Semiótica del Poder
Abril 28 de 2002
Le Pen y la 'derechización' del mundo
 
Por Pablo Espinosa Vera

En un inusitado ‘golpe de timón’ de la posmoderna sociedad francesa, el ultraderechista y eterno aspirante del partido Frente Nacional (FN) a la Presidencia de la República Jean-Marie Le Pen de 73 años, un admirador de las tesis de Hitler y de Mussolini y defensor a ultranza del nacionalismo más agresivo en contra de toda clase de migrantes esgrimiendo actitudes fascistas de abierta xenofobia, proviolencia  y racismo´(“...Francia para los franceses”), además del rechazo a la integración europea, desplazó en la primera vuelta electoral y sacó del gobierno galo al socialista y contrincante más peligroso, el aún Primer Ministro Lionel Jospin quien, abrumado por el inesperado revés contra la izquierda en pleno, virtualmente puesta “de rodillas”,  anunció su retiro de la vida política antes de la segunda vuelta electoral donde se vaticina el triunfo del actual Presidente Jacques Chirac por un margen de casi el 80% de los votos aunque no hay que festinar.

El inesperado triunfo de Le Pen (17.05% de los sufragios), sin precedente desde la V República (1958) aunado a la victoria del representante del tambien partido derechista Reunificación para la República (RPR),  el neogaullista Jacques Chirac (19.64% de los votos), quienes se disputarán la Presidencia de Francia el próximo 5 de mayo (el propio Chirac hizo un llamamiento a los franceses ante el triunfo de Le Pen enfatizando, ante el posible arribo de la ultraderecha al poder, que “...se trata del futuro de Francia  y de la unidad de la nación”) simboliza la debacle de las corrientes de izquierda, no sólo en Europa sino en el mundo, como lo había preconizado Daniel Bell (“La Ideología del Fin de las Ideologías”) y Francis Fukuyama  (“El Fin de la Historia”) tras anunciar el ocaso del llamado ‘socialismo real’ detonado por Gorbachov y por Yeltsin en la exURSS.

Lo paradójico, en el caso francés, es que el gobierno de coalisión izquierdista (socialistas, ecologistas, comunistas y troskistas) encabezado por Jospin había conquistado logros   trascendentes como un desempleo en descenso, la instauración de la semana laboral de 35 horas, ambiciosos planes sociales en ciernes y, en general, un país pacificado (con elevados índices de inseguridad pública) aunque la campaña del Primer Ministro, considerada imprecisa y cambiante y que no logró consensuar ni hacer sinergia con otras fuentes de izquierda (hubo 8 candidatos con dichas tendencias ante otros 8 ubicados en el mapa de la derecha) fue de bajo perfil incidiendo en aspectos negativos como el enfatizar que su presidencia no sería de corte socialista siendo acusado por las otras fuerzas de la izquierda de estarse plegando al discurso capitalista en boga, del neoliberalismo inhumano y de la globalización.

Del ‘Síndrome Haider’ al ‘Sindrome Berlusconi’

La izquierda del ‘Arbol del Olivo’, que gobernó Italia entre los ochenta y los noventa, fue arrasado en el 2001 por la ‘Casa de las Libertades’ conformada por el posmoderno partido ‘Forza Italia’ y por la alianza ‘Polo de la Libertad’ (‘Alleanza Nazionale’ de Gianfranco Finni, la ‘Lega Nord’ de Umberto Bossi y ‘Flama Tricolor’)  convocada por  el mogul ‘massmediático’ Silvio Berlusconi empatándose con su par de Austria, el neonazi Jorg Haider apuntalado por una coalisión (‘People’s Party’) conformada por el partido de ultraderecha FPO y por el Partido Popular VPO y quien dimitió como presidente del Partido Liberal de Austria en el 2000 tras ser condenado su gobierno por la Unión Europea y por los Estados Unidos quienes, fácticamente, rompieron relaciones con dicha nación ahora encabezada por el Canciller Wolfgang Schusset.

Actualmente, el gobierno del magnate mediático Berlusconi se enfrenta al descontento social que se ha volcado en las plazas de las principales ciudades de Italia donde millones de trabajadores, lidereados por  las tres principales confederaciones obreras (CGIL, CISL, UIL) exigen la salida de ‘Il Cavaliere’ empecinado en impulsar una impopular reforma laboral al Artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores de corte neoliberal que permitiría a las empresas promover despidos injustificados además de protegerlas para dejar de contratar o reubicar a dicho trabajadores, como lo especifica dicho apartado. El pasado  16 de abril más de 13 millones de trabajadores, de los 21.7 millones censados, paralizaron Italia al promover una huelga general bajo la consigna de que “...no permitiremos que nuestros derechos sean pisoteados por la derecha en el poder” destacando el carisma del secretario general de la CGIL Sergio Cofferati quien irrumpió como un potencial líder nacional además de los dirigentes Silvino Pezzota del CISLy de Luigi Angeletti por la UIL. El Premier, por su parte, insiste en sus pretensiones reformistas que lo podrían precipitar, por segunda ocasión, a una renuncia inminente.

Además del republicano George W. Bush, cuyo gobierno oscila en la centro derecha defendiendo, antes que las grandes causas sociales y los derechos de las minorías,  los grandes intereses de empresas transnacionales fomentando la ‘economía de guerra’ con un intervencionismo delirante (Afganistán, Israel, Iraq,Venezuela, Colombia) y la estratégica ‘batalla por el petróleo’ sin excluir el proteccionismo a ultranza ilustrado por la ‘guerra del acero’, otros gobiernos empatados con la ideología del capitalismo salvaje lo son el encabezado en España por José María Aznar (Partido Popular), en Gran Bretaña por el laborista Tony Blair  (aliado incondicional de Bush en toda clase de escaladas bélicas contando con un presupuesto de más de US$40 billones para el rubro de defensa) y quien esgrime el discurso de la ‘tercera vía’ esbozado por Anthony Giddens desde la School Economics of London como lo intenta  infructuosamente, desde Alemania, el Canciller Gerhard Schroder del Partido Social Demócrata, quien ha fracaso en sus intentos de disminuir el desempleo creciente y que acaba de recibir una seria derrota, vía la oposición Cristiano-Demócrata, en las elecciones regionales de Sajonia Anhalt en Alemania Oriental, previas a los sufragios generales del 22 de septiembre del 2002.

En este listado de regímenes permeados por el fantasma de la derecha se ubican, también, potencias como Japón, ahora bajo la égida del reformista Junichiro Koizumi que no ha logrado contrarrestar la inminente debacle del yen, así como el Premier ruso Vladimir Putin, exjefe de la KGB y quien intenta apuntalar a Rusia, infiltrada por la mafia, como una potencia en el mercado global, como lo intenta hacer China bajo el liderazgo del Presidente Jiang Zemin apoyado por su Premier Zhu Rongii.

Ariel Sharon, ‘arquetipo’ de la ultraderecha genocida

Caso especial es el de otro representante de la ultraderecha más recalcitrante, el genocida Ariel Sharon, Primer Ministro israelí y quien, respaldándose en la tesis de combate al terrorismo acaba de perpetrar una masacre en el campamento de refugiados palestinos de Jenin donde los soldados israelíes asesinaron a miles de seres en estado de virtual indefensión (el propio Subsecretario de Estado de EU William Burns declaró que la matanza en Jenin “...es una tragedia humana para miles de palestinos inocentes” mientras que el Consejo de Seguridad de la ONU estudia el envío de una comisión investigadora) , medida avalada por el presidente George Bush quien, además, ha justificado las incursiones criminales del ejercito judío por varias ciudades de Cisjordania en la operación denominada “Muro de Defensa”como Ramallah (centro de operaciones de Yasser Arafat, presidente de la ANP), Naplusa, y Tulkarem, entre otras.

Y en México, Vicente Fox, orgullosamente, representa al nuevo poder

En esta red planetaria regida por la ideología de la economía global y del neoliberalismo sin fronteras, México se ha alineado con los superpoderosos (Estados Unidos y Canadá) vía el TLCAN apoyando toda clase de iniciativas (comerciales, bélicas, expansionistas, intervencionistas, discriminatorias, etc.) inspiradas en el ‘Consenso de Washington’ y ofreciendo su infraestructura energética sin cortapisas de ninguna clase (a excepción de la fuerte oposición generada en el Congreso de la Unión contra la potencial ‘venta de garage’ de recursos energéticos que intenta el Presidente y sus asesores incluyendo la inminente privatización de PEMEX y de la CFE).

La propia política exterior ha dado un ‘gran viraje’ (Enrique González Pedrero) enterrando la obsoleta ‘Doctrina Estrada’ (desde el punto de vista de Jorge G. Castañeda y demás secuaces) que incluye el olvidarse de las buenas relaciones con Cuba y con el comandante Fidel Castro además de mandar al cesto de la basura los principios juaristas de no intervención (“El respeto al derecho ajeno es la paz”) esgrimiendo el manoseado argumento de que formamos parte de la ‘aldea global’ y no podemos ni debemos estar al margen ni ignorar la actuación de otras naciones que modifican el mapa geopolítico-estratégico de las relaciones internacionales (así, Cuba debe recibir a la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU Mary Robinson, como se decidió en Ginebra con el voto a favor de México que se olvida de los derechos a los migrantes mexicanos pisoteados por el propio Congreso estadounidense o de hacerle justicia, vía una ley adecuadas, a diez millones de indígenas burlados por la ominosa ‘Ley Anti-Cocopa impulsada por las fuerzas más retrógradas del Congreso, sin mencionar el depredatorio ‘Plan Puebla Panamá’ donde se les ofrece a ‘inversionistas globales’, en ‘charola de plata’, la riqueza de los recursos naturales y de la mano de obra barata atentando contra la vida y las costumbres de millones de ‘indios de México’ y contra su propio patrimonio natural conformado por el entorno donde viven).

Para la derecha y la ultraderecha, lo único válido son las estrictas reglas provenientes del neodarwinismo social: solo los más capacitados, los más avezados en los negocios, los que posean ‘educación de punta’, los más ‘globalizados’ (léase: tecnócratas, a secas), los carentes de escrúpulos y de sensibilidad, tienen oportunidad en la ‘aldea global’ donde no caben los pusilánimes, los menesterosos, los solidarios, los hijos de Dios.

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