Semiótica del Poder
Septiembre 23 de 2001
¿3ª. Guerra Mundial, tipo "Matrix"?
 
Por Pablo Espinosa Vera

El Presidente George W. Bush enfrenta una ‘Guerra Santa’ (Jihad) sin precedente declarada por el fundamentalismo islámico para ‘honrar’ a Alá, lo que suena a capítulo de “Las mil y una noches”. El odio histórico que se ha ido gestando contra los Estados Unidos en países como Siria, Líbano, Irán, Afganistán, Irak y Sudán, ahora en la mira de la superpotencia americana recrudecido por el apoyo a ultranza que EU le concede a Israel en su guerra contra el Estado Palestino de Yasser Arafat, ha sido capitalizado por el “Enemigo Público No. 1” de los EU: Osama bin Laden, poseedor de una fortuna estimada en $3,000 millones de dólares,  cuyo movimiento Al-Qaida, creado en 1980 y con células en varios países y organizaciones guerrilleras, se rige por un discurso vengativo y extremista (“Frente Islámico Mundial por la Guerra Santa contra el deber de todo musulmán de matar a los ciudadanos estadounidenses –civiles o militares- y sus aliados donde quiera que estén”) que explica la actitud de los kamikazes que se lanzaron en aviones de American Airlines y United Airlines contra las torres del World Trade Center y contra el impenetrable Pentágono. El exdirector del FBI en New York James K. Kalstrom reconoció, tras el atentado en la ‘Gran Manzana’ que “...ésta es una antigua guerra que llegó a un nuevo campo de batalla”.

A pesar de que el mandatario norteamericano expresó querer a bin Laden “vivo o muerto” (“...yo busco justicia. Esto es como los viejos afiches del lejano Oeste que según recuerdo proclamaban: “Se busca vivo o muerto”...”), y con todo el aparato militar que empieza a movilizarse para cazarlo (varios destructores y portaaviones con misiles teledirigidos de crucero “Tomahawk como el “Enterprise”, el “Corl Vinson”, el “USS Vincenes”, el “USS Curtis Wilbur”, el “USS Kitty Hawks”se han concentrado en el mar arábigo además  del inminente arribo de dos portaaviones nucleares, el “Stinnis” y el “Constelation”, más siete submarinos y 40 destructores mientras se alistan los 38,000 marines entrenados para guerra antiterrorista de los 120,000 que militan en la base naval de Pendleton de San Diego y los 40,000 elementos de las fuerzas especiales incluyendo ‘rangers’, ‘boinas verdes’, los SEAL de la Armada y los grupos tácticos de la Fuerza Aérea), difícilmente lograrán capturar al líder mundial del terrorismo islámico el que, según el presidente Talibán de Afganistán Mulla Mohammad Omar”...bin Laden no es capaz de algo así”, respaldando lo señalado por el propio fundamentalista según un cable difundido por la agencia Afghan Islamic Press: “Estados Unidos me señala con el dedo, pero categóricamente que no he hecho esto”,  tras haber abandonado la ciudad de Kandahar junto con sus cuatro esposas y sus hijos para ocultarse en una base secreta del país afgano.

El Vicepresidente Dick Cheney, coincidiendo con el general Colin Powell, secretario de Estado y ‘héroe de guerra’ tras su incursión en la guerra del Golfo Pérsico, señalan con el dedo ígneo a bin Laden como el autor del genocidio donde murieron más de 5,000 inocentes, aunque reconocen que el enemigo es “invisible”, que está oculto y balcanizado en células por todo el mundo por lo que la guerra contra el terrorismo mundial será prolongada, lo que enfatizó el propio Bush durante su programa radial de la semana pasada tras señalar que aquellos que decidieron hacer la guerra contra Estados Unidos “...escogieron su propia destrucción”, enfatizando que “...estamos planeando una campaña amplia y sostenida para dar seguridad a nuestro país y para erradicar totalmente el demonio del terrorismo y estamos decididos a conseguir el fin de este conflicto...yo no me conformo con un acto simbólico; nuestra respuesta será fuerte, sostenida y efectiva”. Tambores de guerra a toda intensidad, ni más ni menos.

Noam Chomsky: una guerra para beneficiar a los ‘halcones’

Mientras el Secretario de la Defensa Ronaldo Rumsfeld señala que la mejor defensa es un ataque devastador contra los santuarios de los grupos terroristas, el experto en política internacional y profesor del MIT  Noam Chomsky, cuyas teorías sobre gramática generativa revolucionaron el concepto de la lingüística contemporánea, comenta que estamos ante un nuevo tipo de guerra que beneficiará a los “hombres duros” de EU y sus contrapartes: “...el ataque terrorista fue un asalto mayor contra los pueblos pobres y oprimidos de todo el mundo. Los palestinos serán aplastados por esto. Es un regalo a la derecha dura jingoísta estadunidense, y también a la de Israel....Estados Unidos ahora está planeando el tipo de guerra a que está acostumbrado el Oeste. Eso es, realizar algún ataque masivo en contra de otros. Pero el problema esta vez es que probablemente será diferente. Eso es lo que desea bin Laden y otros como él, ataques masivos. Responderán probablemente con más ataques terroristas. Cosas como la ocurrida el martes (11 de septiembre) son en verdad imparables... ¿Qué difícil piensan que sería, por ejemplo, meter una bomba de 15 libras de plutonio a través de la frontera mexicana o canadiense? ¿Estaría más allá de sus talentos o los míos o de terroristas sofisticados? Eso es a lo que estamos invitando” (La Jornada; 15-IX-01).

Norman Mailer observa, en las ocho columnas del diario anterior (17-IX-01) que “...con la guerra Estados Unidos será el país más odiado” tras agregar, en otro medio: “Si somos inteligentes, tales como Israel comenzaremos ahora a pensar con mayor claridad sobre el enemigo sin Estado como una amenaza a nuestra seguridad nacional. Quizá, luego de las obligatorias y simbólicas represalias , que serán tan inefectivas como las de Israel, nuestro presidente ocupará más tiempo hablando sobre lo real –una vigilancia mundial en materia de inteligencia y cumplimiento de la ley- que depende de un mundo cuidadosamente construido a partir de alianzas, y menos acerca de la amenaza del juego de computadora de un misil nuclear proveniente de un estado suicida rebelde, al cual podremos manejar desde la soledad del cuarto de las misiones difíciles” (L.A. Times Sindícate; Cambio; 16-22 Septiembre, 2001, No. 15) 

     Lo que avizoran ambos pensadores desde ópticas distintas que tienden a converger, es que deben desecharse las viejas estrategias del pasado fincadas en la ‘ley del Talión’, como diría Carlos Fuentes, que solo generarán más y más violencia en una espiral kafkiana,  para asumir una visión más inteligente y apegada al Derecho Internacional, lo que resulta difícil de aceptar para una sociedad condicionada por la cultura de la televisión y por thrillers tipo “Duro de matar” (I:1988; II:1990; III: 1995; IV: 1999; Dir. John McTierman y Renny Harlin) y “Contra el enemigo” (1999; Dir. Edward Zwick), que claman por venganza y que esperan un golpe espectacular no muy alejado del escenario de una bomba nuclear sobre el país afgano para que sirva de lección a todos los terroristas de religión musulmana (árabes e islámicos).

Bush, clásico pistolero del Viejo Oeste contra Bin Laden

En forma más que dramática, y al clásico estilo hollywoodense, el Presidente Bush  lanzó la arenga vengativa: “Han atizado el poderío del pueblo americano y vamos a atraparlos, no importa lo que cueste”, obligando al gobierno de Mulla Mahommed Omar a convocar a un consejo islámico de alto nivel en la ciudad de Kabul, capital de Afganistán, con líderes religiosos para decidir la entrega de Osama bin Laden, lo que se antoja imposible dado el propio poder de movilización del jefe del terrorismo mundial vía su organización Al-Qaida quien seguramente cuenta con un amplio número de ‘vías de escape’ para hacerse humo a los ojos de sus perseguidores conscientes que enfrentan a un enemigo “invisible”: la red de redes del terrorismo mundial balcanizado en infinidad de ‘células’ en 60 países, según datos proporcionados por Donald Rumsfeld.

Pero suponiendo que sea atrapado vivo el líder del fundamentalismo islámico, que los propios EU revivieron al fortalecer con armas, dinero e ideología a los guerrilleros comandados por bin Laden durante la invasión de Rusia a Afganistán en los 80s esperando hacerse de un país aliado, este hecho provocaría una violenta reacción por parte del terrorismo mundial, como lo avizora Noam Chomsky. Y si es entregado “muerto”, como reza el cartel del Viejo Oeste citado por Bush (“Se busca vivo o muerto”), no tardarían en resurgir otros bin Laden, como las cabezas de la hidra que se reproducen tras ser cortadas,  lo que profetizó el propio jefe afgano en una entrevista anterior, quien abandonó la ciudad sureña de Kandahar junto con sus esposas e hijos para refugiarse en una base militar oculta.

En un documento dado a conocer por el Departamento de Estado en abril de 2001 titulado “Informe Global sobre Terrorismo” citado por la revista Proceso (No. 1298; 16-IX-01), se revelan datos sobre 29 organizaciones terroristas, de las que 14 son de tendencia extremista islámica, responsables en su conjunto de 423 atentados de “terrorismo internacional” que dejaron un saldo de 405 muertos, señalándose en el informe la lista de los “terroristas más buscados” destacando, aparte de Osama bin Laden que encabeza la lista, los chechenos Shamil Basaev, Yusuf Krimshamhalov y Magomed Salikhov, así como Eric Robert Rudolph de EU. Por naciones, las ‘patrocinadoras’ las encabezan Irán, Irak, Siria, Libia, Cuba, Corea del Norte y Sudán.  ¿Qué tipo de ‘guerra’ o de ‘Cruzada’ deberán diseñar el Consejo de Seguridad Nacional de  Bush y sus aliados europeos para enfrentar a esta red de ‘enemigos sin Estado’ dispuestos a ofrendar sus vidas en operativos kamikazes como lo hicieron en los atentados del 11 de septiembre?. Definitivamente, una ‘guerra inteligente’ diseminándose en infinidad de ‘microfrentes de guerra’ para enfrentar las ‘células’, lo que requerirá apoyarse más en métodos no convencionales como lo son las fuerzas  de ‘Operaciones Especiales’, lo que señaló Ronald Rumsfeld,  antes que en los métodos tradicionales a los que usualmente acude el gobierno norteamerticano para dirimir conflictos, como son los bombardeos y el despliegue de tanques y barcos de guerra en territorio enemigo. Erradicar la ‘red de redes’ del terrorismo mundial que abarcan más de 60 países resulta misión más que imposible, por lo que se habla de una ‘guerra prolongada’ donde habrá revires y represalias semejantes, quizás, al ‘efecto World Trade Center’. Dick Cheney, el Vicepresidente, comentó que la ‘nueva guerra’ (‘Tercera Guerra Mundial’) será diferente a las tradicionales: “...es muy importante que la gente entienda que esta es una proposición a largo plazo, que no será como la Guerra del Golfo Pérsico o “Tormenta del desierto” en que sólo hubo cuatro días de combate. Este va a ser el tipo de trabajo que probablemente tome años, porque el foco no es únicamente sobre un individuo. El problema aquí es terrorismo”. ¿Una guerra tipo “Matrix”?.  
   

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