Semiótica del Poder
Abril 7 de 2002
¡"Wonder Woman": nuevo poder al PRD!
 
Por Pablo Espinosa Vera

Como una potencial ‘Wonder Woman’, no muy alejada del estereotipo protagonizado por Lynda Carter en la serie de TV aunque sin ‘efectos especiales’, Rosario Robles conquistó  el 51%  del partido del sol azteca tras adjudicársele, vía un faccioso ‘Servicio Electoral’ presidido por  Arnoldo Vizcaíno y conformado por miembros leales a las tribus de los “chuchos” y de los “amalios”, la segunda posición más importante del partido a Jesús Ortega quien, en un arranque de ‘dignidad simulada’ rechazó dicho puesto: “...yo no voy a aceptar la Secretaría General, porque no competí para secretario general, competí para presidente del partido (obtuvo 281,005 votos ante los 441,725 conseguidos por Rosario Robles), y como no logré ese propósito, no voy a ocupar la secretaria general”.

Los desplantes del actual coordinador de la fracción perredista en el Senado de la República (la misma que votó por la nefasta ‘Ley Anti-Cocopa’ redactada por las fuerzas más retrógradas del Congreso y de la cual intentó deslindarse en un acto de ‘mea culpa’) no trascienden la dimensión del simulacro, ya que rechaza ocupar de facto dicha posición en el Comité Ejecutivo naciente solo para conservar sus prebendas y privilegios en la misma Cámara Alta donde ha realizado un papel gris proponiendo, a su vez, para ocupar la estratégica posición que le restará margen de maniobra a la amazónica Rosario Robles, a incondicionales de la causa “chuchista” como lo son Carlos Navarrete (actual vocero del PRD), Rosario Tapia (diputada y enemiga visceral de la exjefa del gobierno capitalino), Carlos Sotelo (secretario de propaganda del CEN) o el “amalista” Raymundo Cárdenas (senador y compañero de fórmula con Ortega ubicado en el puesto de secretario general en dicha planilla, cargo que le caerá del cielo tras haber sido derrotados, el mismo caso de George Bush que asumió la presidencia de EU a pesar del triunfo de Al Gore ).

En tono desafiante e irreverente la diputada Rosario Tapia, exvocera en la planilla de Ortega expresó, ante el “berrinche”  de la “niña Rosario Robles” como calificó a la actitud asumida por la nueva Presidenta que exigía “carro completo” para su causa (la candidata triunfadora impugnó la decisión del Servicio Electoral de entregar la segunda posición a la corriente de Jesús Ortega) que “...el futuro es preocupante, yo veo ahora con preocupación esta actitud política de Rosario, porque en cualquier escenario si mantiene esta conducta el futuro del partido está en la cuerda floja. Si ella mantiene esta intransigencia, esta intolerancia hacía el resto de la pluralidad del partido, si no es capaz de llamar, de conjugar esfuerzos, ella pareciera que nos lleva a la ruptura”.

¿Rosario Robles, como Luis XIV: ‘L’ PRD c’est moil’?

Pero la diputada y potencial aspirante a Secretaria General no se conformó con los dardos lanzados contra la principal lideresa y fue más allá al advertir, exhibiendo el imaginario político de la corriente orteguista a la que pertenece y que considera a Robles una advenediza,  sobre las tentaciones caciquiles de la nueva líder nacional: “...pareciera que quiere ser la única dueña del PRD, ella sí la hereditaria, ella sí estaría peleando la herencia de Cuauhtémoc Cárdenas, el caudillismo de Cárdenas, el decir ‘es mi partido porque ya me lo heredó Cárdenas y entonces nadie se mete a cuestionar lo que yo he hecho’, eso es algo muy peligroso para el partido y a mí me está preocupando”.

Lo expresado por la diputada Tapia no es su sentir: es la esencia del discurso pasional y reduccionista esgrimido por los “chuchos” y por los “amalios” que a toda costa intentaron ‘descarrilar’ a  la posmoderna “ Wonder Woman”, a quien consideraron desde el principio la principal amenaza contra la ‘nomenklatura’ (Carlos Salinas & John Womack) por ellos detentada, que convirtió al beligerante partido amarillo en un conjunto de tribus o pandillas preocupadas por obtener generosas porciones de poder antes que por defender las causas sociales y los movimientos populares que le dieron razón de ser al vangoghiano partido de orígenes izquierdistas que reflejaban el ‘telos’ de la ciudadanía en sí, bandera que busca recuperar la amazónica “Mujer Maravilla” y que mantiene aterrados al mismísimo Fox y al aspirante a sucederlo en Los Pinos: Roberto Madrazo.

El problema para la cuauhtemista Rosario Robles, acotada por representantes del ‘viejo orden’ (‘áncien régime’ interno), será el de construir consensos partidistas para dar la gran batalla, tanto en el cercano 2003 donde se renovará el Congreso de la Unión y la ALDF (en la jornada electoral del 2000 el partido del sol azteca fue, fácticamente, “barrido” de ambos espacios legislativos donde ostentaba una ventaja considerable, en especial en la ALDF) como en el lejano 2006 donde la mismísima líder nacional intentará hacerse de la Presidencia de la República enfrentando a aspirantes de la talla de Roberto Madrazo (sus intenciones están a la vista), Marta Sahagún de Fox (ha empezado a cabildear al ‘ala feminista’ del PAN para amarrar su candidatura), Jorge G. Castañeda (destapado por ‘The New York Times’ el pasado 21 de marzo y a quien solo le falta una plataforma partidista que lo cobije, como lo puede ser el novísimo ‘Partido Republicano’ de Francisco de Paula León o los oportunistas ‘verdes’), Santiago Creel (otra ‘carta’ del PAN sin excluir al perdedor Francisco Barrio Terrazas que se la jugó con la candidatura de Carlos Medina Plascencia para liderear a los blanquiazules) y hasta ‘candidatos ciudadanos’ si se logra una reforma electoral incluyente lo que parece poco probable ante el ‘boom’ de micropartidos y organizaciones que buscan su registro desesperadamente (es el negocio de moda ante los ‘cañonazos’ de billetes que reciben del IFE).

El ‘Pejelagarto’ un fantasma que recorre la logósfera ‘rosarista’

Pase lo que pase, nada evitará que la indómita “Wonder Woman” tome protesta en el Congreso Nacional del PRD convocado para celebrarse en la ciudad de Morelia del 2 al 4 de mayo, en la mismísima ‘logósfera’ gobernada por otro “cachorro de la Revolución” y aliado de Rosario Robles: Cuauhtémoc Cárdenas Batel, potencial prospecto a competir por la Presidencia de la República en el 2006 junto con el temible ‘Pejelagarto’, quien no está dispuesto a sacrificar su “destino histórico” ni por la Virgen de Guadalupe.

El jefe de Gobierno de la Ciudad de México, y quien aparentemente estableció alianzas con su antecesora para garantizar su triunfo en el Distrito Federal, lo que se logró (en la elección para designar al nuevo dirigente del PRD capitalino triunfó el candidato de Jesús Ortega, Victor Hugo Círigo por un escaso margen de 151 votos contra el ‘rosarista’ Agustín Guerrero), difícilmente declinará su candidatura a favor de la carismática Rosario Robles por considerarse a sí mismo un ‘elegido de los dioses’, mismo ‘síndrome’ que inspiró a Vicente Fox hasta encumbrarlo en la Presidencia donde su ‘hacer’ es lo de menos (lo verdaderamente significativo para Fox era lograr lo impensable: hacerse de la primera magistratura y satisfacer sus ansias de poder, infinitas, las mismas que afectan a potenciales competidores como Roberto Madrazo, Marta Sahagún de Fox y “El Canciller de Hierro” Jorge G. Castañeda).

Pero Rosario Robles, consciente de su ‘feeling’, no le pedirá permiso ni al ‘Pejelagarto’ ni a Fox ni a nadie para llegar al ‘handicap’ de la sucesión presidencial aunque antes deberá consolidar su base de poder convenciendo a los futuros electores de su capacidad y de su poder cualitativo para regir los destinos del país. Y, ahí, no la tiene tan difícil: enfrentada a un discurso y a una ‘semiopragmática’ conservadurista y retrógrada (tanto la de Fox como la del PAN y la del PRI en pleno) debe abocarse a construir un discurso en contra: contestatario, ecléctico, ‘deconstructivo’ (en el sentido de Derrida y de Deleuze) y empatado con el lenguaje y con los códigos ciudadanos (‘verosímil’ en sus postulados y propuestas incluyendo altas probabilidades de ‘veridicidad’ vía ‘pruebas verificables’ recurriendo al argot de A. J. Greimas) que, automáticamente, la confrontará tanto con el foxismo regido por el simulacro y la mentira como con el priísmo neosalinista apuntalado por estructuras facciosas obsesionadas con el poder en sí (el retorno de Carlos Salinas representa el signo más ominoso de la realpolitik en su versión más depredatoria).

La actuación de la dirigencia perredista ante el Gobierno será determinante para persuadir a la opinión pública de sus intencionalidades. Por ejemplo, ¿se atreverán a ratificar el remedo de “Acuerdo Político para el Desarrollo Nacional” signado sospechosamente por Amalia Garcia, futura gobernadora de Zacatecas? ¿Votarán las fracciones del partido del sol azteca representadas en el Congreso a favor de una nueva ‘reforma fiscal’ atentatoria de los bolsillos ciudadanos y de la economía doméstica, o de una ‘ley energética’ enfocada a entregar los recursos petrolíferos y eléctricos a inversionistas ‘globales’ y a la propia potencia del Norte? ¿Se actuará con ‘discrecionalidad’ para apoyar propuestas e iniciativas emanadas del PRI o del PAN tanto en el escenario político nacional –la adhesión al Acuerdo Político anunciado por Madrazo- como en el ámbito del Poder Legislativo?. Con relación a la discriminada ‘Política Social’, se asumirá una actitud digna y consciente para defender la causa de los más pobres y vulnerables marginados de todo proyecto neoliberal como el nefasto ‘Plan Puebla Panamá’ denunciado por el Sup Marcos y por los zapatistas?. Y en relación con la política exterior, de corte neocapitalista encadenada a la ‘Weltanschauung’ del Coloso del Norte, ¿buscará el nuevo PRD contrarrestar la potencial subasta del ‘Mexico, Inc.’ promovida por Fox y por el “Güero”  Castañeda desde la Cancillería y que ha empezado a producir damnificados a granel?.

The Wonder Woman” tiene la última palabra, y no puede equivocarse, si es que aspira legítimamente a trascender como la primera mujer en llegar a la Presidencia de la República, aunque Martha Sahagún le aventaja un muy buen tramo, ¿insuperable?.

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