Semiótica del Poder
Septiembre 9 de 2001
¡'Super-Fox' en Estados Unidos!
 
Por Pablo Espinosa Vera

En lo que es la primera visita de Estado de un Mandatario extranjero a Washington D.C., le tocó el honor al Presidente Fox (“The Coca Cola Man”)  de ser el elegido para reunirse nuevamente  con su nuevo y entrañable amigo  George Bush  para discutir, como tema prioritario de la agenda, aparte de los temas candentes de la ‘coordinación energética regional’ y de estrategias para el combate al narcotráfico, al tráfico de armas y al de migrantes, un acuerdo migratorio para legalizar la estancia de tres millones de mexicanos indocumentados de los ocho millones y medio que viven en el país del Norte (de 800,000, en 1970, han pasado a 8.5 millones, de los cuales el 23% ha adquirido la nacionalidad estadounidense y más de cuatro millones son ilegales), lo que parece misión casi imposible ante la firme oposición del Congreso (el Senador republicano Phil Gramm declaró el 30 de julio que una legislación de tal clase solo sería aprobada “...pasando por mi cadáver ya frío”)  y ante fuerzas de presión representadas por los trabajadores de sindicatos estadounidenses incorporados a la poderosa AFL-CIO con 13 millones de afiliados que  estuvieron en contra del TLCAN y que ven en la nueva medida una amenaza latente por la competitividad que se generará en la lucha por toda clase de puestos de trabajo.

El 20 de agosto pasado, el propio George Bush Jr. , ante la oleada de críticas y recriminaciones que ha recibido la iniciativa por parte de amplios sectores de la sociedad, lo que se consigna en una encuesta realizada por la agencia de relaciones públicas PSI con sede en Austin Texas donde el 45% de los entrevistados se declararon en contra de la legalización ante 21% a favor y 34% indecisos (‘Cambio’ ; 2-8 de septiembre, 2001; No. 13),  dio por descontada dicha posibilidad (plan de amnistía) sustituyéndola por la de contratar, mediante visas temporales para ‘trabajadores huéspedes’, a mexicanos que operan fuera de la ley  (el Embajador Jeffrey Davidow anunció que se acaban de autorizar 60,000 visas H2A y H2B), medida también rechazada por las mismas fuerzas opositoras como lo destacan Amy Burrus y Geri Smith: “...Ya de antemano, los republicanos conservadores están furiosos respecto a una amnistía, por limitada que sea, para los ilegales mexicanos, y las encuestas arrojan que los electores están divididos. Numerosos trabajadores y sindicatos se oponen a la concesión de más visas temporales, temiendo una mayor presión salarial y una clase de trabajadores con pocos derechos. Y, si la economía estadounidense se desploma, el apoyo a la inmigración podría desvanecerse” (Business Week; 10-IX-01).

Al despliegue de esfuerzos realizados por ambas naciones para concretizar un acuerdo de tal envergadura al largo plazo, incorporando como interlocutores dentro de una Comisión ad hoc a personalidades del más alto nivel como el General Colin Powell, Secretario de Estado, y al Procurador de Justicia John Ashcroft por el lado norteamericano, y por el lado mexicano al Canciller Jorge G. Castañeda y al responsable de la Secretaría de Gobernación Santiago Creel, se sumó el propio Fox al comparecer ante el Congreso estadounidense por invitación oficial, impulsando ante legisladores de ambas Cámaras a favor de la insólita propuesta que se antoja difícil de ser aprobada, incorporada al tema más amplio de la integración económica a la que ha apostado el mandatario mexicano, incluyendo el intenso cabildeo de despachos especializados en lobby recién contratados por el Embajador Juan José Bremen por instrucciones de la Cancillería (Patton Boggs LLP; Barbour, Griffith &Rogers; y APCO Worldwide).

El ‘boleto’ de Jorge G. Castañeda para el 2006: el acuerdo migratorio

Para el Canciller Castañeda, lograr pactar la regularización de cuatro millones de ilegales asentados en territorio norteamericano representa su “boleto” para forjar su capital político y competir, en el 2006, por la Presidencia de la República como candidato del PAN o del futuro partido integrado por “Los Amigos de Fox”, como lo adelantó el periódico inglés  The Financial Times con base a declaraciones del exasesor de Fox, Francisco de Paula León quien sugirió, además, que el propio  Jorge G. Castañeda podría estar al frente de la nueva organización política en ciernes.

El riesgo que afronta el “Güero” Castañeda, como se le conoce coloquialmente, es evitar ser “descarrilado” por la ‘nomenklatura’ panista, quienes lo consideran un advenedizo y un oportunista dentro del gabinete (el ‘Jefe’ Diego Fernández de Cevallos lo mantiene en el primer lugar de su “lista negra” igual que la Primera Dama Marta María Sahagún de Fox), además de ubicarlo, por sus antecedentes izquierdizantes, como enemigo a ultranza de los principios doctrinarios del PAN, partido que ha iniciado una estrategia de ‘presiones’ centradas en la figura de Fox para reestructurar su gabinete al corto plazo para  incorporar a destacados panistas en las ‘cabinas de mandos’ de la  SRE, la SHyCP, la SAGARPA, el IMSS, la STyPS, la Coordinación del ‘Plan Puebla Panamá’ y otras dependencias cuyos titulares han demostrado ineficiencia aunado a un protagonismo excesivo que opaca a Fox.

Pero nada de eso desalienta al ‘Canciller de Hierro’, que ha instaurado, contando con el aval del Presidente, una agresiva política exterior fincada en cinco prioridades, matizadas de idealismo y de demagogia, dadas a conocer por el propio Castañeda como lo son :1) ”Cambiar la imagen de México en el mundo...transformar la imagen de México, que es mala, lo peor que tiene el país..”; .2) “Lograr un acuerdo migratorio con Estados Unidos...; 3) “México debe estar a la vanguardia de la promoción no sólo de los temas de derechos humanos y de democracia sino de la creciente jurisdicción universal de esos temas...”; 4) “La inclusión de la cultura en la proyección internacional de México...”, y 5) “Más promoción económica...” (Cambio; 22-28 de julio, 2001; No. 7). Por supuesto, en la ‘visión ideológica’ del Canciller, que ha transitado a velocidad de un izquierdismo iluminista a un ‘centroderechismo’ neocapitalista no caben temas como las futuras relaciones con Cuba ni los de solidaridad con ‘países desalineados’ (víctimas del neoliberalismo) ni mucho menos tópicos inspirados en la ‘Doctrina Estrada’ que yace en el sótano de la Cancillería destacando las tesis juaristas de “No Intervención y Respeto a la Autodeterminación de los Pueblos”. En el esquema del “Güero”, el envío de tropas mexicanas a Sudamérica (“Plan Colombia”) u a otras zonas de conflicto (con ‘cascos azules’ de la ONU para legitimar las ‘intervenciones’) marcadas  por los ‘halcones’de  EE.UU., ya es una realidad dentro del proyecto de ‘integración mexicoestadounidense’ , como lo es el apoyo total al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y, por supuesto, como futuro miembro del Consejo de Seguridad de la ONU (si declina República Dominicana), el Vo.Bo. al remake de la “Guerra de las Galaxias II” revivido por George Bush Jr., posmoderna versión del esquizofrénico “Dr. Insólito” concebido por Stanley Kubrick,  ante la notoria molestia de la comunidad internacional que prevee el inicio de una nueva ‘guerra fría’.

Fox, como Salinas, “Superhéroe” en el país del Norte

La ‘Generación de los Tecnócratas’, de Carlos Salinas a Vicente Fox, sedujo y fascinó a los norteamericanos y a su alterego: la maquinaria massmediática. En el caso del hombre de Agualeguas, que desde Dublín influye en el manejo de variables macroeconómicas vía sus nexos estratégicos con las corredurías de Wall Street, con funcionarios del Depto., del Tesoro, de la Reserva Federal  y con megaempresarios transnacionales y nacionales, su estrecha relación con George Bush Senior, que condujo a la creación del TLCAN, está más viva que nunca ante la memoria de los mass media de cobertura planetaria y ante el propio establishment estadounidense. En este contexto, Fox es un ‘continuista’ nato que difícilmente logrará disociarse, ante el arquetipo predominante en el imaginario social del Coloso del Norte, de su antecesor en Los Pinos sin menospreciar sus ‘marcas de identidad’ que lo asemejan con el propio Ernesto Zedillo, ahora al servicio de poderosas empresas multinacionales con sede en EE.UU. (Procter & Gamble; Union Pacific) y de medios de influencia mundialista como la revista Forbes además de fungir como funcionario de la ONU en el ámbito de financiamiento del desarrollo que tendrá su “Cumbre” en el 2002.

El rol de virtual ‘Superhéroe’ que se le concedió a Carlos Salinas extrafronteras, en un extraño revival, ahora lo usufructúa Fox con las ventajas y riesgos que ello implica. Además de detentar un rol de posmoderno “Robin Hood” defendiendo a millones de inmigrantes ilegales afincados en la primera superpotencia del orbe, Fox deberá  coadyuvar, enérgicamente, para que los recursos energéticos del país se canalicen al mercado más grande del mundo, como se definió tras la Cumbre de las Américas realizada en Ottawa en abril del 2001 al pactarse una ‘Coordinación Energética Regional’ que incluía a los tres miembros del TLCAN como paso previo para crear, en el 2005, una ‘Coordinación Energética Latinoamericana’ como parte del ALCA cuyo gran beneficiario lo serán los Estados Unidos. Además, el popular ‘The Marlboro Man’ tendrá que erigirse como un socio a carta cabal para enfrentar a los todopoderosos ‘carteles’ del narcotráfico dejando paso libre a la DEA y al FBI para que operen en territorio mexicano con el rango de potenciales ‘agentes 007’ y para proseguir con la política de extraditar a capos y barones de la droga, proceso que ya se ha iniciado ante el beneplácito de los vecinos del país del Norte.

En la nueva política exterior, México asume más un papel de ‘cómplice’ y de cabildeador internacional de los EE.UU., que de simple aliado comercial, rol que jugó tras la firma del TLCAN. El proyecto de ‘integración’ rebasa, así, lo meramente económico para irrumpir en el tenebroso mundo de lo político regido por una visión beligerante y agresiva como lo es la sostenida por George Bush Jr. y por el ‘Nuevo Orden del Poder’. La propia ‘Coordinación Energética Regional’ deviene a representar la entrega incondicional de recursos estratégicos a los estadounidenses a cambio de migajas y de vítores al nuevo mandatario que vive en un mundo de ensoñación y de fantasía como lo vivió Antonio López de Santa Ana en su último gobierno (1853-1855) quien vendió 100,000 kms. cuadrados de territorio a los EE.UU. vía los tratados de ‘La Mesilla’ tras formar una ‘corte’ que le brindaba el título de “Alteza Serenísima”. ¿Se repite la historia vía PEMEX, la CFE y el depredador ‘Plan Puebla Panamá’?

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