Semiótica del Poder
Febrero 10 de 2002
Fox, ¿del 'desquite' al 'Nonsense'?
 
Por Pablo Espinosa Vera

Extraño eje semántico: mientras el exPresidente Zedillo ‘conferenciaba’ con sus asesores macrofinancieros (Guillermo Ortiz & Francisco Gil Díaz) y con el mogul massmediático  Emilio Azcárraga Jean en uno de los restaurantes del Waldorf Astoria dentro del marco del  World Economic Forum, el Presidente Fox, acompañado por el zar mediático Carlos Slim,  departía con el controvertido y mítico Fidel Castro, quien hace un año se atrevió a comparar al actual mandatario mexicano con Mickey Mouse dada su fuerte tendencia hacía el  neocapitalismo globalizador y su empatía con el Presidente George W. Bush, comentario del que se retractó para no fracturar las frágiles relaciones de México con la Isla (el Canciller Jorge G. Castañeda comentó que “...es el fin de la relación epopéyica” tras enfatizar, connotando un neoliberalismo a ultranza; “...acabó la relación con la Revolución Cubana e inician las relaciones con la República de Cuba”).

Ante este extraño escenario, y tras la cantidad de actos fallidos propiciados desde Los Pinos que configuran una verdadera tormenta del ‘Nonsense’ (Lewis Carroll), la pregunta que late en el imaginario colectivo es la siguiente: ¿Por qué fue Fox a Cuba, y no a New York, donde se podría codear con los megamillonarios del planeta? Quizás por el temor de perder reflectores ante la presencia del exmandatario Ernesto Zedillo, flamante dirigente del Grupo de Alto Nivel sobre el Financiamiento del Desarrollo de la ONU, quien participó en una conferencia téte-a-téte convocada por el WEF junto a Robert Rubin,  Bill Gates y Bono (el superstar del grupo ‘U2’ que brilló a nivel planetario durante el medio tiempo del XXXVI Superbowl donde los Rams virtualmente entregaron el juego a The Patriots tras sumar, igual que Fox, infinidad de errores y actos fallidos), preparando el terreno para su irrupción triunfal en Monterrey dentro de la Conferencia Internacional para el Financiamiento del Desarrollo que se realizará del 18 al 22 de marzo de 2002.

Como un avance de su rol de “Robin Hood” de los países tercermundistas cuya deuda externa es impagable, lo que los condena a la dependencia ante el fantasma de los monstruosos intereses a cubrir año tras año (Argentina es el paradigma de un país ahogado por su creciente débito que lo llevó a la quiebra de su frágil economía y de su propio régimen político), Zedillo acaba de declarar que se requieren US$50,000 millones anuales para reducir la pobreza y el hambre en el mundo clamando por apoyo a los países desarrollados: “...necesitamos más recursos que deben provenir de las economías de los países ricos” (una sugerencia del exmandatario es que los residentes de las naciones más industrializadas financien la propuesta pagando más impuestos además de pugnar por imponer un impuesto internacional a las emisiones de dióxodo de carbono y a la creación de una Organización Tributaria Internacional y de un Consejo de Seguridad Económica).

El debate sobre “la realidad”; ¿quién es dueño de la ‘verdad última’?

Junto a la extraña gira a Cuba ostentando la ‘bandera’ de que no fungirá como futuro mediador entre el barbudo Comandante y el estadounidense George W. Bush para acabar con el embargo económico que impacta a los isleños (a nivel de doble lenguaje, la lectura es que fue a la isla enviado por Bush y que sí será un potencial mediador para integrar a Cuba al mundo global), y ante la debacle de la nueva ‘reforma recaudatoria’ consistente en eliminar subsidios a consumidores de electricidad de uso residencial (golpe mortal contra las debilitadas clases medias que coadyuvaron con Fox para echar al PRI de Los Pinos), noticia ‘filtrada’ desde Los Pinos bajo el mismo estilo del fracasado “Pemexgate”, el Presidente Fox empieza a lanzar señales equivocas que avizoran la ‘perdida de la bruja’ (léase: ingobernabilidad) en el segundo año de Gobierno, que el propio Fox definió como el año del “desquite” o de la revancha asumiendo el rol de “Raging Bull” (Scorsese, 1980).

Como ‘cerezas del pastel’ del descalabro gubernamental destacan, por una parte, la inminente ruptura del monolítico “gabinetazo ISO 9000” (dixit) tras el derrumbe de las ‘supercoordinaciones’ (tras la ‘caída’ de Adolfo Aguilar Zínzer y de Rodolfo Elizondo, que lograron reubicarse en posiciones menos vulnerables, la salida del Dr. José Sarukhán fue más que estrepitosa mientras que el sobreviviente Eduardo Sojo ‘vela armas’ para sustituir a Carlos Abascal Carranza en la Secretaría del Trabajo o a Francisco Gil Díaz en Hacienda) y, por la otra, sobresale la nueva “guerra antimediática” declarada por Fox a los mass media al acusarlos, tras un performance inexplicable (la convocatoria de todos los medios para asistir, la mañana del viernes 1 de febrero, al salón Venustiano Carranza de Los Pinos, donde el staff de comunicólogos presidenciales divulgaron que el Presidente Fox daría a conocer una noticia triple ‘A’ -las estaciones radiofónicas se enlazaron a nivel nacional- deviniendo en información irrelevante que, además de frustrar a los asistentes mediáticos, los enfureció por considerar una burla dicha ‘puesta en escena’), de desvirtuar la ‘realidad’: “...la situación nacional no es como la pintan. Ciertamente tenemos problemas, como tienen todos los países, pero en nada se asemeja a lo que nos describen los medios de comunicación” (¿?).

¿Acaso la ‘realidad’ es la representada, vía prácticas discursivas y semiopragmáticas (rol de un ‘sujeto de la enunciación’ instaurando verdades últimas) desde la Presidencia de la República?. Tal parece que así lo interpretan Fox & Co. (Marta Sahagún de Fox, Rodolfo Elizondo, Santiago Creel, Jorge G. Castañeda et alt.) quienes asumen ser, además de los depositarios del poder (el mítico ‘bono democrático’ que está en proceso de franca davaluación), los detentadores de la “Gran Verdad”, punto de partida de la ‘metarrealidad in fabula’ (Umberto Eco)  proyectada en la utópica y disneydesca Foxilandia.

Dice el dicho popular que “el león no es como lo pintan”; para Fox, la realidad no es como la pintan los massmediócratas. La única interpretación válida (así opera toda Hermenéutica, y la foxiana no es la excepción) es la emanada de la “Verdad Oficial”, y en el Gran Discurso (récit, en el argot de J. F.Lyotard), solo tiene valor y vigencia el concepto de ‘realidad’ inspirado en dicha tautología enunciataria de la que pende, como un hilo, todo el Gobierno escenográfico de Fox.

¿Ultimo round del ‘año del desquite’?

Los afanes recaudatorios del nuevo gobierno neoliberal, empatado con sus antecesores (De La Madrid a Zedillo) no encuentran sentido en la sociedad, indignada por el tren de vida y por la ‘business politics’ instaurada por el Poder Gerencial desde Los Pinos (viajes fastuosos con séquitos propios de repúblicas bananeras, salarios estratosféricos a la alta burocracia sin incluir ‘bonos’ y gastos de representación, fiestas palaciegas con todo y el ‘rey del pop’ Elton John, gastos suntuarios en el menaje de la residencia presidencial aún no aclarados en forma convincente  –toallas de US$400 cada una-, presupuestos exorbitantes para el rubro de ‘imagen presidencial’, partidas extraordinarias para proyectos eminentemente de big business como el eufemístico ‘Plan Puebla Panamá’ que administrará casi $10,000 millones de pesos este año, etc.).

Ante dicho escenario, la ‘reforma fiscal’ y la ‘energética’, además de las intentonas para gravar a la sociedad en sí con aumentos substanciales a las tarifas eléctricas, están condenadas al fracaso. La ciudadanía clamaba por democracia, por nuevas reglas del juego en el arte de gobernar (incluyendo la participación de la propia sociedad en la toma de decisiones vía la construcción de consensos que el ‘Estado-patrón’ha menospreciado), por justicia expedita y equitativa, por combate a la corrupción y ‘rendición de cuentas’ al pasado vía una Comisión de la Verdad, por equilibrio de Poderes, por lucha efectiva contra el crimen organizado y, en fin, por un aparato administrativo más racional y humanizado.

La respuesta del sistema ante expectativas simbólicas de este tenor ha sido en sentido inverso. La transición a la democracia persiste en el ámbito de lo utópico (el festín de las cúpulas partidocráticas por jugosas rebanadas del pastel que concede el IFE no deja la menor duda; diez nuevas ‘organizaciones’ luchan con encono por entrar al reparto de las codiciadas porciones multimillonarias que han creado verdaderos ‘Frankensteins’ patrimonialistas tipo el Partido Verde Ecologista, el Partido de Acción Social o el Partido del Trabajo); la toma de decisiones insiste en prácticas verticales regidas por la ilocución unilateral; la equitativa impartición de justicia brilla por su ausencia (los ‘perdones presidenciales’, con un despliegue de propaganda delirante y desorbitado, a dos campesinos ecológicos y a dos pescadores acosados por leyes injustas, es pecata minuta), el combate a la corrupción y a la impunidad no rebasa el nivel eufemístico (el fracaso del “Pemexgate” sintetiza la ‘última cruzada’ creíble emprendida por el zar anticorrupción Francisco Barrio), y la lista podría ampliarse analizando infinidad de ‘microejemplos’ en todos los ámbitos del quehacer gubernamental y de políticas públicas para confirmar tesis e hipótesis que conforman el gran fracaso de la ‘Era Fox’.

Pero el Presidente y su equipo no se preocupan: aún queda mucha ‘tela que cortar’ para proseguir la posmoderna “Comedia de las equivocaciones “ (Moliere)  instaurada desde el 2 de julio del 2000, además de contar con un amplio margen de maniobra para ‘hacer y deshacer’ desde Los Pinos. Así como el indefinible viaje a Cuba llena un vacío dentro de los sistemas de producción de sentido (la próxima gira puede ser a Alaska, a Kosovo o a cualquiera de las casi 200 naciones que conforman el globo terráqueo), las acciones en materia energética, de bajo perfil, llenarán otros vacíos (ya se filtró la noticia de que el Gobierno intenta ‘licitar’ la industria eléctrica entre empresas nacionales para promover la ‘competitividad’, siguiendo el ejemplo de lo realizado en el ámbito de la telefonía). En el mismo contexto, las alianzas a ultranza con expresidentes (Zedillo & Salinas) y grupos de presión y de interés contrarios al sistema (Carlos Slim, enfrentado al foxismo, ahora es el gran cuate de Fox y el invitado de honor a eventos y a giras internacionales de todo calibre), ha dejado de permanecer en el espacio del ‘agua’ y del ‘aceite’. Las sinergias entre lo irreconciliable y lo opuesto son el pan de cada día. Signos del ‘Nonsense’ elevado a la categoría de Política de Estado. ¿A este “desquite” se refería Fox?.

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