Semiótica del Poder
Septiembre 2 de 2001
Drama del Informe: ¿"Ser o ¡no ser!?"
 
Por Pablo Espinosa Vera

Al momento de leer estas líneas el Presidente cumplió el ritual simbólico del Primer Informe de Gobierno, aunque ya había adelantado vísperas tras señalar, días antes del performance que “...para mí las cosas son completas, el país está marchando, el país está caminando, el presupuesto está aplicándose y todos los programas y proyectos están en marcha, así que bajo ese punto de vista me siento satisfecho”. Refiriéndose a las criticas vertidas por Cuauhtémoc Cárdenas y por Francisco Labastida a su Gobierno antes del acto de liturgia política el Mandatario fue contundente: “Yo creo que todo el mundo tiene derecho a opinar, a hacer críticas, de eso se trata en una democracia, que cada quien exprese lo que siente...pero para mí las cosas hacía  este primer informe son completas”. Antes, en el marco de su programa radial “Fox en vivo, Fox contigo” dejó filtrar el tono de connotación pura y de potencial futurismo que predominaría en el contenido del documento de 700 páginas (¿?): “...estamos muy conscientes de las necesidades y demandas de las familias, de los Estados y de cada lugar del territorio y no vamos a defraudar. Vamos a continuar entregando nuestro tiempo, nuestro modesto talento, nuestra capacidad de luchar junto a ustedes para construir una gran nación. No perdamos la esperanza, mantengamos alto el espíritu y el ánimo que, al fin y al cabo, nuestros hijos habrán de agradecer el trabajo que cada uno hacemos para construir este México exitoso y triunfador”.

Partiendo de este tono fundamentalista y de esta hermenéutica donde todo proceso de interpretación desfavorable queda descontado, el jefe de la Nación se ha hecho de un ‘blindaje escenográfico’ para, por una parte, rechazar por sistema críticas y puntos de vista a su actuar y, por la otra, para motivar a sus gobernados con razones sentimentales, emotivas y neoiluministas acudiendo a toda clase de metáforas y de figuras retóricas enfocadas a persuadir y a manipular el inconsciente colectivo. En este tenor, que remite a una ‘Semiótica del Simulacro’ aunado a una ‘Semiótica de las Pasiones’ se debió construir el ‘Gran Texto’ que difícilmente provocará la tan necesaria ‘cooperación textual’ por parte del receptor  (Umberto Eco) para cobrar amplio sentido en una dimensión de ‘acción comunicativa’, a pesar de toda la parafernalia massmediática erigida en su entorno.

En un ejercicio de ‘inferencia’ o abducción (este texto se redactó previamente a la lectura del documento) se puede prever lo siguiente: convencido de su propia visión del mundo o Weltanschauung (K. Manheim), y ejerciendo prácticas discursivas ilocutivas que restringen la capacidad de réplica por parte de los oyentes, el Presidente dio lectura a un documento fincado en el llamado ‘pensamiento único’ (Ignacio Ramonet) donde predominaron ‘puntos fuertes’ del Gobierno, aciertos parciales, contradicciones camuflageadas, buenas intenciones, llamados a la comprensión ante ‘actos fallidos’, escenarios utópicos, imposición de ‘puntos de vista’ y estadísticas macroeconómicas positivas más otros elementos afines eludiendo, por supuesto, los grandes errores y debilidades que han impactado, directamente, a las mayorías nacionales como loes la triste realidad de los  trabajadores con salarios deprimidos y a quienes se les intenta imponer el 15% del IVA en alimentos y medicinas, los campesinos compitiendo deslealmente en el marco del TLCAN ante agricultores de EE.UU. que cuentan con amplios subsidios gubernamentales, las comunidades indígenas “reconocidas” por la Constitución en un contexto analógico y simbólico, nunca denotativo, y los más de 60 millones de pobres que seguirán sufriendo su destino por efectos, según Fox, de la desaceleración de la economía estadounidense y por la caída de los precios internacionales del petróleo que precipitaron a la economía mexicana a un estado de ‘recesión’ o congelamiento que el propio Gobierno se niega a aceptar.

El nombre del juego: ‘Continuismo’, a secas

Este Primer Informe se asemeja seguramente, conociendo la naturaleza de ‘businessman’ del Presidente y su pasión por las inversiones, vengan de donde vengan,  a un anexo del 6° Informe rendido por el expresidente Ernesto Zedillo, con ciertos matices y texturas que lo diferencian. El espíritu del ‘continuismo a ultranza’, magnificado en el rubro de lo ‘macroeconómico’ (control de las principales variables) y en el del ‘business politics’ es más que evidente por ser uno de los ámbitos donde puede presumir ampliamente el flamante Presidente emanado de la Oposición quien no podrá jactarse de haber construido, ya, la tan ansiada ‘transición a la democracia’, como lo esperaban todos los mexicanos tras el sorpresivo triunfo del 2 de julio del 2000. El propio presidente español José María Aznar, en su último viaje a México, reconoció que aún estaba lejos la transición por no existir un acuerdo político nacional como lo fue, en España, tras la caída de la dictadura franquista, el histórico ‘Pacto de la Moncloa’ que convoco a todas las fuerzas sociales, políticas y económicas en torno a un proyecto de gobierno ampliamente participativo y popular.

Como en Hamlet, los fantasmas de la tecnoburocracia rondan el Palacio y la residencia oficial de Los Pinos imponiendo sus visiones maniqueístas y sus propios códigos de realpolitik que el nuevo inquilino ha retomado y resemantizado, a la voz de “¡No hagan olas!”, confiando en la ‘funcionalidad’ de dichos sistemas significantes que le han permitido mantener el control y la estabilidad pero dentro de parámetros conservaduristas y facciosos. Aquí, en este modelo enfocado a beneficiar a la población ubicada en los deciles IX y X diseñados por el INEGI, el concepto de ‘crecimiento económico’ choca de frente con el de ‘distribución equitativa de la riqueza’, a lo que debe agregarse la tendencia ‘ahorradora’ del propio Gobierno aferrado a no liberar recursos presupuestales ya autorizados por el Congreso contribuyendo, con ello, a la temida recesión y al consecuente empobrecimiento de los sectores más desprotegidos y más vulnerables de la población ubicados en la base de la pirámide social.

Ser o no ser, he ahí el dilema”; así se planteaba el Principe Hamlet su propia posición y actitud a tomar ante hechos terribles e inconcebibles que derivaron en una matanza total de los principales protagonistas involucrados en el affaire. ¿Qué posición adoptará Fox, instalado en un drama similar y aferrado a una visión hermenéutica y heurística de la que se niega a salir? Lo más predecible: la del ‘no ser’ que resulta más cómoda y menos comprometida como lo revelará la ‘rendición de cuentas’ de este Primer Informe, más de tipo simbólico que autocrítico, aunque lo que preocupa es lo que seguirá a partir del ‘día siguiente’. Lo más saludable es no hacerse ilusiones en el porvenir foxista; a fin de cuentas, el ‘desencanto’ y la desilusión están a flor de piel y revertir este sentimiento social resulta  misión casi imposible.

¿”Foxilandia”, el sueño perdido?

En una dimensión perlocutiva (efectos del discurso social caracterizado por la imposición de las intencionalidades ocultas del emisor), lo mas seguro es que la ‘semiosis social’ provocada por el Primer Informe operará negativamente ante dicho ‘desencanto’ (fin de la ilusoria ‘luna de miel’ entre Fox y sus gobernados) simbolizando, para el Ejecutivo Federal, el fin de su sueño dorado representado por “Foxilandia”, referente virtual  que el Presidente  se ha dedicado a construir palmo a palmo divorciándose de la realidad a secas que no tiene nada de “país de las maravillas” como insiste, reiteradamente.

Foxilandia” se identifica con México, Inc. y con la ‘gerentecracia’ que lo rige, universo diametralmente opuesto al México real donde sobreviven 80 millones de seres (deciles I al VIII) en la ‘cuerda floja’ de la vida cotidiana sometidos al Poder (sic) que late como microinstancias de poder en todos los resquicios y subterfugios del tejido social y de las relaciones institucionales e ideológicas como lo devela Michel Foucault en La libertad de saber. Pero estos millones de mexicanos han despertado del sueño, como diría John Lennon y empiezan a manifestarlo en infinidad de modalidades simbólicas y pragmáticas que van desde rumores que suben de tono vía la comunicación interpersonal y marchas callejeras hasta  plantones de protesta en oficinas gubernamentales incluyendo  performances enfocados a magnificar actitudes de rechazo ante actos de poder de corte arbitrario y autoritario (en el viaje que emprenderá Fox a los EE.UU. del 5 al 7 de septiembre, donde se le considera casi un ‘superhéroe’, se enfrentará a más de 300 organizaciones civiles de defensa de los derechos humanos de trabajadores indocumentados integradas en la ‘Coalisión por la Dignidad y Amnistía en Estados Unidos’  que protestarán contra la ‘política foxista’ concentrada en promover ante el Gobierno de Bush  la ‘contratación temporal’ de ilegales afectando, con ello, las aspiraciones de los mismos a lograr la residencia permanente, como lo expresó el líder de dicha Coalisión, el sacerdote jesuita Joel Magallán: “...no tengo esperanza en que Fox quiera realmente ayudar a los mexicanos, simplemente creo que quiere resolver su problema de desempleo y quiere vender a los mexicanos como esclavos contratados legalmente”).

El ocaso de “Foxilandia”, que se iniciará tras la presentación del Primer Informe, quizás sirva para ubicar a Fox en la realidad aunque difícilmente modificará su obsesión y su rol de  “Vendedor más Grande del Planeta” por su acendrada vocación de cowboy entrepreneur, vocación que retroalimentará con su cercano viaje de cobertura mundialista entre septiembre y octubre del 2001 donde recorrerá varios países de Europa incluido el Estado del Vaticano, haciendo una escala en Brasil y retornando al Viejo Mundo para proseguir su marcha hacía China donde se reunirá con mandatarios de todo el orbe. En dicha travesía, por supuesto, el objetivo central es atraer inversiones utilizando como “curricán” el denostado ‘Plan Puebla Panamá’ que “obedece a intereses de EU”, como lo reveló Cuauhtémoc Cárdenas ante una comparecencia del director del mismo, Florencio Salazar, en los dominios del PRD: “Uno de los objetivos centrales del PPP y uno de los intereses que empujan al gobierno de México a constituirse en promotor activo del Plan, es el de asegurar que el sur-sureste mexicano se consolide como una de las zonas principales de abastecimiento de hidrocarburos, en el largo plazo, de Estados Unidos (además de que) México no debe ser la barrera que con medidas policíacas frene la migración centroamericana hacía Estados Unidos. México no debe ser el que haga el trabajo sucio por cuenta de los vecinos del norte”. Pero a Fox, las opiniones de su antiguo rival por la Presidencia, le pasan de noche. A él, lo que le interesa es ¡vender, vender y vender a México! aunque vaya su alma de por medio.    

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