Semiótica del Poder
Agosto 19 de 2001
¡Guerrilleros en 'Foxilandia'!
 
Por Pablo Espinosa Vera

¿Qué esperaba el Presidente Fox y su influyente ‘think-tank’ de superhéroes?. Tras la agresión consumada contra diez millones de indígenas vía la aprobación de una vergonzosa  “Ley antiindígena” y ante la traición perpetrada  contra 30 millones de seres que pueblan el campo convertido en zona de desastre gracias a las ‘bondades’ del TLCAN, ¿esperaba ‘The Marlboro’s Man’ una fiesta nacional para celebrar su asertivo ‘estilo de gobernar’?.

Los ‘bombazos’, o “palomazos”, como los calificó Aguilar Zínzer (quien también comentó que era “...el peor acto de propaganda”) dirigidos contra sucursales de Banamex-Citigroup la noche del 8 de agosto por un supuesto comando de las FARC deben interpretarse como una ‘señal’ del descontento popular, con el riesgo de repetirse y hasta multiplicarse si no se cambia el rumbo que el Gobierno ha impuesto, ferozmente neoliberal, aunque Fox proclame lo contrario como lo hizo en una visita a Acapulco flanqueado por el tenor Plácido Domingo y por el Nuncio Apostólico Giuseppe Bertello: “...por ahí dicen que este Gobierno no tiene brújula, que no sabe para donde va y yo quiero decirles que ¡claro que sabemos a donde vamos, claro que sabemos lo que hay que hacer! Y lo sabemos porque ustedes nos lo han dicho, porque hemos escuchado cuáles son las necesidades del país, cómo se encuentran las cosas”. Y para apaciguar a los “nerviosos”, aseguró que “...la guerrilla ya se acabó en México, y ya estamos en paz, tranquilos, ya hay paz”..

Por lo visto, la ‘máquina decodificadora’ del Presidente, ante los mensajes que le emite la ciudadanía, los ‘interpreta’ eliminando todo ruido y toda información real dejando filtrar solamente las ‘bandas de redundancia’ que no comunican nada. O al menos así se entiende cuando el jefe de la Nación insiste en que ‘sabe qué hacer’  y en ‘cómo hacerlo’  guiado por el ‘faro’ lumínico que la sociedad en pleno mantiene sobre su cabeza  (¿le habrán aconsejado, las grandes mayorías, que se concentre en “vender” los activos nacionales y productivos para atraer toda la inversión posible, la que difícilmente se ‘derramará’ o en la base de la pirámide poblacional? ¿O le habrá susurrado el pueblo que siga generando promesas y expectativas a granel, las que difícilmente se cumplirán, para mantener el ánimo social en alto a nivel de ‘simulacro colectivo’? ¿O tal vez el mensaje recibido por el Presidente es que el país está muy bien, que “la guerrilla ya se acabó” y que las cosas se encuentran de maravilla, para que se dedique a elevar su rating de imagen a nivel internacional impactando a revistas como People’s que lo ubican como un latin lover?).

Definitivamente, es difícil que un pueblo, agobiado por el fantasma de la pobreza y por una demeritada “calidad de vida”, que aspiraba con toda inocencia a transitar a la democracia tras la “revolución” del 2 de julio del 2000 para, al menos, dotar de ‘sentido’ sus esperanzas y sueños, esté aconsejando a Fox perversamente. ¿O cómo se puede definir, por ejemplo, la draconiana iniciativa de ‘reforma fiscal’ diseñada para empobrecer aún más a las masas cautivas? ¿Y el ilusorio ‘federalismo fiscal’, prometido por Fox desde su campaña y que ahora es exigido a tambor batiente por  todos los gobernadores del país? ¿Y qué decir de la nefasta “Ley anti-Cocopa” que atenta contra los derechos humanos de los discriminados indios de México que tanto admiraba Fernando Benítez?.

La guerrilla, manifestación de la pobreza ante el abandono total

Dice un dicho popular, que “quien siembra vientos cosecha tempestades”. Y, lamentablemente, el Ejecutivo Federal se ha concentrado en sus estrategias de ‘business politics’ olvidándose, olímpicamente, de su compromiso con las grandes mayorías y con la Política Social Integral que es la que legitima y avala a un Gobierno. Trabajar para el beneficio de élites o minorías enriquecidas es lo que hacen los dictadores y los sátrapas que usufructúan el Poder para satisfacer intereses personales o de grupo.

Y la solución al descontento popular no es vía la represión o el ‘contraataque’, como lo pretende Fox al convocar, tras los ‘bombazos’ en ‘Foxilandia’ que recuerdan la ola de siniestros provocados por el PROCUP en 1994, a los integrantes del gabinete ‘Orden y Respeto’ para imponer medidas enérgicas actuando “con la mayor energía” contra los terroristas involucrados (supuestamente, miembros de la FARP, derivados del ERP y aliados con el Ejercito Villista Revolucionario del Pueblo y  con el ‘Comando Justiciero 28 de Julio’, que  dieron señales de vida tras presentarse el 14 de febrero del 2001 lanzando descargas de fusil  en el poblado morelense de San Felipe Neri, comunidad asolada por la pobreza y por la marginación). La solución es voltear hacía el pueblo, hacía los ‘olvidados de la Tierra’, y apoyarlos con propuestas de proyectos productivos para generar autoempleos, con microcréditos, con programas de autogestión y organización social, con centros de salud bien equipados, con escuelas, con talleres de capacitación técnica, con alimentos y con otros satisfactores que les permitan emerger dignamente (la Secretaría de Hacienda acaba de informar que la mayor parte del presupuesto asignado para 15 programas de ‘alto impacto social’ enfocados a alimentos, salud, empleo temporal e infraestructura básica, del orden de $100,822 millones de pesos, duerme el sueño de los justos en bóvedas bancarias, ya que en el primer semestre sólo se han erogado $37,400 millones.¿Acaso no hay ‘usuarios’ para utilizar dicha millonada de recursos?).

Este mismo fenómeno, a escala, se ha presentado en la SEDESOL donde, como lo informó el Oficial Mayor Octavio Aguilar, no se han ‘derramado’ los recursos destinados a las familias más pobres porque no se cubrieron los requisitos debidamente y por la falta de experiencia de los nuevos funcionarios, así como por problemas de ‘concertación’ con Estados, Municipios y organizaciones sociales.  De los $14,605 millones de pesos, que es el presupuesto de la SEDESOL para el 2001, en el primer semestre debió aplicarse  el 43% de los recursos pero solo se dispuso del 23% dejándose de ejercer $1,256 millones, destacando que en ‘programas contra la pobreza’ como el dedicado a brindar ‘Atención integral a Jornaleros’, con una partida de $184 millones de pesos, sólo se ha ejercido el 5.4%, en el ‘Programa de Empleo Temporal’ que cuenta con $1,503 millones de pesos, lo erogado es apenas del orden del 6.8%; el ‘Programa Vivah’ (Autoconstrucción y Mejoramiento de Vivienda Progresiva), dotado con $797 millones de pesos, está en ‘cero gasto’, igual que el dedicado a la ‘Atención a organizaciones indígenas en Chiapas’ que cuenta con $50 millones que permanecen intocables. ¿Acaso es un mito el de la pobreza, o es una señal de la brutal ineficiencia e insensibilidad de las nuevas autoridades que consideran que las partidas asignadas para la población más desvalida y vulnerable les pertenecen a ellos, o hay que “ahorrarlas”, al tornar complejos los sistemas para ‘liberar’ dichos recursos?.

Manifiesto de Campesinos e Indígenas Iracundos

Igual que el famoso manifiesto inglés de “los jóvenes iracundos” convertido en obra teatral, son ahora los hombres y mujeres del campo y la población indígena diseminada en 56 etnias las que exigen justicia a gritos. Y los brazos armados de estas comunidades, vinculados a las condiciones sociales que asolan a estos grandes grupos de población impactados por la pobreza extrema, por la discriminación, por el aislamiento, por la explotación, por el despojo y por la nula procuración de justicia, están a flor de piel, desde un negociador EZLN que ha sido traicionado por el Sistema (Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial), hasta un beligerante ERP con sus “extensiones”: el ERPI y las FARP, además del EVRP y del Ejercito ‘Ricardo Flores Magón’, de los 17 movimientos revolucionarios  que hay en el país, todos ellos asentados en las regiones de los Estados con las peores condiciones para la sobrevivencia (Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Puebla y Chiapas), como lo consigna la ‘Encuesta Nacional de Alimentos y Nutrición en el Medio Rural’’ de 1997.

Documentos como el elaborado por el General Brigadier Mario Acosta Chaparro, quien persiguió a Lucio Cabañas y defendió al gobierno de Rubén Figueroa en su rol de Comandante de la Brigada Blanco Antiguerrillera  (“Movimientos Subversivos en México”, 1990) o el libro de Carlos Montemayor que exhibe la génesis de la guerrilla y sus causales desde 1965 hasta 1998 (“La Guerrilla Recurrente”; Universidad Autónoma de Cd. Juárez, 1999, además de “Guerra en el paraíso”) sirven para ilustrar las motivaciones, con distintos enfoques, que coadyuvaron a la creación de estos brotes guerrilleros cuyo boom se dio entre 1972 y 1977, iniciando con el movimiento de base campesina impulsado en Morelos por Rubén Jaramillo en los 50s, quién fue amnistiado para ser brutalmente asesinado por un grupo de soldados que lo convirtieron en mártir y en bandera del peligroso PROCUP y del Partido de los Pobres de Lucio Cabañas, para devenir con el  ‘Movimiento 23 de Septiembre’ detonado en Pueblo Madera, Chihuahua, y con la guerrilla guerrerense comandada por Genaro Vázquez Rojas y por Lucio Cabañas cuya nueva versión, 20 años después, la representa el Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP) extendido en varias entidades de la República.

La memoria histórica y presente de la guerrilla, como un efecto de combatir la injusticia social, que se remonta incluso a los casos de Vicente Guerrero en la época de la Independencia, y a Juan Alvarez y Porfirio Díaz durante la ocupación francesa, incluyendo las históricas “Guerra de las Castas” en Yucatán (siglo XVII), la “Guerra del Yaqui” en Sonora y la “Rebelión Cristera” en el Bajío, no debe ser menospreciada por la ‘República Empresarial’ que preside Fox, quien está actuando en forma similar a los tecnócratas priístas que le legaron la Presidencia, y a los propios “gobiernos revolucionarios” que,  desde 1929 hasta 1978 establecieron los cimientos de la “corrupción institucionalizada” a costa del bienestar y de la calidad de vida de la población, minada sexenio tras sexenio.

Y en este contexto, la actitud demagógica del Consejero de Seguridad Nacional Adolfo Aguilar Zínzer, respecto de que ya “preveían” los ‘bombazos’ o los ‘inofensivos palomazos’ en contra de Banamex-Citigroup, asegurando que estos no se repetirían (¿?), sólo refleja el manejo irresponsable de las prácticas discursivas donde, como dice Umberto Eco, todo es válido, incluyendo el ‘inventar referentes’ o prescindir de ellos sustituyendo, en forma grotesca, al ‘Objeto’ en sí por un ‘Signo’ cualquiera. Es decir, el acudir al manoseado ‘discurso fantasma’ al que son tan afectos los foxistas para arreglar el mundo.

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