Semiótica del Poder
Noviembre 11 de 2002
¡Guerra de Fox contra 'mass media'!
 
Por Pablo Espinosa Vera

El fantasma del autoritarismo represivo empieza a penetrar en la mente de Fox (“...no faltan voces que me piden ya ponga orden...”). Y es que el Presidente Fox empieza a convencerse a sí mismo de que es víctima de una incruenta e implacable ‘cacería’ emprendida por los medios de comunicación para “tumbarlo de la silla” (como lo hicieron contra el ‘Prócer de la Democracia’ Francisco I. Madero, como lo señaló hace meses Jorge G. Castañeda a Los Angeles Times al comentar que se intentaba “derrocar” a Fox) destacando, en esta cruzada, la prensa contestataria y contracultural que lo único que ha hecho (con sentido crítico, por supuesto), es difundir y exhibir las veleidades de los actos y las acciones de Gobierno, con todas las vanidades implícitas (Tom Wolfe), saturadas de retórica y de demagogia, escenarios de simulación que han evadido y que minimizan la realidad y que no tienen nada que ver con la infinidad de promesas y expectativas hechas por Fox, en sus afanes por llegar a Los Pinos,  a una sociedad sedienta de democracia, de libertad y de sentido de la verdad (veridicidad).

En esta misma frecuencia, y aunque Usted no lo crea, hace una semana, en su programa radiofónico “Fox en vivo, Fox contigo”, el Presidente virtualmente tronó contra la industria massmediática (“...hemos estado bajo una metralla impresionante de ataques por una sarta de babosadas  que no tienen la menor importancia para nuestro país”) afirmando, en tono contundente y propio de quien se encuentra en la ‘casa del ahorcado’ que “...ni se crean que me van a tumbar a mí con críticas de periódicos” para después reconocer que ha dejado de leer “una buena cantidad” de diarios porque “...francamente me amargaban un poco el día” (el mismo ‘método’ utilizado por el expresidente Ernesto Zedillo quien olímpicamente ignoró a la prensa y a la sociedad  encerrándose en su caja de cristal y en su propia ‘hermenéutica’ construida a base de ‘verdades absolutas’ inspiradas por su think-tank de cabecera, muy similar al del actual Presidente). Un día después, tras salir de misa en San Cristóbal aclaró que sólo insistía en “...decir mi verdad” agregando en tono retórico: “...yo invito a la prensa a que hagamos lo mismo, a que en lugar de estar tratando de erosionar o de destruir la Presidencia de la República (asumida por un ‘referente’ con nombre y apellido: Vicente Fox), tratemos de sacar adelante a nuestro país”.

La verdad es que Fox está harto del ‘libertinaje’ ejercido por los mass media  que han hecho de la ‘crítica’ su razón de ser para cumplir con su cometido de servir a la sociedad (finalmente, los medios son ‘mediadores’ entre la sociedad y el poder). El Jefe del Ejecutivo olvida, quizás, el compromiso de los medios con la ciudadanía, con el hombre común y corriente, más que el “compromiso” con el Poder Presidencial a pesar de los embutes (sic). Y también olvida, haciéndose el ‘occiso’, que él mismo, su imagen a nivel de metalenguaje, fue construida por esa megamáquina massmediática y enunciataria de la que ahora reniega y que fue a través de esa ‘red comunicacional’ que logró instaurar un discurso de guerra total en contra del establishment y del statu quo representado por la ‘dictadura priísta’ acuartelada en Los Pinos, discurso que penetró en la tejné social (Aristóteles)  que se lo apropió y lo hizo suyo llevándolo al poder. Sin el refuerzo mediático, Fox estaría ‘congelando’ alimentos en su fábrica de León esperando ser elegido, si tenía suerte, Senador por el PAN.

Sin el apoyo de ese aparato mediático, que ahora le resulta tan molesto, Fox no hubiese llegado al poder supremo, ni aún siendo Superman. Y ahora intenta deshacerse de esa fenomenal ‘caja de resonancia’, con voz propia (cada medio se rige por un estilema y por una visión ideológica) la que, según sus propias palabras, se ha especializado en difundir, en torno a él mismo y al Gobierno que preside, “...la calumnia, el engaño y la mentira”, asumiendo una peligrosa actitud de autoritarismo a ultranza que rememora las páginas más  negras del sexenio de Gustavo Díaz Ordaz y de Luis Echeverría, feroces enemigos de la crítica, cuyo final estuvo marcado, el del primero,  por un baño de sangre sin precedente, y el del segundo por sus afanes por acallar a la crítica proveniente de Excelsior  ¿Se repetirá la historia partiendo del ‘mito del eterno retorno’ (Mircea Elíade & Octavio Paz)?

Los medios, verdadero espejo de la democracia

En su condena contra la red comunicacional el Presidente olvida (como lo hace periódicamente el Canciller Jorge G. Castañeda) que los mass media, sin mordaza y sin la dependencia del Estado, operan como un elemento vital de la vida democrática, retroalimentando y enriqueciendo la comunicación pública y los reconocidos como nuevos ‘espacios de comunicación’ donde se expresan y manifiestan los actores sociales incluyendo desde el sup Marcos y  los representantes de la iglesia de los pobres (teología de la liberación), hasta intelectuales independientes (del Poder) y féminas aguerridas (Elena Poniatowska, Guadalupe Loaeza) pasando por líderes de sindicatos disidentes, escritores fieles a su conciencia (que evitan ser reclutados por el sistema), empresarios heterodoxos, teóricos de izquierda apartidistas, líderes de opinión defensores de las causas sociales, y un largo etcétera. La sociedad civil, en sí.

La simbiosis medios-sociedad es inevitable. Al condenar Fox a los ‘medios críticos’ está condenando a la sociedad, cuya vox populi es irrefrenable además de sapiente, y es esta sociedad la que empieza a hartarse (como se hartó del PRI) del Gobierno foxista construido a base de ‘mentiras’ y de frivolidades que no solo incumple sus promesas sino que dispone de los recursos públicos para darse la gran vida mientras las mayorías se debaten en la pobreza y en la desesperación. En un contexto semiótico, la función de ‘interpretante’ generada por los medios en su interacción signo-objeto es enriquecedora, aunque el ‘objeto’ a criticar se llame Presidente de la República o ‘Gobierno Foxista’.

¿Intentará, Fox, coartar la ‘libertad de expresión’ garantizada en el artículo 7º. Constitucional, desatando una cacería de brujas contra los miembros del ‘círculo rojo’ (no el de Carmen Aristegui y el de Javier Lozano, que conste) o multiplicando el “efecto Echeverría” contra medios incómodos, si no es que aplicando medidas más severas como la desaparición o el asesinato de hipercríticos –el caso Manuel Buendía- o la toma por asalto de diferentes empresas de la comunicación?. Todo puede esperarse y todo es posible. El Presidente ya avisó que está hasta la coronilla por las ‘tundizas’ que cada semana le ponen los medios para justificar la “autodefensa” en puerta  aunque también aclaró: “...yo soy bien paciente, ¿no me han visto aguantar vara por meses y meses?”. Pero que nadie se sorprenda. La ‘guerra’ de Fox contra la megamáquina massmediática está declarada. Y en la guerra todo se vale (cuestión de preguntarle a George Bush que acalló a la propia prensa norteamericana en torno a omitir declaraciones de Osama bin Laden dentro de la “Gran Cruzada”contra el Islám). Y Fox cuenta con un inmenso poder, incluyendo el de la ‘razón de Estado’ .

‘Neoporfirismo foxista’, a flor de piel

El Presidente quiere seguir disfrutando del poder partiendo del ‘principio del placer’ (Marcuse-Brown) antes que del molesto ‘principio de la realidad’ (Freud-Adler). Quiere seguir viajando en ‘business class’ sin nada que lo interfiera para disfrutar las ‘mieles del poder’ en su llegada a tierras extrañas y exóticas. Está obsesionado con gozar hasta los extremos su estancia en  Los Pinos, cuyo acceso le costó lágrimas y sangre. Sueña y aspira con ser loado y aclamado por las élites día a día y de ser aplaudido hasta el infinito por haber asumido el rol de “Campeón de la Democracia” tras la debacle del PRI. En fin, quiere gobernar como un ‘déspota ignorante’ (antítesis de la ‘monarquía  ilustrada’ de la era de los Luises) al margen de críticas y comentarios mordaces que le amarguen la vida (sus lecturas favoritas: el Reader’s Digest y las revistas del corazón más las emisiones cómicas de Televisa). Por algo, cuando le preguntan a Cuauhtémoc Cárdenas si advierte algún signo de ingobernabilidad en México, se limita a contestar: “Simplemente advierto incapacidad del Presidente. Nada más” (La Jornada; 5-XI-01).

En esta frecuencia de ‘pensamiento único’ (I. Ramonet) imperante en “Foxilandia”, sólo es válido un programa mediático ilocutivo: “Fox en vivo, Fox contigo”, donde las ‘verdades absolutas’ emanadas de la hermenéutica oficial (nuevo modelo para interpretar y ‘leer’ la realidad, muy similar al implementado por la Iglesia en la era oscurantista del medievalismo) serán el canon a seguir. ¿Para qué romperse la cabeza intentando comprender las intenciones subyacentes en los actos de poder, cuando el propio jefe de la Nación nos develará, semana a semana, los hilos ocultos tras bambalinas? ¿Para qué hacerse ‘garras’ buscando construir ‘puntos de vista’ particulares cuando el Primer Mandatario nos iluminará periódicamente en torno al acontecer cotidiano? ¿Para qué minar la figura de la Presidencia de la República cuando de ésta emanará la savia que nutrirá nuestra razón y nuestros pensamientos?

Fox, aparte de titular del Poder Ejecutivo, se erige como el ‘Gran Filósofo’ asumiendo el ‘rol nacional’ de la semiosis-in-progress, base del pensamiento (relación tricotómica entre un Signo con su Objeto y su Interpretante), al margen de interlocutores incómodos o de ‘lectores aberrantes’ del mundo foxista.  En fín: bienvenido el ‘Super-Semiótico’ (Súper-Interpretante) del posmoderno México, Inc. Y con un Presidente así, ¿para qué queremos molestos mass media que solo contribuyen a aumentar la confusión general multiplicando el universo de la libre interpretación?.

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