Semiótica del Poder
Marzo 17 de 2002
Monterrey: 'Cumbre del Mito Global'
 
Por Pablo Espinosa Vera

Del 18 al 22 de Marzo confluirán, en Monterrey, ciudad sede del típico capitalismo criollo-global y cuna del hermético y omnipotente ‘Grupo de los 9’, 52 jefes de Estado además de más de mil megaempresarios globalizadores y teóricos de cobertura planetaria, sin dejar fuera a funcionarios de la ONU y de otras instancias mundiales, para participar en los trabajos de la Conferencia Internacional sobre el Financiamiento para el Desarrollo convocada por la ONU donde, se presupone, se establecerán las nuevas reglas del juego del apoyo de las superpotencias a los países dependientes ahogados por su deuda interna y por sus limitantes para generar crecimiento económico y para incorporarse a la economía global por estar en desventaja competitiva ante las leyes del libre mercado (¿cómo pueden ‘jugar’ en grandes ligas países que dependen potencialmente de un solo producto como Cuba –el azúcar- o Colombia –el café-, por no hablar de países africanos de ‘economía cero’ que detentan un PIB Per Cápita de un puñado de dólares?).

Desafortunadamente y como parte del posmoderno “Mito Global” el llamado ‘Consenso de Monterrey’ ya ha sido preestablecido de antemano por un grupo selecto de organizaciones mundiales predominando los criterios de la delegación estadounidense (fue la condición para que viniese George W. Bush Jr.) provocando la ira de ONGs internacionales como la francesa ATTAC  que han declarado ante la prensa mundial que el texto engendrado es una burda reproducción del ‘Consenso de Washington’ de corte neocapitalista, el que difícilmente coadyuvará a combatir la pobreza y la marginación en los países subdesarrollados o en ‘proceso de desarrollo’. Previo a dicho documento se trabajó, en el marco de una Conferencia efectuada en New York en enero de 2001 en un proyecto titulado ‘draft Escanero’ que recogía propuestas y sugerencias de ONGs mismo que fue  ‘deconstruido’ hasta acabar convertido en un remedo de ‘declaración’ o ‘Consenso’: el del “Mito Global”, ni más ni menos permeado por una retórica ‘humanista’ de viejo cuño.

La contraofensiva de las ONGs presentes en la ‘Cumbre’ en forma periférica y respaldadas por la ONU se darán a conocer mediante un evento alterno denominado “Foro Global Financiero para el Derecho al Desarrollo Sustentable y con Equidad” donde se discutirán tres grandes temas: la democratización en la toma de decisiones de instancias financieras mundialistas (FMI, Banco Mundial, OMC, Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento) y la regulación de capitales financieros mediante la participación de los estados nacionales; la propuesta de la ‘tasa Tobin’ del .01% aplicada a las transacciones cambiarias; y transparentar las nuevas ‘reglas del juego’ en relación con la impagable deuda externa de los países dependientes y de las estrategias de ‘financiación del desarrollo’ instauradas por las grandes potencias.

Posibles saldos de la Cumbre del Milenio y el rol de Zedillo

¿Se logrará en dicho cónclave de corte planetario que superpotencias y países miembros de la OCDE acepten canalizar a los llamados países tercermundistas (casi el 80% de los 189 naciones adheridas a la ONU hasta septiembre de 2001) un porcentaje representativo de su PIB hasta alcanzar el 1%?. Actualmente el ‘Grupo de los 15’ con sede en Europa participa con el 0.33% del PIB como ayuda al desarrollo y pugna entre sus miembros por alcanzar un 0.39% mientras Estados Unidos aporta menos del 0.1%..En este escenario, James Wolfesohn, presidente del Banco Mundial propone que los países ricos destinen como mínimo el .07% de su PIB como ayuda a los países más pobres, lo que no suena descabellado pero no es nada realista ante los todopoderosos amos del capital. Asimismo, voceros del World Bank pidieron, a una semana del cónclave mundial, ampliar el apoyo de donantes (se habla de más de US$40,000 millones anuales adicionales) para reducir la pobreza extrema que asola a los países más pobres en un 50% o más para el 2015.

El propio Director de la Oficina del  Financiamiento para el Desarrollo de la ONU, el expresidente mexicano Ernesto Zedillo, quien ha adoptado un rol de bajo perfil para evitar monopolizar reflectores en detrimento del presidente anfitrión Vicente Fox, es autor de una propuesta enfocada a gravar con un impuesto especial a ciudadanos de países desarrollados para destinarlo a los más pobres, así como el implementar un impuesto especial a los emisores de dióxido de carbono, lo que no deja de tener un tono idealista e utópico (según el expresidente, se requieren $50,000 millones de dólares anuales adicionales  a lo obtenido actualmente, que es una cifra similar, para combatir la pobreza a nivel mundial).Y en este rubro, ¿por qué no adoptar la famosa ‘tasa Tobin’, pugnada por países pobres y oprimidos, consistente en gravar con el .01% los capitales destinados a inversión extranjera en todo el orbe, lo que repercutiría de manera directa y efectiva en aliviar las condiciones de pobreza y miseria que padecen casi 4,000 millones de seres humanos ubicados en el sur del planeta?

(El Banco Mundial reconoce que más de la mitad de la población en el mundo sobrevive con menos de dos dólares mientras el PNUD consigna  en su ‘Informe Anual’ de 1998  que 225 ‘ultrarricos’ del planeta detentan una riqueza superior al billón de dólares igual al ingreso anual del 47% más pobre de la población mundial: 2,500 millones de seres).

En este debate de apoyo posible de países ricos a países pobres, algunos empresarios regiomontanos como Dionisio Garza Medina (Grupo Industrial Alfa), Lorenzo Zambrano (Cemex) y Eugenio Clariond (Grupo Imsa) exigen, imponiendo criterios de corte globalizador y neoliberal,  seguridad y ‘reglas claras’ en lo concerniente al destino de capitales invertidos en países subdesarrollados como lo señaló Eugenio Clariond, vicepresidente del Consejo Mundial para el Desarrollo Sustentable: “...la inversión privada directa es la que verdaderamente puede generar el crecimiento económico en esos países. Lo que se requiere son reglas confiables para que sigan fluyendo”, tesis ampliada por Dionisio Garza Medina al referirse a las medidas ‘antiestatistas’ que deberían implementar las naciones menos favorables dibujando el perfil de México: “...hay que hacer tarea adentro, cambiar el País, desregular, quitar monopolios, incentivar el crecimiento de la iniciativa privada”. Lorenzo Zambrano, por su parte, tocó un punto neural: el de la corrupción: “...lo que está en duda, primero, es la cantidad de dinero, y luego cómo canalizarlo al Gobierno. Todos sabemos, hay gobiernos muy corruptos, desafortunadamente en algunos países muy pobres, donde centavo que entra, centavo que sale a una cuenta bancaria por ahí” (Reforma; 11-III-02).

De Bretton Woods a Monterrey...¿solo un paso?

Los acuerdos tomados en New Hampshire por la ONU en 1944 en la histórica ciudad de Breton Woods   devinieron en la creación de organismos financieros multinacionales como  el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo que se develaron, bajo su piel de oveja, como insaciables lobos de usura regidas por el capitalismo estadounidense en detrimento de naciones pobres confinadas a la dependencia política y económica (México, por ejemplo, ¿logrará cubrir algún día el capital de su deuda externa que genera intereses interminables año tras año lo que obliga al Gobierno, en un círculo vicioso infinito, a solicitar nuevos préstamos, que a su vez producen intereses para cubrir los intereses de la llamada ‘deuda principal’?).

¿Se condonarán, en la ‘Cumbre de Monterrey’, dichos adeudos a los países más deprimidos de América Latina, Africa y Asia o, al menos, se harán ‘rebajas’ substanciales para aliviar el peso de la deuda?. Considerando el texto del ‘Consenso de Monterrey’, dicho escenario parece imposible siendo más probable que se propongan ‘recetas’ como la de promover, en países deprimidos, la ‘banca de los pobres’ o banca social que parte del modelo del Grameen Bank de Bangladesh fundado por Muhammad Yunus en 1977 enfocado a detonar la ‘economía del tercer sector’ vía microcréditos para destinarlos a micronegocios familiares, escenario sugerido por autores neocapitalistas como Francis Fukuyama y que seguramente se discutirá en la próxima ‘Reunión Cumbre Global Mundial’ (en la ‘Cumbre del Microcrédito de Washington’ realizada en  1997 se estableció el compromiso y la meta de beneficiar, para el 2005, a 100 millones de familias con un microcrédito).

Otra alternativa que seguramente se exhibirá en la ‘Cumbre de Monterrey’ para combatir la pobreza vía el financiamiento global (léase: FMI , Banco Mundial y red de bancos privados de la comunidad financiera internacional) parte de la creación de infraestructura en regiones abandonadas (construcción de carreteras, aeropuertos, maquiladoras, hidroeléctricas, redes telefónicas) donde sobreviven los marginados, modelo que nos remite al depredador ‘Plan Puebla Panamá’ propuesto por Fox que ofrece a potenciales inversionistas de la comunidad mundial un verdadero ‘paraíso de  inversión’  dirigido a detonar el ‘desarrollo integral’ en los Estados del Sur de México y en siete naciones de Centroamérica, aunque ello signifique un neocolonialismo a ultranza y la consecuente pérdida de identidad de poblaciones indígenas que, como en Chiapas, han sido explotadas hasta el hartazgo y jamás se han beneficiado del ‘boom’ cafetalero o de la explotación de energía eléctrica o de recursos boscosos y acuíferos asumiendo el rol de simples ‘invitados de piedra’. Y quien lo dude, cuestión de consultar al Subcomandante Marcos.

En este mismo tenor, seguramente saldrán a la palestra algunas  tesis “antipobreza” expuestas por estudiosos como Hernando de Soto y por Francis Fukuyama, que destacan el modelo de trabajo autogestivo y los propios conceptos de ‘desarrollo humano’ y de ‘capital social’, además de las expuestas por Ariel Fiszbein del Instituto del Banco Mundial quien incide en que los gobiernos deben promover políticas para generar alianzas público-privadas que redunden en una mayor participación ciudadana y en un efectivo combate contra la pobreza (tan solo en América Latina se reconoce la existencia de 220 millones de pobres),  teorías que también se destacan en los trabajos del profesor Amartya Sen experto en ‘Calidad de Vida’ y en Economía de la Pobreza y galardonado con el Premio Nobel de Economía en 1998. Aunque no hay que ser tan optimistas. Quizás, finalmente, no se vaya más allá de las apariencias y del simulacro, como sucedió tras la ‘Cumbre de Desarrollo Social’ convocada por la ONU en 1995 en Copenhague que no ha trascendido más allá del mito y de las buenas intenciones plasmadas en cien ‘objetivos concretos’ (¿?).

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