Semiótica del Poder
Marzo 3 de 2002
'Reforma de la reforma' ¡tautologías!
 
Por Pablo Espinosa Vera

Manteniendo como ‘background’ la extraña elección interna del PRI que devino, tras los conteos preliminares (PREP) en un ‘empate técnico’, aunque Madrazo aventajaba en los primeros conteos  (¿se iba a arriesgar la ‘nomenklatura’ a entregarle los controles del expartidazo al vengativo y visceral de Roberto Madrazo para que éste, a su vez, los echase a patadas del PRI?), el Presidente Fox se enfrenta a sus propios enunciados, dados a conocer a industriales de Jalisco tras comentar que la recién (y fallida) reforma fiscal iba a ser nuevamente corregida: “...que conste, que el Ejecutivo federal propuso en marzo primero del año pasado, una reforma fiscal, y el Congreso federal dispuso una reforma muy diferente a nuestra propuesta original”.

El anuncio dado a conocer por el Presidente, que su propio vocero Rodolfo Elizondo intentó corregir haciendo algunas ‘precisiones’ (“...no se regresará la reforma fiscal al Congreso; eso está totalmente descartado, no hay esa posibilidad, no está pensada y, por lo tanto, no se va a regresar la reforma. Los ajustes que el Presidente mencionó consisten en el ejercicio de algunas atribuciones del propio Ejecutivo en materia fiscal”; ¿Fox, en su rol de máxima instancia Ejecutiva-Legislativa para evitarse embrollos con los parlamentarios?)  generó acres comentarios del propio líder de la fracción panista de la Cámara baja Felipe Calderón Hinojosa: “...lo que me preocupa es que esta torpeza, desapego, descuido en las formas, es como en el problema de las tarifas eléctricas...algo está pasando que las decisiones públicas del Ejecutivo se anuncian, se llevan delante de la peor manera posible.....”. Inmediatamente, y apegándose al scrip del ‘simulacro institucional’, el Secretario de Gobernación Santiago Creel anunció que “...ya hubo, afortunadamente, un intercambio muy rico (¿?) y muy intenso de ideas con el señor coordinador parlamentario, que nos va a permitir superar esta situación y que, además, nos va a permitir trabajar cada vez más unidos  y en mejor situación de coordinación”. En síntesis: todo está color-de-rosa desde la ‘Weltanschauung’ neoiluminista de los nuevos amos...o gobernantes.

 Pero el affaire en sí denota la enorme frustración presidencial por sus infructuosos intentos de controlar al Congreso, y devela las presiones que la clase poderosa (“Scrooger’s class”)   ha ejercido sobre el propio Fox  para cambiar la decisión parlamentaria bajo el principio de que no está dispuesta a pagar los ‘platos rotos’ ni asumir el rol de clase “robinhoodense” del sexenio. Aunque la ‘reforma de la reforma’ de inspiración presidencial no puede ir muy lejos, como lo aseguran algunos expertos como el fiscalista Oscar Márquez del despacho Márquez Ojeda y Compañía: “...el anuncio sería ‘mucho ruido y pocas nueces’, pues las atribuciones del Presidente están acotadas y no puede actuar como un dictador”, o Jaime Rojas, de Mancera Ernest & Young quien reconoce el poder y las atribuciones del jefe de la Nación para hacer algunas correcciones a la reforma fiscal, pero nunca para  modificar las leyes aprobadas en sus aspectos substanciales.

Como técnica dilatoria o distraccional (técnicas de ‘producción de sentido y de metarrealidades’), la larga discusión escenificada en las dos Cámaras del Congreso, en las horas finales del 2001 le funcionó a la perfección al jefe de la Nación ante la enorme cantidad de actos fallidos provocados en su primer año de gestión, por lo que resulta sospechoso el afán de caminar sobre los mismos pasos dentro de lo conocido eufemísticamente como ‘reforma de la reforma’, a la que hay que agregar la revisión de la fracasada Ley Indígena o “Ley antiCocopa”, procedimiento de relectura que seguramente requerirá de todo el tiempo a los miembros del Congreso, quienes deberán torear las inminentes reformas energéticas y laboral, que seguramente se aprobarán al vapor para ser desechadas en el 2003 y  proceder al perverso juego de la ‘reforma de las reformas’. Y así, ad infinitum. No cabe duda que el rol de legislador es verdaderamente lúdico. simulador (semiopragmático), además de productivo y político por seguirle el juego al Presidente.

Segundo round de la Ley Indígena: ¿”Esperando a Godot”?

La decisión de un grupo de legisladores de todos los partidos políticos, a excepción del PAN, de presentar la versión original de la ‘Ley Cocopa’, destrozada hace un año por las fuerzas conservadoras reaccionarias del PAN (Diego Cervantes de Cevallos y Felipe Calderón) ,del PRI (Enrique Jackson y Manuel Bartlett) y del PRD (Jesús Ortega), es un performance muy familiar ampliamente representado en distintos ámbitos de la ‘Era Fox’ regida por la ‘Semiótica del Simulacro’ en su más refinada expresión.

Por supuesto, la iniciativa es noble y bienvenida, pero como parte de la retórica institucional, donde la reiteración connota placer, resulta un remake de “Historia sin fin” (I, 1984; Dir. Wolfgang Petersen; II, 1991: Dir. George Miller) como lo podrán consignar los propios zapatistas que están a dos años de cumplir una década desde que lanzaron su afamado “”Ya basta!”, grito de guerra ahogado por las trapacerías de políticos y de burócratas que han tejido alrededor de la lucha zapatista una novela de connotadores kafkianos perdida en una laberíntica trama que a nivel de estilo nos remite a los experimentos del nouveau roman (Michel Butor, Robbe-Grillet, Nathalie Sarraute) donde la descripción por la descripción misma, a nivel de recreación fascinante e hipnótica (“El mirón”, “La celosía”; “La casa de citas”, “Los frutos de oro”, “La modificación” ) se torna el leitmotiv del argumento. En este contexto, los líderes del PAN, en actitud de ‘Neoconquistadores cortesianos’ se han erigido como flamantes ‘metálogos’ en su rol de artífices de metalenguajes perversos e interpretaciones degenerativas en relación con la causa indígena enarbolando la cita del General Custer: “El mejor indio es el indio muerto”.

Con más de 300 controversias constitucionales impugnando la Ley existen amplias posibilidades de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declare improcedentes las reformas constitucionales en materia indígena  aprobadas hace un año por el Congreso y aplaudidas por Fox desvirtuando el texto de la ‘Ley Cocopa’.  Pero falta saber, ante la nueva propuesta del texto original, cuál será la reacción y la actitud de las fuerzas inquisitoriales del Congreso que nada quieren saber de reivindicaciones indígenas y, mucho menos, de cederles ninguna clase de autonomía incluyendo porciones de territorio y de soberanía, según su muy real entender (desde su ‘visión’ esclavista, los indios no son seres humanos). Nos encontramos, así, en los umbrales de una nueva versión de “Esperando a Godot” (Beckett) donde se ve difícil que los zapatistas se erijan con el triunfo ante la implacable ‘raison d’Etat’ que el jefe de las fuerzas armadas general Ricardo Clemente Vega García esgrimió como argumento para justificar el genocidio del 2 de Octubre de 1968: “...la historia registra como este Ejercito, de suyo constitucional, siempre cumplió con lo que se le ordenó como razón de Estado”. argumento retórico aceptado por Fox.

¿Al ropero de la abuelita, las próximas ‘reformas’ energética y laboral?

Ante el affaire escenificado por la ‘Reforma Hacendaria Distributiva’ y por la tergiversada  Ley  de Derechos y Cultura Indígenas, ¿qué destino les depara a las grandes ‘reformas’ en puerta, como lo son la energética y la laboral?. Para el jefe de la Nación, la reforma energética representa la “llave maestra” para privatizar, gradualmente, la industria petrolera y la industria eléctrica, desresgularizando dichos sectores y licitando en partes, como lo hicieron con Pemexlub concesionada a Mexicana de Lubricantes por $508 millones de pesos, dichas megaempresas hasta que su privatización sea un hecho aunque cubriendo las apariencias de que PEMEX y la CFE siguen siendo “de los mexicanos” (¿?).

A pesar del potencial aumento a las tarifas eléctricas, el discurso presidencial intenta justificar la inminente privatización argumentando que se requieren construir 16 plantas de generación de energía eléctrica que garanticen el abasto al menos hasta el 2004 (el Presidente Fox sugirió echar mano de los Pidiregas –Proyectos de Impacto Diferido en el Registro del Gasto- financiados por el sector privado),además de abrir dicha industria al sector privado y a la IED en los rubros de generación, transformación y comercialización, dejando en manos del Gobierno la transmisión, despacho y regulación. Asimismo, en el rubro del petróleo y con base al ‘Programa de Modernización Integral del Sector Energético’ elaborado por la Secretaría de Energía, se propone abrir a la inversión privada más de 60 plantas de petroquímica básica mediante ‘concesiones’ incluyendo, además, los rubros de refinación de petróleo  y la producción de gas natural no asociado al petróleo. Lo anterior, para evitar una debacle y evitar el riesgo de pasar al rol de ‘importador neto’ (Raúl Muñoz Leos, director de la paraestatal, anunció el 28 de agosto de 2001 que entre el 2002 y el 2006 PEMEX debería invertir una cifra calculada en US$54,000 millones para no caer en tal situación de dependencia mientras que Ernesto Martens, titular de la Secretaría de Energía estimó una inversión global en el renglón de energéticos de US$139,000 millones en el período 2002-2010) salvaguardando para el Estado, en este escenario que requeriría la modificación de los artículos 27 y 28 constitucionales, la extracción de crudo.

En el aspecto de la reforma laboral, también en un impasse, Carlos Abascal Carranza no ha logrado consensuar una legislación laboral en las mesas instaladas para tal fin en las que participan los sectores de la producción impulsadas por el titular de la STyPS, de quien se rumora su salida. Asimismo, las instancias corporativistas representadas en el Congreso del Trabajo (CTM, CROC, etc.) persisten en su negativa de reformar el ‘intocable’ apartado B del Artículo 123 constitucional para no afectar antiquísimos intereses ancestrales como es el relativo a los contratos colectivos argumentando que los ‘intereses de los trabajadores’ no se tocan, mientras que los empresarios solo aceptan modificaciones a la reforma laboral partiendo del factor ‘productividad’ y “montándose a lomo”, como diría Néstor de Buen, sobre los trabajadores bajo el pretexto de la nueva flexibilidad laboral, de corte neocapitalista.

En síntesis: la maldición de la ‘reforma de las reformas’ parece estar latente, y ni Fox  ni el Poder Legislativo parecen dispuestos a tender puentes que permitan conciliar lo irreconciliable desde un punto de vista estructural. ¿Entonces?. Al final del túnel: el ‘Tractatus Logicus Philosophicus’ de Wittgenstein como ‘teoría del texto’ o el ‘ropero de la abuelita’ del inolvidable ‘Cri-cri’.

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