera “Dallas”.

     Pero, la pregunta obligada es la siguiente: ¿A dónde enviará Fox a esos “desterrados” 30 millones de mexicanos que viven modestamente de sus parcelas y de sus cosechas, ahora de escasa rentabilidad, incluyendo a comuneros en retirada y  jornaleros que desquitan el sueldo cultivando lo que antes eran sus ejidos y parcelas, ahora pertenecientes a  caciques y terratenientes como en la era del porfiriato? ¿Piensa, acaso, atraerlos a las megalópolis que existen en el país como la ciudad de México, Monterrey y Guadalajara donde están condenados a subsistir en el inframundo del lumpenproletariat y a depender de la mendicidad sometidos a un trato inhumano e indigno, o a transformarse en delincuentes o en policías y soldados tipo “Juan Pérez Jolote”? ¿O quizás la alternativa más productiva sea el de confinarlos en  las selvas para servir como ‘jornaleros’ de los cárteles del narcotráfico? ¿O sueña, Fox, con capacitarlos y transformarlos en productivos  “changarreros” o microempresarios, como lo propone la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural, lo que es misión más que  imposible?. La pregunta está en el aire: si Fox y el Gobierno Mexicano S.A.de C.V.  no se deciden apoyar al campo, ¡hoy, hoy, hoy!, ¿qué suerte correrán esos 30 millones de mexicanos “invisibles” dispuestos a todo, como lo ilustra la genial novela de Mario Vargas Llosa “La Guerra del Fin del Mundo”?. La respuesta  no tardará en develarse. El “Día D” está en puerta.

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