Semiótica del Poder
Marzo 10 de 2002
¡PAN y PRI, neofascismo en puerta!
 
Por Pablo Espinosa Vera

Tras el arribo del “Caciquismo Revolucionario Institucional” al PRI, le tocó la hora a los ‘277 Notables’ del PAN que en cerrado aquelarre (¿las brujas de Macbeth?) eligieron el día de ayer a su nuevo dirigente que presuponemos (la entrega de este texto se hizo con antelación) recayó en la persona de Carlos Medina Plascencia, el candidato de la ‘nomenklatura foxista’ y potencial ‘socio’ del Presidente Fox a quien apuntaló desde Guanajuato para hacerse de la gubernatura y, desde allí, escalar la cima del poder supremo, quedando una ‘factura’ pendiente por cobrar. Por el lado del gris y previsible (por su perfil cartesiano) Luis Felipe Bravo Mena, un tibio dirigente y servil empleado de Fox apoyado por los ‘doctrinarios’ (Diego Cervantes de Cevallos & Co.), éste cumplió su misión aunque dejó al PAN en una situación de ‘partido damnificado’ superado en las últimas elecciones hasta por el PVEM, como es el caso de Quintana Roo y alejado diametralmente de los centros de poder presidencial y del ánimo del propio Fox.

Como posmodernos ‘Señores Feudales’, los Consejeros panistas que se presumen de democráticos ostentándose como ‘representantes’ de la voluntad popular de las bases (mismo rol del que se jactan los legisladores) seguramente le dieron  en dos o tres rondas electorales el triunfo al neopanista Medina Plascencia con lo que el ’partido en el poder’ (¿?) asume, sin ambages, su posición de extrema derecha en el cuadrilatero ideológico, muy a la par con el PRI madracista que le guiñe el ojo a las ‘camisas negras’ de Mussolini y a las ‘camisas pardas’ de Hitler que derivaron en la Gestapo y en la incruenta y sanguinaria SS comandada por Himmler (¿quién ignora las ‘marcas semánticas’ del senador panista destacando sus ‘golpes de pecho’ en el Cerro del Cubilete ante una enorme cruz  durante la celebración de la semana santa o su propia ideología de ‘business man’ que lo empata con la ‘Weltanschauung’ de sus homólogos donde militan, aparte de Fox, los legendarios y pragmáticos ‘bárbaros del Norte’ y los gobernadores del México Central –Jalisco, Aguascalientes, Guanajuato, Morelos y Querétaro- que se rigen por la consigna del poder por el poder muy al margen de engorrosos ‘principios doctrinarios’?).

La antítesis al huracán derechista simbolizado por partidos fundamentalistas y neopragmáticos como lo son el ‘nuevo’ PRI (Madrazo & Gordillo) y el PAN posmoderno y neocapitalista  (Medina, Francisco Barrio & Co.) lo representa el PRD abanderado por la  amazónica “Wonder Woman” (Rosario Robles) la cual conformará un discurso muy cómodo partiendo de la ‘semiótica reaccionaria’ que connotan y denotan los dos macropartidos de amplia tradición como lo dejó entrever en el debate por Televisa el pasado 2 de marzo donde virtualmente despedazó a su opositor, el ‘ideoburócrata’ Jesús Ortega ante un impasible Joaquín López Dóriga que ahora sí adoptó el papel de ‘moderador’ a pesar de sus fobias cuauhtemistas.

Fox, en la ruta irreversible de Berlusconi

Por supuesto, el Presidente Fox no se puede jactar, a estas alturas de su Gobierno y tras la estrepitosa caída de popularidad y de credibilidad (la encuesta de ‘Reforma’ del pasado 1 de marzo consigna un descenso de aprobación-desaprobación del trabajo de Fox que va de 7.5 en febrero de 2001 a 5.8 en marzo de 2002, mientras que en el rubro de credibilidad un 53% de los encuestados se reconoce incrédulo ante los mensajes del Presidente) de ir en ‘caballo de hacienda’ por el triunfo de su asociado al frente del partido blanquiazul, sino todo lo contrario: ante el ‘síndrome Berlusconi’ (el pueblo italiano en vilo empiezan a impugnar, furiosamente, sus actos fallidos y su vocación neoliberal a ultranza repudiando su estancia en el gobierno aunque el Premier insista en que “...las manifestaciones callejeras no nos harán caer”), Fox debería poner “sus barbas a remojar” como diría el Filósofo de Guemes.

Contando con un régimen partidista empatado con su propio imaginario simbólico, el Presidente no puede cantar victoria en aras de la tan ansiada gobernabilidad fincada sobre falsas bases estructurales (la reforma fiscal en su versión “revisada y corregida”, además de la reforma energética que abriría los activos de PEMEX y de la CFE a la inversión privada y a la IED así como las reformas en stand-by: telecomunicaciones, radio y TV,  desregulaciones y  privatizaciones discrecionales -sistema financiero, vivienda de interés social, sistemas de seguridad social- y un largo etcétera), y como referente puede tomar los ‘actos fallidos’ de Berlusconi, que acaban de escenificar monstruosas manifestaciones de repudio en Milán y en Roma promovidas por el movimiento El Olivo bajo la consigna: “Contra la Derecha que Divide al País” destacando las de permitir que ‘Il Cavaliere’ aún siga detentando la propiedad de sus millonarios negocios (sobresale la red  de los principales canales de televisión que posee y administra a través del  corporativo massmediático Mediaset) así como el impulso a las impopulares reformas del mercado laboral, de inmigrantes  y de los ciclos escolares (falta el aumento a las tarifas eléctricas para empatar con Fox).

Un sistema de partidos ubicado como ‘duro’ (sinónimo de intolerable, dogmático, maniqueísta, faccioso, populista, sectario) le puede ser útil a Fox y al Gobierno en sí, que podrá generar sinergia y pactar acuerdos y apoyos bajo la mesa sin ruborizarse, pero provocará una ‘semiosis social’ condenatoria y descalificadora, lo que Umberto Eco define como ‘Guerrilla Semiótica’ (el ‘efecto Berlusconi’). Y a la ciudadanía, que ha asumido como suya una ‘conciencia democrática’ como lo destaca Carlos Monsiváis al margen del régimen en turno y de la propia partidocracia, difícilmente se le podrá manipular y, mucho menos, oprimir y coaccionar. Los electores ya saben el camino para eliminar a ‘falsos Mesías’ y no vacilarán para quitar de su camino a un Presidente traidor o simulador o a líderes partidistas o congresionales que intenten ir en contra de los intereses sociales (Fox ya ha recibido varias señales al respecto pero si insiste en ignorarlas, muy su gusto, aunque no debe olvidar que es depositario de un Poder por voluntad ciudadana, situación que él mismo eligió y que nadie le impuso a fuerza). El México de “Los Agachados” (Rius) ya pasó a la historia, y la mejor prueba de ello la han dado las poblaciones indígenas vía el EZLN y de un sujeto de la enunciación infalible además de anatematizado: el Subcomandante Marcos. Es la hora de la rebelión de las clases medias urbanas. Y ni la canonización de Juan Diego en un gigantesco ritual  presidido por Juan Pablo II (el Obispo Onésimo Cepeda estima la asistencia de  cinco millones de feligreses en lo que será la misa más grande de la historia) logrará exorcisarlas, como lo ilustra el caso de Argentina

De la tecnocracia a la ‘pragmática política’ sin make-up

La derecha y su patología, la ultraderecha, están a la vuelta de la esquina tras la entronización de Madrazo-Medina. La época de los posmodernos caudillos, que debería revisar Enrique Krauze para completar su colección histórica,  está en pleno resurgimiento, lo que mantiene a Fox de plácemes. Y en este escenario un México gobernado por Roberto Madrazo a partir del 2006 no resulta nada utópico ni descabellado. Igual que en la larga era de los tecnócratas inaugurada por Miguel de La Madrid, estamos en los umbrales de la era de los neopolíticos que cuentan con formidables instrumentos y con tecnología de ‘marketing de punta’ para manipular y persuadir a su antojo (caprichosamente, via el apoyo de los mass-media electrónicos) y con sangre fría y que, además, menosprecian el potencial intelectual de las ‘masas’, lo que Stevan Dedijer define como ‘social intelligence’.

Por supuesto, la ‘Semiótica de las Presuposiciones’ utilizada para construir este escenario, y que parte del pensamiento abductivo (inferencial, hipotético) pudo haber fallado, siendo Luis Felipe Bravo Mena (y no Carlos Medina Plascencia)  el elegido para comandar a los blanquiazules apuntalado por el legendario ‘Jefe’ Diego y por Felipe Calderón Hinojosa además de todo el staff de la Secretaría de Gobernación  empezando por su jefe Santiago Creel que no podrá votar (no es Consejero), a los que se sumaron la mayoría de Consejeros del Distrito Federal, del Estado de México y de Jalisco sin excluir a ‘bravomenistas’ de la talla del exprocurador Antonio Lozano Gracia, de José Espina, Delegado en Benito Juárez, de Gonzalo Altamirano Dimas, de don Luis H. Alvarez, Comisionado para la Paz en Chiapas y de Juan de Dios Castro, asesor jurídico de Fox, entre otros.

Pero insistimos: la ‘cargada foxista’ estaba cantada, y si el PAN desea ostentarse como partido del Gobierno y en el Gobierno (acogido por Fox oficialmente), el triunfador deberá ser el senador Carlos Medina Plascencia, virtualmente ‘destapado’ por la plana mayor del foxismo destacando el apoyo del Presidente (en su rol de Consejero) y de miembros del Gabinete como Francisco Barrio Terrazas, Pedro Cerisola y Weber (sin derecho a voto), Josefina Vázquez Mota y Javier Usabiaga Arroyo además de  Rodolfo “El Negro” Elizondo, Ramón Martín Huerta, Fernando Canales Clariond, Ramón Corral, Alberto Cárdenas, Ernesto Ruffo Appel, Maria Elena Alvarez de Vicencio y el ‘Grupo Guanajuato’ en pleno, incluyendo en este listado a  la mayoría de los miembros del Senado y de funcionarios del Gobierno federal. Pero el ‘fiel de la balanza’ que decidirá el destino del PAN lo detenta el Presidente Fox, primer ‘medinista’ a bordo que difícilmente será menospreciado por tirios y troyanos estando en juego posiciones de poder antes que epopeyas plagadas de romanticismo (jugársela a muerte con el perdedor, lo que no cree ni la propia Beatriz Paredes a estas alturas aplaudiendo el triunfo ‘democrático’ de Madrazo)

Sí, Luis Felipe Bravo Mena podrá presumir de haber conseguido para el PAN el título de calidad total ISO 9000:2000 que otorga la certificadora española LGAI Technological Center destacando el rol administrativo y organizacional de 92 empleados del partidazo, pero nunca podrá ostentarse como arquitecto del “PAN en el poder” por su mediocridad como dirigente; el turno es para el ‘Ku-Klux-Klan’ panista lidereado por Carlos Medina Plascencia, que no querrá ser opacado por el ‘rebelde sin causa’ que despacha, desde ya, en el PRI preparando su transición a Los Pinos.

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