Semiótica del Poder
Junio 9 de 2002
¡El "Foxgate" incendia a Los Pinos!
 
Por Pablo Espinosa Vera

“...Ustedes saben cuánto me importa la reforma fiscal y cuánto le hemos apostado a la reforma fiscal...visto así, para mí, ese asunto es lingote y no cambio cacahuates por lingotes de oro”. A pesar de lo comentado mordazmente por el Presidente Fox (en versión de un ‘metálogo’ presidencial –creador de metalenguajes-, el Contralor  Francisco Barrio Terrazas), de que el “Pemexgate” representaba “oro puro” que no iba a cambiar por  “cacahuates” -¿cacahuates, potenciales $125,000 millones anuales  a recaudar vía la ‘fallida ‘Reforma Hacendaria Distributiva?-, parece que el “lingote” se ha devaluado ante el boom alcanzado por el insólito “Foxgate” que amenaza con incendiar a Los Pinos empezando con el despacho del Jefe de la Nación (el titular de Hacienda Francisco Gil Díaz, con antecedentes priístas comentó, indignado y en un arranque propio de Ripley, que su colega de Gabinete “...es un mentiroso o tiene Alzheimer” negando que Fox hubiése hecho tal comentario aunque el Presidente lo desmintió, vía los metalenguajes, desde Colima).

Por más que se insista desde la SECODAM vía comunicados oficiales que lo expresado por el Contralor tenía la intención de apuntalar el principio innegociable de la ‘guerra contra la corrupción’ emprendida por el gobierno foxista, y ante el avance de pruebas que consolidan las hipótesis en torno a que el Presidente utilizó recursos ilegales provenientes del extranjero para reforzar su campaña, no queda claro a qué tipo de ‘corrupción’ se refiere Francisco Barrio cuando su jefe está a punto de ingresar a los anales de los ‘delincuentes electorales’ casi atrapado con las manos en la masa. Y es que la triangulación de los fondos depositados desde bancos de Estados Unidos para llegar a su destino final: las cuentas de “Amigos de Fox”, están documentados mediáticamente paso a paso tras  haberse publicitado el potencial ‘lavado de dinero’ que mantiene contra la pared a Lino Korrodi, Carlota Robinson, Luis Ernesto Derbez –lo acaban de involucrar por haber dirigido el Instituto Internacional de Finanzas de León que formó parte de la red de triangulaciones-, Miguel Hakim, Valeria Korrodi, Carlos Rojas Magnon, Rito Padilla, Roberto Plascencia, Juan Antonio Fernández Ortíz y Gerardo Javier López Cruz  además de siete empresas nacionales –la que hace más ruido: Fox Brothers S.A.- y tres internacionales destacando el caso de la ‘fantasmática’ Dehydration Technologies Belgium S.A. que ha desaparecido del mapa incluyendo su propia matriz ubicada, ficticiamente, en el poblado Grez Doiceau a 30 kilómetros al sur de Bélgica según pesquisas del periódico Reforma.

El Presidente, por supuesto, intenta deslindarse desesperadamente tanto del affaire del “Foxgate” que abollará su Gobierno en forma irreversible aumentando los niveles de incredibilidad en torno a su gestión, como lo intentó hacer en tono retórico e inverosímil en relación con el match off the records’ protagonizado por sus cercanos colaboradores de la Secretaría de la Contraloría y de Hacienda durante una gira por Colima donde, se presupone tras una lectura subyacente del discurso, que Fox se inclinó del lado de Francisco Barrio al manifestar que: “...nuestro estilo de Gobierno se basa en la más absoluta transparencia, trabajamos con las manos limpias, no tenemos nada que ocultar porque todo lo hacemos de frente a la ciudadanía. Nos anima un verdadero espíritu democrático”, a la vez que lanzaba un nuevo desafío a los priístas que sonó a bravata como lo hizo desde el IX Congreso Mundial de Recursos Humanos el pasado  27 de mayo como respuesta al agresivo discurso de Roberto Madrazo descalificando al ‘Gobierno del cambio’: “...para este Gobierno la Ley no es, y no lo será nunca, moneda de cambio. Por encima de ella, nada; por encima de ella, nadie”. ¿Ni el propio Presidente de la República que puede ser defenestrado?.

Lucha de Campeonato ‘máscara contra máscara’

El Consejero Electoral Jaime Cárdenas desde el interior del IFE aseguró que él seguirá  informando a la opinión pública lo que sucede en el ámbito de las investigaciones de fondos extranjeros utilizados en la campaña de Fox a pesar de haber recibido presiones del propio presidente del IFE José Woldenberg y de Alonso Lujambio, Presidente de la Comisión de Fiscalización,  para que se callara tras enfatizar: “...el simple hecho de que se demuestre que hubo recursos del extranjero, mostrará que hubo una mentira, otra mentira más...¿la sociedad mexicana podrá vivir con un Presidente mentiroso?”. Lo anterior revela, como diría Carlos Salinas en su best-seller, la “tremenda lucha por el poder”, de la cual el propio IFE no está exento (aplicando la “Ley del Talión” ahora investiga los surrealistas ‘sorteos’ del PRI) por lo que le ha pedido a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) el aclarar la ‘ruta del dinero’ incluyendo la certificación de los cheques exhibidos por el PRI como pruebas de los recursos ilegales utilizados en la campaña de Fox además de toda clase de cuentas bancarias e instrumentos de inversión contratados por la “Alianza para el Cambio” (PAN + PVEM + “Amigos de Fox”) del 1 de enero de 1999 a diciembre de 2000.

¿Quién “ganará” en esta lucha “superlibre” máscara vs. máscara entre el técnico Rogelio Montemayor “El Inocentón” coucheado por Carlos Salinas y Roberto Madrazo, contra el rudazo de sietesuelas Vicente Fox “El Gigante Demoledor” a quien alienta desde su esquina George “El Güero” Castañeda y el ‘Zar Anticorrupción’ Francisco Barrio?. Lo predecible, como están las cosas, es que ambos luchadores perderán sus máscaras entre el júbilo y la algarabía del público ahí presente.

Y mientras, el ‘Espectro de la Corrupción’ tan campante como siempre

Al margen de toda clase de discursos de ‘science fiction’ y de las  disneydescas ‘puestas en escena’ permeadas de cámaras y reflectores, la fría realidad es que el pavoroso “Espectro de la Corrupción”, análogo a los espeluznantes zombies que aparecen en “The Powerpuff Girls” (“Las Chicas Superpoderosas”) o al hierático y horripilante ‘Nosferatu’ de Werner Herzog, está más vivito que nunca, y ni Fox ni Madrazo ni Rogelio Montemayor ni el ‘Jefe’ Diego ni Luis Felipe Bravo Mena ni Zedillo están libres de pecado o ‘vacunados’ contra dicha peste (la lista llenaría un directorio telefónico).

Y a pesar de la impactante y tautológica declaración de Roberto Madrazo de que el PRI no negociaría con Fox (el “Foxgate” a cambio del “Pemexgate”), que mataría de risa al propio Ludwig Wittgenstein (el autor del sincrético ‘Tratado Lógico-Philosophicus’), y de las incursiones mediáticas de Fox por parajes donde se cantan loas a la ‘anticorrupción’ como la celebrada en Colima (sede del ‘Encuentro Nacional Haciendo Realidad el Buen Gobierno en México’ ¿? donde el Presidente, flanqueado por el presidente de ‘Transparencia Mexicana’ Federico Reyes Heroles manifestó a los cuatro vientos: “...se acabó ya el tiempo de la impunidad, de las corruptelas que beneficiaban a unos cuantos en perjuicio de los demás. La única vacuna eficaz contra la corrupción es el apego irrestricto a nuestras leyes...hoy nada ni nadie puede estar por encima de la ley” tras presumir de la consignación, en su Gobierno, de más de 700 “funcionarios corruptos” además de detectarse 5,300 potenciales conductas irregulares (¿?) y de proponerse más de 7,100 medidas preventivas), la realidad es que dicha hidra de mil cabezas es imposible de erradicar aún contando con los servicios de Hércules, y ello sin exhibir su potencial ‘productivo’ para los beneficiarios de su ‘mortífero veneno’  que la condenan y la anatemizan pero le rinden culto en lo ‘oscurito’.

¡Pero fuera máscaras! Finalmente, en un contexto de realpolitik en el sentido de Max Weber (la política como vil ‘mass culture’ donde todo vale) irrumpirá en el escenario el fantasma de la concertacesión esgrimiendo el popular dicho de “más vale un mal arreglo que un buen pleito” para poner orden en ambos bandos que, unidos, pueden llevar al clímax (a nivel de escenografía y de efectos pixelizados con el apoyo de ‘Industrial Light & Magic de Lucas) la transición a la democracia y la legitimación del ‘Buen Gobierno’. Y no hay que olvidar que la ‘Semiótica del Simulacro’, adoptada por Fox y transferida a Los Pinos como ‘código de códigos’, es la herramienta para justificar toda clase de trapacerías y de artilugios significantes (sistemas perversos de construcción de ‘sentido’),  los que forman parte de la ‘normatividad’ y de la vida cotidiana de la clase política.

Y en este contexto de los arreglos bajo la mesa tendrá un amplio protagonismo Santiago Creel por más que intente negar, como lo hizo vía el Subsecretario de Desarrollo Político Juan Molinar Horcasitas al remitirse a lo dicho por Francisco Barrio: que la dependencia a su cargo había orquestado un ‘intercambio de propuestas’ con el PRI (de nuevo el  “Foxgate” por el “Pemexgate”, ¿qué más?) además de haber preparado un informe destacando los efectos devastadores que iba a provocar el mismo “Pemexgate” en el escenario de una reforma fiscal apuntalada con alfileres. Aunque se resista, el ‘presidenciable’ Secretario de Gobernación tendrá que entrar a la maraña del affaire ante el dantesco escenario de ver precipitarse a su jefe en una verdadera caída libre en el infierno de la derrota y de la ignominia pública, lo que es ya imparable.

¿Renunciaría, Fox, a la Presidencia?

Pero si no hay acuerdos, si ambos bandos se empecinan en salirse con la suya a sangre y fuego, ¿quién resultaría el más afectado con la derrota?. Por supuesto que Fox, por su rol de Jefe del Poder Ejecutivo, quien se vería forzado a emigrar de Los Pinos o a imponer, en plan autoritario y dictatorial medidas draconianas para combatir y arrasar a sus enemigos políticos formándoles juicios sumarios o expulsándolos del País ( lo mismo que hacían sus antecesores priístas guardando las formas legaloides). Así que, ¡aguas!.

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