Semiótica del Poder
Enero 27 de 2002
¡A escena, el 'Zar Anticorrupción'!
 
Por Pablo Espinosa Vera

Ante la incredibilidad en que ha caído el discurso y la imagen presidencial, el Jefe de la Nación y su ‘think tank’ intentan, desesperadamente, echar a andar la ‘máquina productora de sentido’ generando acontecimientos que impacten a la opinión pública y que permitan, como lo destacó Joaquín Hernández Galicia ‘La Quina’, resarcir el look del Primer Mandatario, lo que suena a misión imposible (“...si el Presidente Fox empieza ir a fondo en muchos ilícitos, entre los que también está Salinas de Gortari, que es multimillonario en dólares, y muchas cosas más, será el hombre más respetable en muchas décadas..”).

Así, mientras Roberto Madrazo se asume como “El Elegido” para purificar al PRI, tras resemantizar en Abasolo, N.L. el discurso que dio fama histórica a su padre al arrancar su campaña rumbo a la dirigencia del expartidazo (“...democratizar el partido fue razón de vida para mi padre, Carlos Alberto Madrazo, razón para vivir y razón para morir; por ello, hemos venido a refrendar, a más de 30 años de su desaparición física, que aún vibra el eco de su propuesta de transformación democrática en el pueblo de México...”), el “Zar Anticorrupción” Francisco Barrio Terrazas, potencial aspirante a suceder a Fox en Los Pinos apalancado por el PAN ortodoxo, ha iniciado una virtual “cacería de brujas priístas” detonada tras la denuncia interpuesta por la SECODAM) ante la PGR a fines de noviembre del 2001 contra el exdirector de PEMEX y el líder del sindicato petrolero por la desviación de $1,100 millones de pesos que se infiere fueron canalizados a la campaña presidencial de Francisco Labastida vía el SUTPRM (el total de gastos de campaña registrados por el PRI fue del orden de $1,400 millones de pesos).

Así, el infalible “Fantasma de la Corrupción” empieza a ser invocado en esta primera etapa de la “Guerra Fox vs. PRI” (¿contra quién más puede pelear el Presidente, acosado por espectros del pasado –priístas y tecnócratas- hasta en la sopa?) reeditándose el ‘affaire Díaz Serrano’, ahora protagonizado por el salinista a ultranza Rogelio Montemayor Seguy,  exdirector de la paraestatal, y por el Secretario General del Sindicato Petrolero Carlos Romero Deschamps a quien, según investigaciones de la UEDO (Unidad Especializada Contra la Delincuencia Organizada), le fueron entregados dos cheques remitidos por PEMEX vía Scotiabank Inverlat por un total de $1,100 millones de pesos siendo transferidas las partidas a bancos estadounidenses para retornar los fondos a cuentas del PRI quien aparenta entregar dicho dinero en ‘rifas simuladas’ a esposas de dirigentes priístas las que devuelven, incompletos, dichos fondos al Comité de Finanzas del PRI).

Sin afirmar que los recursos extraídos del erario público hayan ido a parar al comité de campaña del candidato presidencial priísta Francisco Labastida, el “Zar Anticorrupción”, quien ya anunció el arranque del operativo contra “peces gordos” (iniciaron revisiones y auditorias en la  Gerencia Regional de Aguas del Valle de México dependiente de la Comisión Nacional del Agua vía la Policía Federal Preventiva ante irregularidades detectadas en la dotación de agua para fraccionamientos y explotación de pozos en diferentes partes del País operada por una red de corrupción, además de anunciar ante el Presidente Fox que 145 funcionarios y servidores públicos han sido denunciados penalmente ante la PGR por presuntas irregularidades), comentó que “...hay algunos asuntos que estamos revisando en PEMEX, hay un asunto que efectivamente tiene que ver con entregas de la empresa al sindicato, y que efectivamente está siendo objeto de investigación por parte de la Secretaría y por parte de la PGR...lo que sí, es que ya están denunciados los $1,100 millones”.

¿”Guerra anticorrupción”, o guerritas, a nivel de simulacro?

A más de un año de despachar como titular de la SECODAM, Francisco Barrio ha demostrado excesiva prudencia y trato de ‘guante blanco’ contra la lista de potenciales indiciados, que incluye a expresidentes de la República (Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, en primer plano), así como a priístas y tecnócratas que se pasean a sus anchas (desde Carlos Abascal Peniche hasta Oscar Espinosa Villarreal), quizás obedeciendo la consigna presidencial de “¡No hagan olas!”, consigna que ha dejado de tener vigencia ante el boicot, por los diputados priístas, de la reforma fiscal desatando, ahora sí, a los dobermans del Gobierno para enlodarlos  y desprestigiarlos (“¡Si no nos apoyan, que se jodan!”).

La reacción de los tricolores ante el ‘affaire PEMEX-SUTPRM  no se ha hecho esperar; algunos, a favor de la medida ‘antilabastidista’, como la manifestada por Roberto Madrazo (“...tenemos el compromiso con la militancia para ganar la confianza de la gente, no sólo en este proceso sino para convertir al PRI en la nueva mayoría a través de propuestas alternativas para regresar al poder, y una de ellas es alejarnos de los viejos vicios (¿?) que lastimaron al partido, como la corrupción”); otros, en contra, como la expresada por el Senador Humberto Roque Villanueva (“...parece otra llamarada de petate para inhibir al priísmo y desquitarse por la ausencia de apoyo a la reforma fiscal del Ejecutivo o presionar para sacar adelante la reforma energética”), comentario con el que coincide la opositora de  Madrazo & Gordillo, la diputada Beatriz Paredes identificada como la ‘candidata oficial’ de Zedillo & Labastida: “...sería muy grave que se enturbie el ambiente político con persecuciones infundadas y, desde luego, corresponde a las autoridades dirimir estas cuestiones y no confundir los asuntos de carácter legal con persecuciones políticas o con generar un ambiente de enrarecimiento”.

En esta ‘declaración de guerra’, que potencialmente involucra a exfuncionarios públicos de primer nivel, ¿hasta dónde llegará el “Zar Anticorrupción” considerando los virtuales ‘carpetazos’ que se le dieron a affaires del pasado como el del Renave  -Registro Nacional de Automóviles- que dejó una víctima (el subsecretario de la SECOFI, Raúl Ramos Tercero y amigo personal del extitular Herminio Blanco Mendoza) involucrado con el genocida argentino Ricardo Miguel Caballo (ahora en manos del juez español Baltasar Garzón), o el referente al exOficial Mayor de la PGR Juan Manuel Izábal quien se suicidó al descubrírsele cientos de miles de dólares que mantenía ocultos en una caja de seguridad de Citibank?. El caso del célebre ‘Toallagate’, surgido en la ‘Era Fox’y que inculpaba a Carlos Rojas Magnon, excoordinador administrativo de la Presidencia y amigo personal de Fox, a quien le iban a fincar responsabilidades, terminó diluyéndose  tras una cortina de humo, misma técnica aplicada en el caso del Fobaproa-IPAB donde los culpables han resultado “hollow’s men” (como elemento distraccional se apresó a “criminales internos” del IPAB, de poca monta,  como León Alberto Schietebak y Eugenio Gonzáles Sierra que intentaron hacerse de US$1.500,000  por cabildear a favor del Grupo Bursátil Mexicano).

Otros casos de corrupción en ‘stand by’ (léase: congelados) son los referentes a las acusaciones de la Secretaría de Seguridad Pública, comandada por Alejandro Gertz Manero, contra exfuncionarios de la PFP y de la Secretaría de Gobernación coludidos en compras de equipo, como helicópteros, a precios estratosféricos, o la adquisición, vía licitaciones sospechosas (¿’mano negra’?), de equipo médico para dependencias gubernamentales (se habla de la existencia de un ‘cártel de empresarios’ en abierta sinergia con funcionarios federales).

¿Cómo construye Francisco Barrio su candidatura rumbo a Los Pinos? 

Hasta la fecha, acudiendo al argot de Shakespeare, hay “mucho ruido y pocas nueces”. El Discurso y las puestas en escena (ámbito de la semiopragmática involucrando a un ‘sujeto de la enunciación’) montadas por el “Zar Anticorrupción” para arribar a Los Pinos en el 2006 se han tornado inverosímiles y retóricas. Ni el publicitado hasta el hartazgo “Acuerdo Nacional para la Transparencia y el Combate a  la Corrupción” (26 de febrero de 2001), ni la tautológica ‘Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos’ (aprobada por el Congreso pero vetada por Fox por defectos de redacción que complicarían su interpretación), ni el tan esperado “Primer Informe de Avances y Retrocesos contra la Corrupción” (el que se daría a conocer en enero de 2002, según lo comentó el titular de la SECODAM a estudiantes de la Universidad de Monterrey el 3 de mayo de 2001 para exhibir el ranking de índices de corrupción de funcionarios públicos -de 100% a 0%- incluyendo a Secretarios de Estado, Gobernadores, Alcaldes y funcionarios públicos de todos los niveles y órdenes de Gobierno) se han concretizado ni han dado los resultados previstos, incluyendo en este listado de buenas intenciones a la  críptica “Comisión Intersecretarial para la Transparencia y el Combate a la Corrupción en la Administración Pública Federal” que solo se ha limitado a señalar “zonas vulnerables” o “proclives a la corrupción” dentro de la megamáquina del gobierno federal (otro intento contra la ‘mordida’ en la relación empresas-gobierno es el gestado por la Unidad de Vinculación para la Transparencia de la SECODAM, encabezada por Aliza Chelminsky, según un folleto titulado “Empresa Transparente: pasos para su construcción”, aunque los resultados son difíciles, si no es que imposible, de evaluar y medir).

La ‘Comisión de Transparencia’ o ‘Comisión de la Verdad’ siguen brillando por su ausencia y la guerra a muerte contra la hidra de las mil cabezas (la corrupción) no abandona el plano de la enunciación pura, incluyendo lo expresado por el Presidente Fox en el marco de la X Conferencia Internacional Anticorrupción convocada por Transparencia Internacional en octubre de 2001 en la ciudad de Praga: “...(mi gobierno) no va a permitir ni tolerar que se restauren los males que la sociedad mexicana condena”. ¿No?. Los hechos dicen todo lo contrario, como lo consigna la propia ‘Encuesta Nacional de Corrupción y Buen Gobierno’ dada a conocer por Transparencia Mexicana,  Capítulo México de Transparencia Internacional el 30 de octubre de 2001 y como lo ratifica un informe dado a conocer por el Consejo Nacional de Seguridad (CISEN) de la Segob en junio de 2001 (“Programa de Estudios Estratégicos”). La realidad es que el fantasma de la corrupción recorre Foxilandia, por más que Francisco Barrio intente minimizarlo vía una esotérica “hermenéutica anticorrupción” que, según su ‘weltanschauung’, lo impulsará a la Presidencia de la República.

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